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lunes, 7 de agosto de 2023

Capítulo 590. "Londres Día 3: Aquí llega Candem Hour"

 

Sonando: HE WHO DARES OR IS TIRED (The Clash)


Efectivamente nuestro pequeño despertador no falló y a primera hora ya estaba a tope de energia. Hicimos igual que el día anterior con la ducha y posterior desayuno aunque esta vez no nos quedamos en el Costa Caffé y lo cogimos para llevar. No recuerdo que café pedí en el Costa, se que intenté innovar y pedirme algo con más fantasía que los típicos Capuccinos o Coffee Late..., el resultado sorprendente: bañera enorme de liquido ardiente completamente imbebible. 

El primer objetivo del día era ir a Candem. Era un destino que no estaba en el planning original que hizo Maite, pero, ¿cómo ibamos a ir a Londres y no pasar por el clásico mercado de Candem?, además yo necesitaba comprar las clásicas camisetas de The Clash que caen en cada visita.

Wellcome to Candem

Mini yo
Estábamos bastante cerca de Candem, basicamente era seguir la calle en linea recta por lo que no nos costó encontrar un bus que en 3 o 4 paradas nos dejará en el destino. Llegamos a la entrada del Candem Market, nos encontramos nada mas entrar una figura de un gorila que se hubiera sorprendido a Axel si no fuera porque divisó rapidamente los robots gigantes que flanquean el Cyberdog, esa tienda que, como muy bien describió Wiso hace 13 años "entras y te dan ganas de pedir un cubata". Axel, una vez mas, flipó con los 2 enormes engendros, cosa que divirtió bastante a un vigilante de seguridad que nos tomó algunas fotos.

Dame un euro
Fuimos después a una tienda de chucherias varias ambientada en Hansel y Gretel. Recorrimos la calle con los paraguas en el techo, visitamos varias tiendas..., en general las tiendas de Candem Market son cada vez más tiendas de souvenirs a diferencia de mi primera visita donde se veian cosas que solo se podían encontrar allí. Si que encontramos la tienda de camisetas punkis (diría que se llