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jueves, 16 de febrero de 2012

Capítulo 382. "Dublín día 3: Volvemos"



Sonando: DIRTY OLD TOWN (The Pogues)


Practicamente nos acabábamos de ir la cama y ya estábamos en pie. Nuestro último día en Dublín fue realmente corto, a las 10 de la mañana nos íbamos. Me desperté el primero, como siempre, y disfruté de una deliciosa ducha con agua fria, para que me fuera acostumbrando a la temperatura de fuera. Bajé a pagar mientras Turmo se desperezaba, cuando subí nos despedimos de Carol (que se quedó unas horas más vegetando) y nos fuimos a la parada del autobus, que llegaba justo cuando saliamos a la calle. A plena luz del día pudimos contemplar la playa completamente congelada.
Llegamos al aeropuerto y pasamos el control de seguridad donde me quitaron el desodorante, curioso ya que ese mismo recipiente pasó el control de la ida y ahora volvía más vacio... . Dentro no vimos pantallas de información de los vuelos, teniamos que escoger ir a la izquierda o a la derecha, elegimos la izquierda. Cuando llegamos a la puerta 420 vimos la pantalla donde decía que nuestro vuelo estaba en la puerta 105, efectivamente en la otra punta del aeropuerto. Recorrimos tooooodo el aeropuerto hasta la puerta 105 donde ya había cola para el vuelo.
Nos tomamos un café, y nos pusimos una cola, para mi decepción esta vez no hicieron la comprobación de las maletas que es la parte más divertida de volar con Ryanair. Con la imagen triste de Carlos Turmo dormitando y un tipo peinado como Neymar acababa el viaje..., ¿habrá próxima?... habrá.

Puro_Trap. Bye Bye England.

lunes, 13 de febrero de 2012

Capítulo 381. "Dublín día 2: Fail"



Sonando: MOLLY MALONE (The Dubliners)


Hubo que madrugar, una vez más. Como Turma llegó más tarde no le toqué los huevos... de momento. Me duché e intenté desayunar, digo intenté porque la leche venia en unas mini tarrinas de medida lamentable, juntando cuatro no llené ni un cuarto de la taza... . Tras un buen rato de aburrimiento decidí despertar a Turmo a base de patadas en los cojones (a él le gustan), al poco llegó Carol con viandas con lo que acabamos desayunando medio decentemente.

Tenia que pasarnos a recoger la amiga Dorotheeeeee que parece que no era muy dada a despertarse pronto. Mientras espérabamos aproveché para salir a la calle y hacer un reportaje fotográfico de todo el pueblo, esto lo hice parándome en la puerta, haciendo una foto a la izquierda y otra  la derecha..., vamos que el pueblo no era más que una puta calle.

Por fin llega Dorotheeeeee en coche con la señora de la casa donde vive al volante. Llegamos a Enfield, un pueblo el doble de grande que Johnstone Bridge, o sea que en vez de una puta calle tenia dos..., eso si, en dos calles había 3 pubs, bieeeen Irlanda, bien. Habiamos llegado tarde, el autobus se había largado y el próximo tardaba como una hora, primer "fail" del día. Como la estación de tren estaba allí mismo (de hecho, dado el tamaño del pueblo, todo estaba allí mismo) miramos horarios y precios, el tren salia aun más tarde y costaba mucho más caro, tras una larga deliberación decidimos seguir con el plan inicial. Como teniamos rato, decidimos dejar a Dorotheeeeeeeee castigada en la parada del bus cuidando las bolsas y nos fuimos de visita turística por el pueblo. Por la calle había gente con gorros de Papa Noel, cantando villancicos, por si esto no fuera suficiente castigo, se dedicaban a extorsionar a los transeuntes bajo la amenaza de no parar de cantar a no ser que se les diera dinero, por suerte como nosotros venimos de un pais que venera a gentuza como Bisbal, La Oreja de Van Gogh o King Africa estamos acostumbrados a las mierdas musicales y unos villancicos desafinados en inglés nos suenan a gloria en comparación a estos sujetos. En 5 minutos habíamos llegado al final del pueblo donde debía de haber una colonia de barceloneses, ya que vimos un cartel en catalán que decía "Cul de sac" (no entendimos muy bien a que venia) y una pizzeria dedicada a un ex-delantero del Barça (Pizzicheria se llamaba).

Volvimos junto a Dorotheeeee que seguia en la parada sólo acompañada por una señora. Antes de la hora apareció un bus (los horarios de los buses irlandeses son los padres), el señor se paró en la parada, abrió la puerta y nos dijo que tenia tres plazas..., eramos cuatro, después de un pequeño debate Dorotheeeee se ofreció a sacrificarse y nos dispusimos a subir Turmo, Carol y yo, cuando estoy pagando el señor del bus nos dice que sólo tiene dos sitios libres..., en ese momento nos damos cuenta que la señora que estaba en la parada después de nosotros había aprovechado nuestro momento de duda para colarse..., a base de golpes estábamos aprendiendo que los irlandeses son como los españoles de Inglaterra. Paralelamente había llegado otro autobus al que Dorotheé había subido y que había arrancado chirriando rueda, vamos que los tres únicos que íbamos a subir al bus fuimos los tres únicos que nos quedamos en tierra (epic fail).
Allí estábamos, en aquel pueblo bicallejero como náufragos esperando el rescate. Carlos Turmo (que como todo el mundo sabe tiene la vejiga pequeña) fue a mear, primero fue lejos, luego más lejos y después desapareció de nuestra vista..., desgraciadamente volvió. Vino una señora anciana de unos 700 años que tardó varios minutos en bajar del coche que la traia y que nos empezó a hablar de bananas. Por suerte no tardó mucho en aparecer otro bus, se abrió la puerta fuimos a coger las maletas y... what the fuck!, la señora de 700 años con problemas de movilidad ya estaba en el autobus sentada, subimos al bus con la firme decisión de, en caso de no haber billetes, buscar a la señora y apalizarla..., por suerte para la paz anglo-española había sitio de sobra y ocupamos dos asientos cada uno... por joder.

Llegamos a Dublín, y lo primero que hizo nuestra guia fue entrar a una oficina de turismo a preguntar por donde había que ir al hotel. Pillamos el autobus, yo me iba fijando y tenia muy claro que el hotel estaba haciendo esquina y que se veia bastante, aun así, acabamos pensando que nos lo habiamos pasado y nos bajamos... antes de tiempo (otro fail). Vimos un centro comercial y Carol y yo entramos a preguntar, pero ningún puto irlandes de los cojones sabía donde estaba el hotel..., vimos un ordenador de aquellos para conectarse a internet unos minutos por un euro, lo hicimos. A duras penas conseguimos cargar el google maps (velocidad absurda) y ver donde estábamos, intentamos buscar la dirección exacta, pero a día de hoy, dos meses después, estoy seguro que no ha cargado la página todavia..., no fuimos viendo la inutilidad del tema, ahora sabíamos que todavía nos quedaba un trecho por recorrer.
Después de un buen rato caminando llegamos al hotel donde, efectivamente, había una parada de bus justo en la puerta, y la del bus del aeropuerto también. En el hotel nos atendió una recepcionista guapa y simpática que hablaba el mejor inglés de toda Irlanda..., vamos que era española. Nos llevaron a nuestras habitaciones donde teniamos unas maravillosas vistas a un cementerio por un lado y al mar por otro..., y donde veiamos el "Dart", un tren que hay en Dublín y que según nuestra guia experta no existia.

Cogimos el bus hacía el centro, el plan era visitar la carcel de Kilmainham, un lugar que tenia ganas de ver porque seguro que hubo muchos presos y algunos se reformaron. En el bus, una vez más, nos pasamos la parada, decidimos que mejor iriamos a comer y luego iriamos a nuestra visita turística. Nos metimos en un sitio de comida rápida extraño donde a Carol y a mi, después de hacer el pedido, nos dieron una especie de mando a distancia que, en teoria, se encenderia y empezaría a vibrar cuando nuestro pedido estuviera a punto, a Turmo no, a él con tal de no verle el careto más le dieron el pedido al momento. El pedido tardó una eternidad, no se si es que lo traian en uno de esos buses con horarios extraños o es que se lo estaban bajando de esa internet tan rápida, el caso es que valió la pena la espera porque lo que nos vino fue una pizzaca enorme que fuimos incapaces de acabar..., de hecho Carol se guardó unos cuantos trozos para una emergencia (sabia decisión). Acabamos y volvimos a otra oficina de turismo, una diferente, para que no se quedaran con nuestra cara supongo, preguntamos la manera más rápida de ir a la carcel, nos dijeron que la manera más rápida era matando a alguien..., después especificamos que queriamos ir a una carcel en concreto a hacer turismo y muy amablemente nos informaron de que la carcel cerraba a las 17.00..., y faltaban como 15 minutos (MEGAFAIL).

¿Que hacer ahora?, Carol propuso ir al "Temple Bar", que no sabiamos que era, pero como incluia la palabra "Bar" aceptamos. Por el camino alguna estatua fue tuneada y compramos algunos "suveniles". Llegamos al "Temple Bar" que, efectivamente era un bar, pero que además daba nombre a todo un barrio lleno de pubs. Entramos y el sitio estaba lleno, había unos señores tocando canciones típicas irlandesas y en la tele un partido de rugby. Haciendo turismo podemos ser muy torpes, pero cuando entramos en un bar la cosa cambía, hay nos movemos como nadie,  conseguimos un sitio en una esquina bien encarados a la tele y nos pusimos a ver el rugby como unos hooligans más mientras empezaban a caer pintas. La mayoria de gente iba con decoración navideña, incluso vimos una señora vestida de árbol de Navidad, y no es ironia, era una señora vestida de verde, con bolas navideñas colgando y una diadema con la estrella (estos ingleses...). Hablando con Carol salió el tema de que no sabiamos como era la canción de "Molly Malone" (la estatua de las tetas gordas), Carol fue al grupo y le dijo que había unos analfabetos españoles que no habian escuchado la canción nunca y, el grupo nos dedicó el tema. La noche iba degenerando (en nuestra linea), vimos a unos tipos que hacian una "Copa Trapatoni" irlandesa, esto es, un recorrido por 12 pubs, bebiendo en cada uno de ellos, llevaban hasta unas pegatinas que se iban colocando a medida que bebian en cada pub, enseguida nos propusieron hacer la ruta con ellos (empezaba allí) y nosotros aceptamos casi antes de que acabarán la frase..., por suerte (o por desgracía), todavía íbamos lo suficientemente sobrios para hacer cuentas, y vimos que la cosa era muy divertida si, pero que a 5 pavos por pinta en 12 pubs, la noche subia a 60 Eurazos mínimo..., o sea que acabamos declinando y haciendo la ruta a nuestra manera.
La siguiente parada fue el pub "Quay", donde había también un grupo tocando en directo..., la música que tocaban era mismamente la del "Sr. Lobo" (de los buenos tiempos) en acústico..., una vez más, con el local lleno conseguimos encontrar una mesa y seguir con nuestras pintas. Al poco rato llega nuestra amiga, la entrañable Dorotheeeee para unirse a la fiesta. Como Carlos Turmo tiene la inquietante afición de coleccionar etiquetas de "Estrella Damm" y llevarlas siempre encima, nos dedicamos a etiquetar todos los vasos y botellas de la mesa, era nuestra manera de conquistar el pais. Como no, aquí se nos pegaron otros tios extraños que enseguida nos empezaron a hablar de lo fantástico que es el Barça, un comentario que nos dicen en todos los viajes a los que vamos, cosa que le encanta tanto a Carol (madridista la pobrecica) como a Carlos Turmo (que no le gusta el futbol y por lo tanto es del Espanyol). Como no al poco rato eramos los mejores amigos del mundo, cantamos, bailamos y nos fuimos al siguiente pub del que no recuerdo el nombre.
En el pub sin nombre se nos pegaron otro grupo de irlandeses que querian conocer a unos tipos tan interesantes como Carlos Turmo y yo, ese era su principal motivo para acercarse, lo de querer ligarse a nuestras amigas no era importante. La charla fue derivando al futbol, donde un irlandes pequeñito empezó a decir que Irlanda se calzaria a España en la Eurocopa..., cosa que degeneró en un debate acalorado que culminó conmigo gritando "IRELAND IS NOTHING, IRELAND IS SHIT" (que viene a significar que "Irlanda son simpáticos") mientras Carol me agarraba del brazo y me decía "¡que estamos en Irlanda!", mentira, aquello es Inglaterra, lo sabe todo el mundo. El caso es que aquellos 10 tios pensaron que no serian capaces de reducir a un tipo tan fornido y no nos mataron (o eso o pensaron que si nos mataban perderian puntos para ligarse a nuestras amigas). En este punto, que empezaba a ser una emergencia, Carol sacó los trozos de pizza que guardaba y nos alimentamos un poco. Continuamos con las pintas y acabamos saliendo juntos en dirección al siguiente garito. Nos propusieron un sitio pero Carlos y yo nos negamos, queriamos culminar la noche en el bar de Phil, intentaron convencernos pero nos mantuvimos firmes. Uno de los tipos que venia con nosotros me dijo que hablaba muy bien el inglés, señal de que el pedal empezaba a ser importante ya. Llegamos al bar de Phil (que se llama Bruxelles), había cola para entrar, aun así no nos rendimos y nos pusimos en ella, la cosa iba avanzando rápido, aun así Dorotheeeee y el irlandes que creia que hablaba bien se largaron cuando estábamos a punto de entrar.
El local dentro estaba lleno, había muchas salas y la música que se escuchaba en todas ellas era buena. Nos quedamos en una de ellas y continuamos pidiendo pintas. Apoyados en la barra había dos señores mayores, muy borrachos y vestidos con los colores de los equipos de rugby que habían estado jugando esa tarde, uno de ellos empieza a hacernos gestos ofensivos, al poco rato su acompañante empieza a echarle bronca, el tipo de los gestos ofensivos viene hacía nosotros y nos da la mano, algo que estuvo haciendo el resto de la noche. Era bastante tarde, aproximadamente estábamos en la hora "Greenpeace" y Turmo y yo hicimos lo que habíamos venido a hacer. Entre pintas, bailoteos y saludos a los señores borrachos del rugby se nos hizo la hora de salir, la sala cerraba y nos largaron a la calle, allí aun tuvimos tiempo de hacernos unas cuantas fotos con Phil.

Tocaba volver, no costó tanto como pensábamos, esta vez encontramos el bus nocturno (era el 7N) bastante rápido, y nos bajamos en la parada correcta aunque estuvimos bastante cerca de pasárnosla de largo..., subimos a la habitación y nos fuimos a la cama con la sensación de que el mayor "fail" era que se nos acababa el tiempo en Irlanda.

Puro_Trap. Dubliner.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Capítulo 380. "Dublín día 1: Que no nos engañen, que nos digan la verdad"



Sonando: BAD REPUTATION (Thin Lizzy)


Tres horas, eso es lo que había dormido cuando mi movil empezó a cantar "Preparado para el rock'n'roll", eran las 4:30, una hora que aunque ninguno de vosotros lo hayais comprobado, existe... y duele. He de decir que ya es toda una tradición que mis viajes alcohólicos empiecen con un madrugón indecente, pero esto no quiere decir que me haga mucha ilusión, y menos cuando la perspectiva es encontrarse con Carlos Turmo.
Salí de casa con una mochila y bastante sobreabrigado, preparándome ya para lo que nos esperaba en Dublín que, según previsiones optimistas, era una temperatura de 4 Grados. Llegué a la estación de Clot con tiempo de sobra, el que llegó rozando el larguero fue Turmo, lástima porque durante bastante rato me había hecho la ilusión de que perdería el avión. En el tren Turmo me explicó del primer imprevisto del viaje, resulta que la casa donde íbamos a alojarnos no iba a estar libre ya que el señor de la casa tenia mania a los españoles o algo así y Carol había tenido que reservarnos una habitación.

Llegamos al aeropuerto cuando vamos a subir a la cinta transportadora que lleva desde la estación de tren a la terminal, vemos que esta no existe, aquí fue la primera vez que dijimos aquello de "que no nos engañen que nos digan la verdad" (QNNEQNDLV), frase que se repitió en diversas ocasiones durante este día.
En la terminal, sin mirar pantallas ni informarnos de nada, nos metemos directamente en el primer control que vemos, ¡viviendo al límite!. Pasamos el arco detector de metales y vamos al control de pasaportes, Turmo pasa por el control donde está el poli inteligente y yo paso por donde estaba la poli que estaba buena. En las pantallas no nos ponía cual era nuestra puerta de embarque, ¡puerta sorpresa!. Vimos que en una de las puertas había una concentración de murciélagos, o como las llaman en Ryanair, azafatas..., o sea que dedujimos (deduje, recordemos que me acompañaba Carlos Turmo) que aquella debía de ser nuestra puerta. Mientras estábamos en la cola vimos pasar a un grupo de kinkis vestidos de pilotos, estaba a punto de poner mi vida en manos de unos tipos con los que no me montaría ni en un ascensor, fantástico. A mi lado tenía a la gente que había pagado un billete preferente. Tener una entrada preferente en Ryanair es equiparable a tener un palco vip en el campo del Alcoyano.

Subimos al avión, en esos asientos tan amplios que nos pone Ryanair. Me puse al lado de la ventanilla, se me ocurrió darle un golpecito bromeando que me sirvió para comprobar que la ventana era de plástico, seguridad ante todo amigos. Una vez en el aire, comprobamos que la tierra se ve igual que en el google maps pero nos sorprende comprobar que los nombres no están escritos (QNNEQNDLV), ¿quiere decir eso que hay un tipo que se dedica a escribirlos desde un ordenador?, este descubrimiento fue para mi una decepción similar al día que descubri que los mensajes de "Proxima estació..." del metro de Barcelona estaban grabados cuando yo siempre había estado convencido de que había locutores en cada vagón.
Descubrí que estábamos sobrevolando Irlanda cuando vi aparecer de la nada a un azafato pelirrojo que hasta ese momento no había visto, deduje que o bien no había salido en todo el viaje o bien era el azafato moreno que al sobrevolar tierras irlandesas sufre una transformación..., evidentemente me parece mucho más factible la segunda opción. Cuando por fin llegamos y el avión aterrizó, sono una trompeta triunfadora y los espectadores se arrancaron a aplaudir..., esto que parece otra parida, no lo es, pasó... .
Llegamos una hora tarde, a las 10:40, cuando en el billete ponia las 9:40..., eso si, los irlandeses, muy hábiles ellos, retrasaron todos los relojes una hora para que no nos diéramos cuenta (QNNEQNDLV). En el aeropuerto había restos de nieve y la temperatura era de cero grados, ni frio ni calor, una broma que nunca ha hecho nadie... .

Cuando llegamos al aeropuerto nuestra primera sorpresa es que todos los carteles estaban en dos idiomas, en inglés y en otro idioma extraño que dedujimos (acertadamente) que era "élfico", no podía esperar a estar en un pub y utilizar la única palabra que se decir en élfico: "eldelbar", que significa "camarero". La zona de control de pasaportes era muy curiosa, había un cartel de wifi gratís, al lado de un cartel de "prohibido utilizar moviles" (QNNEQNDLV). Fuimos a buscar el bus, y pillamos el primero que encontramos, Turmo saco un billete para dos y nos vendieron un ticket "familiar", estupendo, llego a Irlanda y estos hijos de puta me dicen que soy familiar de Carlos Turmo... . Entramos en el bus que era de dos pisos, primero íbamos a quedarnos abajo pero decidimos subir al piso de arriba donde descubrimos que estos autobuses tienen una tele arriba que muestra el piso de abajo. Carlos llamó a Carol que nos dijo que nos bajáramos en el centro y la esperáramos en el pirulo..., instrucciones que a primera vista podrian parecer confusas pero que en la realidad fueron tremendamente efectivas. El pirulo se veia desde casi cualquier punto, nos bajamos en la parada que nos pareció y fuimos andando, efectivamente más tarde vimos que justo por enfrente pasaban autobuses iguales a los que habíamos dejado. De camino al pirulo, nos encontramos con James Joyce, no con el señor que ha estas alturas debe de ser un zombi, sino con su estatua, donde me hice una foto curiosa en mi, ya que yo miraba a la cámara y la estatua al Valhalla. Cuando llegamos al pirulo, Carol llamó diciendo que tardaría un poco, por lo que decidimos hacer un desayuno típico irlandes, en un sitio de allí que se llama Mc Donalds. Mi previsión de ropa había sido bastante correcta, pero tuve un pequeño fallo, los pies. Después de desayunar y mientras esperábamos a Carol, fui al lavabo a equiparme con una doble capa calcetinera que cumplió con su función excelentemente.

Llegó Carol, de las primeras cosas que le preguntamos era que era esa extraña segunda lengua, nos explicó que era "gaélico" y que no lo hablaba casi nadie..., una explicación que no molaba tanto como la nuestra y no aceptamos, por lo que la segunda lengua de Irlanda, hasta que alguien nos de una explicación más molona, continua siendo el "élfico". Volvimos a salir a la calle, no sin que antes Carol aprovechara un vale de café gratís que nos habian dado en el McDonalds. Antes de empezar la ruta, nuestra guia, nos hizo pasar por la oficina de turismo para informarse..., ¡vaya guia!.

Pasamos por varias estatuas, una de un señor con los brazos abiertos que parecía estar protestando un fuera de juego, otra de un tipo con los brazos cruzados que parecía estar diciendo "ahora me enfado y no respiro" o una de un tipo con capa que dedujimos que era un superheroe irlandés. Cruzamos por uno de los numerosos puentes que hay en Dublin y que atraviesan el rio "Liffey", que se pronuncia "Lifi" y que me parece un nombre muy poco serio. Descubrimos que en Dublín el funcionamiento de los semaforos es diferente, allí se cruza cuando está en rojo, no tardamos mucho en acostumbrarnos y  adoptar las costumbres de los nativos.
Entramos en el colegio donde estudio la chica de Matrix, el "Trinity College", nada más entrar vimos como a una chica le salian volando todos los apuntes, como buenos caballeros españoles corrimos a ayu... no cuela, ¿verdad?, en realidad nos quedamos parados descojonándonos. Por lo visto en el "Trinity College", hay un libro enorme, "El Libro de Kells", del año 800 manuscrito por monjes, una cosa interesante para ver, pero cuando supimos que cobraban para verlo pensamos que casi mejor me lo bajo para el e-book como si fuera un libro de Lucia Etxebarria.
La siguiente parada era una de las estatuas más míticas de Dublin la de Molly Malone. Pregunté a nuestra experta que había hecho esta chica para tener una estatua su explicación fue "bueno vendia pescado...", le dijé a Carol que no me parecía una gran azaña y añadió "...y también tenia las tetas grandes", ¡ah!, alerta, este si que me parece el mejor motivo del mundo para hacer una estatua, de hecho con la delantera que tenia esa estatua, Brasil no hubiera perdido el mundial. La estatua tenia una canción, "Molly Malone", y por lo visto hay grupos de frikis irlandeses que visitan la estatua y cantan la canción. El Domingo investigué un poco más sobre el tema y leí que la estatua era en honor de la canción, pero no me lo creí, me quedo con la explicación de las tetas gordas.
Bajamos por una calle comercial, repleta de músicos callejeros, algunos sonaban muy bien, otros merecian la muerte. Llegamos a la puerta del pub "Bruxelles", donde está la estatua de bronce del mítico Phil Lynnot, bajista de Thin Lizzy. Nos hicimos unas fotos y comprobamos que Phil, a pesar de ser una estatua tenia un movil de última generación. También tuvimos tiempo de hacer un poco de "callejeros viajeros" y presenciamos un arresto policial, por desgracia no arrestaron a Carlos Turmo. Continuamos avanzando entre gente, músicos, y estatuas humanas con palomas encima, la siguiente parada era un centro comercial supertípico que parece ser que es visita obligada cuando vas a Dublín..., bueno no, es que Carol necesitaba unos guantes y nos metimos en el primer sitio que vimos, un centro comercial que por dentro tenia la misma estética que las tiendas del Oktoberfest, pero sin cerveza ni alemanas.

Lo siguiente era St. Stephens Park, que como su propio nombre indica es una carniceria. Lo más llamativo del parque era el lago que estaba parcialmente congelado, también vimos que había un señor con palomas encima, este no era una estatua humana o por lo menos era una estatua que se movia. Al salir Carol nos contó la leyenda de por qué las puertas de las casas del barrio son de colores diferentes, se dice que es para que, cuando los señores volvian borrachos, se metieran en la casa correcta... ¡cuantos años de adelanto nos llevan en Irlanda!. El siguiente objetivo era la estatua de Oscar Wilde, pasamos por un cementerio del año 1693 donde no pudimos enterrar a Turmo ya que había rejas. Nuestra guia, la verdad es que muy situada no estaba, acabó preguntando como llegar al "Merrion Park" (que es donde está la estatua). El parque estaba muy cerca, era bastante pequeño pero aun así no encontrábamos la estatua, lo que si encontramos fue un parque infantil donde, como no, hicimos un poco el monguer. Carol, una vez más, acabó preguntando donde estaba la estatua que, muy escondida, tampoco estaba.
La estatua era bastante simpática, representa a Oscar Wilde recostado en una roca con pose chulesca. Oscar Wilde también tenia un movil molón, además de un sombrero y unas gafas de sol con luces, todo un adelantado a su tiempo.

Empezaba a llegar la hora de que Carol regresará al bonito pueblo de "Enfield hasta el fin". Fuimos de camino a la única visita cultural que realmente nos interesaba, la fábrica de Guinness. De camino visitamos la catedral de "Christ Church", por fuera claro, Carol nos explicó que por allí estaba un museo vikingo, una posible visita interesante para otra vez. En la catedral nos separamos y lo primero que hicimos fue ir a comer algo. Nos paramos en una pizzeria donde comimos unas porciones bastante rancias mientras nos preguntábamos que coño era un bote con un liquido transparente, no llegamos a averiguar que era, en el envase sólo había un letrerito con el nombre del dueño, un elfo llamado Vinager.

Encontrar la Guinnes no fue excesivamente complicado, basicamente porque no es una fábrica, es practicamente un barrio. La visita iba con audioguia, rogamos que nos la dieran en inglés, pero sólo les quedaban en castellano. El cacharro era como un mando a distancia, pero por más que le bajaba el volumen seguia escuchando a Turmo. La visita comenzaba con el contrato de arrendamiento de los terrenos de la factoria, según parecía al señor alcalde de Dublin de finales del siglo XVIII le pareció un negocio fantástico arrendar los terrenos por un montante de 45 libras al año durante unos 9000 años, un lince el tio. Durante el recorrido nos iban explicando como se hacía la cerveza, la distribución, campañas de publicidad, cada planta un tema..., también había una cata de Guinness, con una explicación pormenorizada de como se debía comprobar el color, sabor, olor y hasta el sonido..., algo que hubiéramos seguido paso a paso si no fuera porque nos bebimos la pinta antes de que llegara la explicación (y practicamente antes de que llegara al vaso). Había como 7 u 8 pisos, la verdad es que el trayecto era interesante pero largo, por suerte sabiamos que al final del camino estaba el Gravity Bar donde teniamos una pinta perfecta esperándonos. El bar era una estancia con forma circular y paredes de cristal que permitia una vista espectacular de Dublín. Pedimos la pinta, vemos que el señor no nos llena el vaso del todo, aun así no dije nada y fui a por él, el camarero me detiene diciéndome "alto ahí hijo de puta" (lo dijo en inglés por lo que igual la traducción no es exacta), al parecer la pinta se debe dejar reposar dos minutos y después se rellena quedando la pinta perfecta. El sitio era cojonudo, la cerveza estaba de puta madre y había wi-fi (sólo para mi, el loser de Turmo no pudo conectar) pero Carol rompió el encanto llamando para apremiarnos, ya que por lo visto sólo teniamos 3 buses que nos llevaran a su pueblo, el primero el 115 que salia a las 17.30 desde el centro de la ciudad y al que, salvo milagro, ibamos justos para llegar, el segundo un 20 que salia a las 18.00 desde la estación de Heuston muy cerca de donde estábamos y por último otro 115 que salia a las 19.00. Hicimos una visita rápida a la tienda de regalos y nos fuimos a la que parecía la mejor opción, el 20 que salia a las 18.00.
Que la estación de Heuston estuviera cerca no quería decir que supiéramos llegar, sabia, por lo menos que tenia que llegar al rio, o sea que fuimos directos hacía allí. Una vez llegamos, como no sabiamos si había que ir a la izquierda o a la derecha, decidimos preguntar a una chica que pasaba por allí, sus indicaciones fueron inquietantemente exactas: "caminad 7 minutos en linea recta hacía allí y llegareis". Como somos así de puñeteros (o de hijos de puta), decidimos controlar el tiempo exacto que tardábamos y, si no tardábamos 7 minutos exactos, buscar a esa chica por todo Dublín y pegarle una paliza (así hacemos las cosas en mi barrio). Recorrimos la distancia, a paso normal, llegamos a un semáforo en el que estuvimos parados como 2 minutos, cruzamos y ya estábamos en Heuston, total: ¡¡¡ 7 MINUTOS !!!.
Después de este momento friky empezamos a buscar la parada del 20, que no aparecía por ningún sitio. Llamamos a Carol que nos aseguraba que estaba allí (QNNEQNDLV), rodeamos completamente la estación sin éxito fijándonos siempre en todos los buses que veiamos, ninguno de ellos era el 20 y ninguno de ellos iba dirección "Galway" (que es lo que nos indicó nuestra guia). Llegó la hora y en vistas del éxito decidimos que mejor no jugárnosla y nos largamos hacía la parada del centro, que estaba a tomar por culo.
Por el camino íbamos mirando todos los autobuses pero ninguno era el 20, eso sí, había miles de 145 que, en ocasiones, pasaban de 2 en 2. De camino vimos el puente de Santiago Calatrava, un señor que diseño una vez un puente y se dedico a construir uno igual en cada ciudad del mundo. Llegamos a las 18.35 a la parada, esta vez si que parecía que el bus era real, por lo menos estaba anunciado en la parada.

El bus llegó, tarde, algo que parece que es muy normal en Irlanda, después de subirnos a él nos dimos cuenta de otro pequeño problema, diminuto, minúsculo..., no teniamos ni puta idea de donde bajarnos. Llamando a Carol, intentó explicarnos más o menos que parada era..., Turmo intentaba conectar con el GPS sin mucho éxito y yo me pegaba a la ventana intentando ver los carteles de la carretera en la oscuridad.  Por aquellas casualidades de la vida, esta vez los consejos de nuestra guia funcionaron y llegamos al bonito pueblo de Enfield donde nos esperaba Carol, con el señor que nos odiaba y su hijo para llevarnos al, también bonito, pueblo de Johnstone Bridge.

Carol nos había reservado habitación en el único hotel del Johnstone Bridge, que también era el único pub, el camarero se llamaba Moe, por lo que enseguida el pub pasó a ser el bar de Moe y nos hicimos ilusiones de que, al igual que en el capítulo en que Barney deja de beber (frikismo Simpson), hubiera una barra como la de los bomberos que nos bajara directamente de nuestra habitación a la barra. Con las maletas a cuestas comenzamos nuestro periplo a la habitación, un sherpa vestido de camarero nos guiaba, no se si andamos horas, dias o semanas, lo único que se es que si tenia que volver borracho a la habitación no la encontraria ni en 100 años, no se puede negar que el hotel, pequeño no era. Llegamos a la habitación pero nuestro gozo en un pozo, no tenía una barra para deslizarse hasta el pub-
Por fin conseguimos dejar todas las cosas en la habitación e ir a lo que nos interesaba, el bar de Moe. En el hotel había una boda, una boda un poco extraña porque la gente ya había cenado y no vimos a nadie con una corbata atada en la cabeza, ni bailando la conga, ni pidiendo "Paquito el Chocolatero" al DJ, lo que si que viemos era un señor que se bebía los gintonics de 2 en 2 (e iba mandando a su señora a la barra a que le fuera a buscar más) y a Elvis, un curioso personaje, peinado al estilo del rey del rock y al que no se le entendía una mierda cuando hablaba. Empezaron a caer la pintas, las Guiness las servian tal y como nos habian enseñado en la fabrica, cosa que me sorprendió, pero así era, y no sólo eso, a cada uno de los establecimientos donde fuimos las servian igual, esperando a que la espuma subiera y rellenando después. Tras una interesante conversación con Carol en la que ella defendía que los irlandeses no eran ingleses (pobrecita) nuestro estómago decidió que era hora de comer algo. Debiamos elegir entre cenar algo en el pub o ir a la casa donde vivia Carol y donde no nos querian ni ver... evidentemente elegimos la segunda opción.
El camino a la casa no era muy largo, y menos cuando lo haces patinando sobre hielo como lo hicimos Carlos y yo. Antes de entrar fuimos a la puerta de al lado a saludar a su amiga alemana Dorotheeeeeeeee, con la que íbamos a quedar al día siguiente. Carol metió en el horno una pizza a la que añadió unas 6 toneladas de queso  mientras Turmo se conectaba al facebook y yo jugaba con el perro "Canelo". Este fue el único momento del viaje en el que bebimos algo que no fuera una guiness, ya que el señor tenia unas botellas de calsberg en la nevera que decidimos gorrear. La pizza ( o por lo menos los trozos de pizza diminutos que había entre el queso) estaba buena, y la devoramos con ansia. Carol insistió mucho en que teniamos que probar una especie de deconstrucción de pudding que había cocinado la señora de la casa..., intentamos dársela al perro pero Carol no nos dejó..., cuando lo probamos descubrimos que el pudding tenia un alto contenido alcohólico, por lo que lo comimos sin rechistar.
Era el momento de volver al bar de Moe, cuando llegamos allí la zona estaba desierta, pedimos algunas Guiness más y el sueño me empezó a vencer. No podía más con mi alma y Carol me guió a la habitación (era incapaz de recordar el camino), ellos se quedaron un rato más, se acabaron colando en la boda y haciéndose fotos con la novia y alguna pollada más, pero bueno, eso que lo cuenten ellos en su blog...

Puro_Trap. Esperando el 20.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Capítulo 376. "Rumbo a Dublín via Ryanair"



Sonando: MI RUMBA TARUMBA (Seguridad Social)


Aunque yo sea un tipo duro y Carlos Turmo un infraser, también tenemos nuestro corazoncito, por eso cuando una chica joven y guapa nos pide algo intentamos complacerla, y no, no nos han pedido un trio.

Resulta que Carol, ha hecho una pausa de una semana en su estancia irlandesa y el Lunes me dijo de quedar y, a pesar de intentar evitarlo por todos los medios, Carlos Turmo también vino. El plan iba a ser cena rápida, cervecita y a casa, que había que madrugar, la cosa se alargó ligeramente y acabé llegando a las 3 a casa.
El caso es que entre sangria y sangria, Carol se quejó amargamente de que después de más de un año en Irlanda no nos hubiéramos dignado a visitarla. El caso es que nos arrancó el compromiso de, en caso de encontrar vuelos a buen precio, ir un fin de semana a Irlanda a hacer una calzoncillada (era el principal objetivo del viaje).

Lo malo de conducir es que no puedo beber, por lo tanto no me emborracho y al día siguiente me acuerdo de las cosas que he prometido (sí, yo prometo hacer calzoncilladas estando sobrio). Busqué vuelos pero todos estaban excesivamente caros. Hoy se me ha ocurrido volver a mirar, he entrado en la web de Ryanair y había vuelos a 50 euros (en total 99,96 para dos)..., ¡bien!, rapidamente he contactado con Turma y hemos decidido que había que ir. Turmo ha mirado en Rumbo.es y allí teniamos los mismos vuelos a 77.96..., ¡fantástico!.
Carlos Turmo ha sido el encargado de sacar los billetes, por Rumbo.es claro está, se mete y cuando acepta..., gastos de gestión, 39 tazos, total 116.96. Como somos sucias ratas que nos vendemos al mejor postor decidimos pasar de Rumbo.es y volver a Ryanair. Misma operación y... mierda, Ryanair nos obliga a hacernos un seguro cada uno de 15 Euros, total 129.96. Ryanair perdió su oportunidad, volvemos a recuperar el rumbo (chist), al fin y al cabo 116.96 tampoco era caro, y mi límite de gasto era de 70 Euros. Cuando Turma va a pagar... ¡sorpresa!, 31 euros más por pagar con tarjeta (¿y como cojones esperaban que pagáramos sino?), total 147.96, esto ya tan barato no es. Ya un poco hasta los cojones volvemos a los amigos de Ryanair que, como no, también cobran por pagar con tarjeta cosa que hacía que los billetes subieran a 155 euros entre los dos. Aquí decidimos parar, yo ya superaba mi límite y ya temia que nos quisieran cobrar la gasolina del avión o los cubatas del piloto.

Carol lo hemos intentado, queriamos ir pero las tasas, seguros, gastos de gestión, etc..., nos lo impiden, ese finde posiblemente habrá calzoncillada sí..., pero no en Irlanda.

Puro_Trap. El irlandés errante.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Capítulo 322. "Londres día 3: Tower Fail"


Sonando: THE MAGNIFICENT SEVEN (The Clash)

"Ring! Ring! It's 7 A.M.!
Move yourself to go again.
Cold water in the face,
brings you back to this awful place"


A las 7.30 una alarma suena y una voz grita: "¿quien es el primero en ducharse?", normalmente soy muy dado a ser el primero en dar el bote y meterme en la ducha, pero me quedé tumbado esperando a que sonara la alarma de mi movil que también estaba puesta a la misma hora. Cinco minutos después vuelve a sonar la alarma de Eric y vuelve a preguntar lo mismo, pero mi alarma no había sonado, miré el movil y comprobé que, efectivamente Eric había puesto la alarma a las 7.30... hora española, vamos que en Londres (y en Canarias) eran las 6.30. Después de aclarárselo decidimos poner nuestras alarmas directamente a las 8, ya que entre cerveza y cerveza, la tarde-noche anterior me pareció escuchar como Clara decía de quedar, esta vez a las 9.
Poco antes de las 8.00, sin dejar que sonara la alarma me levanté, realmente desde la primera alarma no había pegado ojo. Después de ducharnos y ponernos minimamente visibles (lo que en nuestro caso suele ser una ardua tarea), nos fuimos al desayuno siendo, una vez más los primeros. Esta vez no corrimos riesgos, pedí un chocolate (Raquel lo probó el día anterior y estaba potable) y cereales, Carol bajó casi enseguida y Raquel y Clara tampoco tardaron mucho. En aquel momento nuestra expedición, que el Viernes llegó a Londres compuesta por cinco jovenes alegres y Johny Deep (yo), estaba formada por cinco muertos vivientes y Johny Deep (yo), si es que no me aguantan un asalto... .
Con los bártulos a cuestas abandonamos nuestro particular hotel de los horrores. Fuimos hacía "Marble Arch" (no haré otra vez el chiste de La Puerta de Alcalá) que es como llaman los ingleses a La Puerta de Alcalá de Londres (¡mierda se me escapó!). La plaza estaba repleta de palomas que, cuando nos estábamos acercando, empezaron a volar todas a la vez en círculo sobre nuestras cabezas (por suerte no lanzaron regalitos), después de dos vueltas volvieron a posarse como si nada pasara. Eric y yo, muy valientes nosotros, nos acercamos hacia donde estaban y nos lanzamos gritando a la puta carrera para volver a espantarlas..., no se movieron. Hay una máxima que dice que por muy fuerte que seas nunca te enfrentes a alguien que está más loco que tu, esas palomas lo estaban o sea que nos alejamos de ellas sin más aspavientos por si acaso.
Llegamos a "Hyde Park", justo donde el famoso "Speakers Corner", lugar donde cualquier loco puede plantarse y dar un discurso, aquel día había un total de 0 personas dando discursos, de hecho tuvimos que consultar un mapa para creernos que aquello era el "Speaker's Corner". Decidimos (no se muy bien por qué), que seria una gran idea ir a ver la estatua de Peter Pan. Guante. Nos fuimos hacia una feria, pasamos por un lago lleno de ocas, cisnes, palomas, cocodrilos y orcos. Carol y yo preguntamos a un amable lugareño que nos indicó el camino a seguir. Guante. Continuamos la ruta, cpasamos por un monumento dedicado a la reina Carolina, como no, Carol se hizo una foto en la que ¡por fin salió mal!..., ¡¡¡¡JAJAJJAJAAJ!!!..., no, mentira, volvió a salir bien. Fuimos andando por debajo del lago, a medio camino, Carol, cuyo avión salia antes, se tuvo que despedir, le tocamos un poco las bolas peludas y le dijimos adios. Guante. Seguimos el camino mientras nos cruzábamos con bicicletas, gente haciendo footing y caballos que también hacian footing pero con gente encima, por fin llegamos al final del camino, miramos un mapa y vimos que la puta estatua estaba a tomar por culo, ¿que hacer?, pasar de la estatua y buscar una parada de metro.
Antes de la parada tuvimos a bien encontrarnos el "Royal Albert Memorial", un monumento dedicado a Albert, un señor que no tenia apellido y no era conocido como rey sino como marido de la reina Victoria (ya sabemos quien llevaba los pantalones en casa). El monumento era bastante impresionante, estaba rodeado de unas estatuas, una de ellas con un cono a modo de sombrero, una de dos, o era obra de un gamberro o es que alguien había intentado aparcar en la cabeza de la señora y no querian que se volviera a repetir. Justo enfrente del "menumento" estaba el "Royal Albert Jarl" y al lado una zona de tráfico divertido (y tan divertido, si intentan aparcar encima de monumentos...). Antes de seguir hacía el metro hicimos una parada técnica para comernos unos sabrosos (por decir algo) hot dogs que vendía un señor en una furgoneta infecta.
Llegamos a la parada de "High Street Kensington", teniamos que coger el "Circle Line" (o linea amarilla) para llegar a la "London Tower" que, por si alguien no se acuerda, era el objetivo de la mañana. ¡Fail!, la linea estaba cerrada por obras (algo muy normal en Londres los fines de semana) pero teniamos un plan B, era ir a la parada "Mellamo Earl's Court" y hacer transbordo en la linea verde que también iba a la "London Tower". Así lo hicimos, pero... segundo fail, la linea sólo llegaba hasta "Embankment" que, como todos sabeis, es seis paradas antes de "Tower Hill" que era la parada destino. Hicimos el trayecto, había que intentarlo, llegamos y un amable indigena nos dijo que había que coger el autobus 15 desde allí para llegar a "Tower Hill". Salimos pero no hubo manera de encontrar la parada..., o sea que a tomar "Portcullis" nos hicimos unas fotos en el puente que allí había y volvimós a la parada de "mellamo Earl's Court", para coger ya el autobus para el avión de vuelta.
Llegamos sin novedad a la parada del bus, aunque quedaba media hora para cogerlo decidimos quedarnos en la parada pasando frio porque vimos que había un poco de follón con los billetes. En el trayecto nos pasó factura el cansancio y casi ni se nos escuchó. En el aeropuerto de Gatwick comimos una pizza, yo me pedí una de esas picantes que tanto me gustan y Turmo se pidió "loquehapedidoPuro", a día de hoy, gracias al picante, su lengua todavia no distingue sabores. Creiamos que teniamos tiempo de sobra para llegar a la puerta de embarque, hasta que vimos que el trayecto del restaurante a la puerta era de unos 400 Kilometros, al final acabamos corriendo pero cogimos el avión. Dentro del avión tuvimos un poco de follón con los equipajes (que al final nos tuvieron que facturar) y tuvimos que ir separados, cosa que Clara agradeció enormemente. Llegada, recogida de equipajes y cap a casa..., acabó la aventura, ¿la próxima?, espero que pronto. Gracias a Eric, Raquel, Clarita, Carol, Wiso (o Luis) y, ¿por qué no?, también a Carlos Turmo por este viaje inolvidable, ¡siempre nos quedará Londres!. Calcetín.

Puro_Trap. Joaquin Bitch.

DONUS TRACK: El siguiente chiste de Carlos Turmo podría haberlo puesto en el primer capítulo cuando hablaba del viaje de ida, también en la parte de la cena en el Mc Donalds donde venia muy a cuento, también en el segundo capítulo cuando estuvimos con Wiso (Turmo le contó el chiste y Wiso comprendió nuestro sufrimiento), pero en todas esas ocasiones se me pasó, o sea que lo pongo aquí, aunque no venga a cuento:
- ¿Como se dice en inglés "Happy Meal"?...
... HAPPY ONE THOUSEND.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Capítulo 321. "Londres día 2: Apatrullando la city"



Sonando: LONDON'S BURNING (The Clash)


"Kick out the jams motherfuckers!!!!", a las 7.30 en punto sonó la alarma y el equipo masculino se puso en pie (unos antes que otros). Tras ducharnos en un cubículo que se embozaba y donde los colores del agua fria y caliente estaban al reves, fuimos al gran comedor, que estaba en la puerta contigua a nuestra habitación. Habíamos quedado a las 8.30, pero las señoras no aparecieron, es por ello que decidimos ir desayunando, nos sentamos en una de las 3 mesas que componian el enorme salón comedor y nos dispusimos a disfrutar de los manjares que la cocina inglesa nos ofrecia, a saber: un zumo de botella, una taza de agua sucia, una especie de cosas insipidas con forma de tostada y algo similar a un huevo frito, y he de decir que a pesar del aspecto lamentable el desayuno estaba realmente... asqueroso. Cuando ya estábamos acabando, la señora india que se encargaba del comedor, haciendo gala de su exquisita educación británica nos hechó a patadas del comedor, con muy buenas maneras eso si, apenas tuvo que utilizar la violencia. Las chicas, representadas por Carol, empezaron a aparecer a las 9, mientras ellas desayunaban nosotros intentamos pasar las fotos, descubriendo que el windows 7 y las tarjetas SD no hacen demasiadas migas..., o sea que nos quedamos con las ganas de compartir las fotos.
Después del nutritivo desayuno fuimos a nuestro primer destino, el mítico Candem. Montamos un poco de show para sacar los billetes, pero tras una dura pelea lo conseguimos. Llegamos a Candem Town y a los dos pasos ya estábamos metidos en una tienda de camisetas, una chica se me acercó a preguntarme (en inglés claro) si necesitabamos algo, y yo le respondí (en inglés también..., o eso creia yo) que sólo estàbamos mirando, a lo que respondió "¿sois españoles?" (esto o era en castellano o mi entendimiento del inglés había mejorado mucho), efectivamente la chica era de Bilbao, y la otra dependienta también. Como si estuviéramos en casa acabamos palmando unas libras a cambio de sendas camisetas. Continuamos nuestro camino a lo que era propiamente el mercado de Candem, un sitio repleto de pequeños puestos de comida, tiendas de camisetas, discos, ropa y frikadas varias, un sitio que, de estar en Barcelona, seria una tumba para mis ahorros. Si de mi hubiera dependido, me hubiera quedado allí, no todo el día, sino directamente a vivir, me dedicaria a trabajar por las mañanas y a gastarme el sueldo por las tardes alimentándome unicamente de lo que la gente te va ofreciendo a probar por los puestos, Candem es un sueño (o una pesadilla) para todo friky musical (y no musical también, ?no Eric?). Me gasté la pasta en unos cuadros pequeños que algún día colgaré en mi piso e hice el descubrimiento friky del fin de semana: el lugar donde The Clash se hicieron la foto para la portada de su primer disco, evidentemente nosotros también nos la hicimos. Después de eso fuimos a una tienda llamada Ciberdog, que estaba presidida por dos robots gigantescos. Como dijo después Wiso, es una tienda donde cuando entras te dan ganas de pedir un cubata, ¿que venden?, cosas para cibergóticos, ¿que es un cibergótico?, pues un señor o señora que compra cosas en esta tienda. Se nos hacía tarde y decidimos ir a nuestro siguiente destino, cuando estábamos saliendo vimos un puesto de donuts de un señor que sólo sabía decir "One Fifty", que hubiera sido el sueño de Homer Simpson, nos comimos unos donuts y continuamos nuestro camino, en el trayecto cantamos "David el gnomo" junto a unas españolas y descubrimos un bar de tapas donde ponian flamenco, vamos todo muy típico londinense.
En el metro de Candem vimos un curioso cartel de aviso en el que nos decia que había 96 pasos hasta el anden..., epic fail, no contaban con que Carlos Turmo y yo los contariamos, había más de 96.
Nuestra siguiente parada era el Green Park, un parque, que como su propio nombre indica, era azul. Paseamos por allí y Eric y yo intentamos dar caza a un cuervo, ¿por qué?, por hacer algo. Vimos el Buckinham Palace, que nos dejó un poco frios y continuamos dirección Westminster no sin antes pararnos un cuarto de hora para fotografiar una ardilla. Vimos Westminster (sin llegar a entrar), caminando por los aledaños de la abadía Carlos Turmo hizo el chiste macabro de la jornada. Había en el suelo unas cruces pequeñas como homenaje a soldados muertos en diferentes guerras, al final del recorrido había algunas de estás cruces con fotos, a lo que Turmo, con su especial sentido del humor exclamó: "Mira un quien es quien".
Continuamos hacía las casas del Parlamento, aunque no teniamos muy claro que lo eran, desde allí veiamos también el "Big Ben" que no deja de ser un reloj alto. Pasamos por los "Victoria Tower Gardens", y de allí cruzamos el puente en dirección London Eye, lo cruzamos a pesar de que había un cartel que nos decía que la diversión estaba en dirección contraria, pero eso no nos detuvo.
Al otro lado del puente vimos un edificio transparente, el sueño de todo exhibicionista (para vivir) de todo voyeur (para mirar), también comprobamos porque los se utiliza tan poco el bus en Londres, y es que las paradas... ¡están al reves!, vamos que uno se sienta allí, se queda mirando a la pared mientras el bus pasa por detrás... .
El hambre empezaba a apretar y nos metimos en un garito llamado Aji Zen Canteen, que como os podeis figurar por el nombre es un restaurante de comida asturiana. El restaurante estaba bien, aunque la comida (unos enormes cuencos de sopa con diversos ingredientes) tenia aspecto de potada y te miraban mal si pedias cubiertos para no tener que acabar sacándole un ojo a alguien con los palillos (un atraso). Por suerte la comida estaba buena, porque si tenias que ir al lavabo mas te valia que no fuera una emergencia, porque el pasillo hacía el lavabo media aproximadamente unos 22 Kilometros (o su equivalente en millas que no me sale de los cojones calcular).
Salimos del restaurante, la siguiente misión era ir a la London Tower, pero eran las 16.15 y descubrimos horrorizados que la London Tower cerraba a las 17.00 en vez de a las 18.00 como pensábamos, o sea que decidimos dejarlo para el día siguiente y darnos una vuelta por el London Eye. Cuando vimos el precio y la cola, se nos quitaron las ganas de subir, y pensamos que ya iba siendo hora de ir a Piccadilly Circus a emborracharnos.
Subimos de nuevo al metro que allí se llama tubo, en inglés tube, o sea que Tumetro se traduce como Youtube. Con el poder de nuestras mentes, Carlos Turmo y yo conseguimos parar unas escaleras mecánicas, matando casi a la pobre Carol que iba delante nuestro. Llegamos a Leicester Square y decidí que ya iba siendo hora de contactar con el cantabro más internacional, Wiso, que se fue a Londres huyendo de según que gentuza y ahora se encuentra con que la gentuza le persigue. Compramos unos "suveniles" y Eric pasó un agradable rato eligiendo gorros junto a Raquel mientras Clara, Turmo, Carol y ibamos de expedición buscando un super.
Bajo el mítico cartel luminoso de Piccadilly Circus se produjo el reencuentro con Wiso pasados siete años de la mítica noche de la quesada en casa de Angelkabron (que además fue en Noviembre también). Wiso se ha convertido en un conocedor profundo de los barrios londinenses y gracias a su sabiduria llegamos a un pub inglés (que en Londres son pubs a secas) llamado "White Horse" (en castellano Bar Casa Pepe). Encontramos sitio sorprendentemente rápido y allí empezaron a caer las cervezas una detrás de otra, bueno, las cervezas y las cidars, que aprendimos a pedir correctamente gracias al camarero. Enseguida la cosa comenzó a degenerar (como no podía ser de otra manera), y aparecieron los complementos tipo peluca rosa, orejas de conejo, etc... . Comprobamos como Carol, al igual que Koothrappali de "The Big Bang Theory", en cuanto bebe un par de copas habla por los codos, siguiendo con las comparativas con personajes de series, durante todo el fin de semana Carol nos demostró que también se asemeja a Barney Stinson porque no hay manera física de que salga mal en una foto.
La tarde se alargó un poco, vamos se alargó hasta la noche, de hecho a eso de las 12 nuestras tripas empezaban a rugir. Pensamos que para acabar la odisea culinaria del día seria buena idea comernos unas pizzas de cartón en un garito cutre que no tenia lavabo, por lo que Clarita y Eric tuvieron que vivir una aventura en la que pasaron por un McDonalds para acabar en un bar pijuno donde finalmente consiguieron aliviar sus respectivas vejigas.
El equipo empezaba a estar bastante derrotado (a la par que alcoholizado) y decidimos irnos al hotel, nos despedimos de Wiso que volvió a su querido barrio portugués y nosotros comenzamos a caminar hacía nuestros aposentos ya que el metro estaba un pelín cerrado. Pasamos por un callejón, en el que había un garito que se anunciaba como "Spanish, tapas, fiesta", un reclamo altamente cutre que bastó para que Carlos Turmo y yo nos separáramos del grupo, que continuo hacía el hotel mientras nosotros alargábamos la noche. En este sitio nos dejaron entrar, aunque cuando el portero examinó la bolsa de Turmo con los complementos estuvo cerca de arrepentirse. Bebimos una mediana Estrella (que en Inglaterra se llama "Estrella Damm Barcelona") y bailamos Shakira y reggaeton, un final de fiesta lamentable para dos tipos lamentables.
Cuando ya estábamos próximos al suicido decidimos volver al hotel, dando un paseito desde Piccadilly Circus a Marble Arch a pie, mientras Carlos Turmo pedía constantemente que cogieramos una bici siendo mi respuesta siempre negativa. A eso de las 3 llegamos al hotel, cansados pero sanos y salvos, nos fuimos a dormir enseguida que en pocas horas teniamos que estar, de nuevo, en píe.

Puro_Trap. Dame más gasolina.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Capítulo 320. "Londres día 1: La llegada"



Sonando: FIRST NIGHT BACK IN LONDON (The Clash)

"The mini cab,
the driver is black, 
this time of night,
you better sit on the back"

"Clara Lopez, llamando a la señorita Clara Lopez", a los pocos minutos de estar en el aeropuerto ya habiamos conseguido que llamaran a uno de nosotros por megafonia. Resulta que como habíamos imprimido todos las tarjetas de embarque, Clarita pensó que sería buena idea irlas repartiendo a lo largo del aeropuerto del Prat. Antes ya habíamos montado el pollo en el control de seguridad, yo tuve que desmontar mi maleta y Eric estuvo próximo a emular a Laporta haciendo una calzoncillada.
La expedición barcelonesa estaba compuesta por Carlos Turmo, Clarita, Raquel, Eric y yo mismo. Embarcamos, ibamos delante Eric, Turmo y yo, de repente nos giramos y vemos a las dos mujeres en el suelo peleándose con sus respectivas maletas..., parece ser que no me creyeron cuando les dije que no les dejarian pasar los bolsos sino iban dentro de la maleta. Eric fue a ayudarlas a cerrar la maleta mientras Carlos Turmo y yo nos quedábamos en la cola, queriamos subir los primeros al bus que nos llevaba al avión y coger un buen sitio, era un largo trayecto de casi 20 segundos queriamos hacerlo sentados. El vuelo fue bastante bien, especialmente para Clarita que estaba encantada de estar sentada al lado de dos genios del humor como Carlos Turmo y yo. Tuvimos un viaje ameno (a meno' que pregunteis a Clara) y bebimos cerveza caliente al estilo inglés.
Aterrizamos en medio de una espesa niebla y nos dirigimos a un pequeño tren que iba por el interior del aeropuerto. Era curioso ver un vagón repleto de gente en silencio a excepción de los cinco "spanish", mis compañeros de viaje alucinaron bastante con que el tren no tuviera conductor, hay que entenderles, son de una ciudad periférica a Santa Coloma donde tenemos la Linea 9 desde hace más de un año que funciona con trenes sin conductor. Aun tuvimos que pasar otro control de seguridad que superamos sin problema (para que veais lo mal que está la seguridad en los aeropuertos. Llegamos al muelle 11 (I'm a single lady, I'm a single lady) donde estaba nuestro bus, justo a tiempo para subir.
"¡¡¡ VAMOS A MORIR !!!", este fue nuestro grito cuando vimos que el autobus funcionaba sin conductor, y no, no es que al igual que el metro funcionara automáticamente, no caimos en que los ingleses tienen el volante a la derecha, el señor estaba al otro lado. El conductor era Hamilton, que después de acabar el mundial se había hecho autobusero, vamos que iba un poquito rápido, cosa que tiene mucho mérito porque allí conducen al reves. En el autobus, una vez más, sólo se nos oia a nosotros, bueno, a nosotros y unas voces misteriosas que estaba escuchando, cuando ya estaba pensando que estaba en el bus de Lost, descubrimos que había un pequeño altavoz sobre nuestras cabezas con la radio puesta.
Llegamos a Baker Street, justo enfrente de la casa de Sherlock Holmes, pero como no estaba en casa nos fuimos para el hotel. Por el camino vimos que en Londres la  gente tiene la costumbre de tirar las bolsas de basura en cualquier sitio, cosa muy práctica porque en los días de más vagancia incluso se puede lanzar la basura directamente por la ventana. Nos pegamos una pequeña caminata hasta el hotel situado en Marble Arch, allí estaba esperándonos la otra parte de la expedición, Carol que llevaba desde las 4 de la tarde dando vueltas por Londres. El hotel era un tugurio, las 3 chicas fueron a una de las habitaciones de arriba, a nosotros nos tocó la habitación de las catacumbas, con una escalera tétrica y vistas a una salta de torturas. La habitación además tenia una mesilla fantasma que se movia si pisabas muy fuerte el suelo. Turmo intentó cargar su movil, y descubrió que en Inglaterra los enchufes van diferente, ¡fail!..., por suerte el señor de la recepción (que era una especie de doble de Apu) tenia un adaptador que nos alquiló amablemente.
Eran las 12 de la noche pasadas si, pero teniamos hambre. Siguiendo las indicaciones de Carol (que tuvo tiempo de recorrerse el barrio entero) fuimos en busca de algún restaurante típico inglés (un Kentucky Fried Chicken o Mc Donalds), en el camino vimos ¡¡¡UNA CABINA!!!, entendimos porque, mientras que en España las cabinas están al borde de la desaparición, en Londres sobreviven..., ¡resultan que están llenas de fotos porno!. De camino al Mc Donalds vimos nuestro primer monumento londinense: La puerta de Alcalá (que en inglés se pronuncia Marble Arch).
Llegamos al Mc Donalds, presidido por un cristal enorme donde, por lo visto, Carmen de Mairena había dejado la marca de sus labios (los de la boca..., claro que tratandose de la Mairena no podian ser otros). Junto a nuestra mesa estaba Henry, acompañado de un señor que estuvo desde que entramos hasta que salimos asintiendo con la cabeza y mirando el reloj y más allá otro con una etiqueta pegada en el cristal de las gafas que estaba haciendo un sudoku y pensó que aquel lugar era un buen sitio para dormir, esto unido a la señora mitad mujer mitad oso que vimos a la entrada configuraba una bonita fauna.
Nos fuimos en busca de un garito donde beber una cervecita antes de volver a la cámara de torturas a dormir. Paseamos por Oxford Street contemplando los escaparates y la decoración navideña (si, en Londres ya es Navidad), también tuvimos tiempo de joderle la foto a alguna turista. Encontramos un sitio y, al más puro estilo Munich,  nos prohibieron la entrada por no ser socios (lástima no acordarnos al día siguiente y haber intentado entrar con nuestro atrezzo). Este incidente no nos impidió pillar una buena trompa, y es que había allí una estatua de un elefante a la que nos abrazamos y, ya de paso, sometimos a toda clase de vejaciones.
Volvimos a nuestra querida catacumba, el día siguiente había que madrugar que a las 8.30 había que estar desayunando, es por ello que enseguida nos pusimos a dormir a pierna suelta, no sin antes cometer un relojicidio.

Puro_Trap. ¡¡¡UNA CABINA!!!

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Capítulo 318. "Road to London"

Sonando: 48 HOURS (The Clash)


En dos días emprenderé uno de mis viajes soñados, más de uno estareis gritando aleluya porque llevo años dando la tabarra con que quiero ir. El próximo Viernes aterrizaré en Inglaterra acompañado de Raquel, Eric, Clarita, Carol (bueno, ella llega antes) y el inefable Carlos Turmo. A los que os gustan los capítulos cortos poneros de luto, porque se avecinan tres capítulos de esos inacabables de los mios haciendo la crónica del viaje. Ya sabeis, a partir del Lunes, podreis señalar Londres como otra de las ciudades europeas donde se odia a los españoles.

Puro_Trap. City Rocker.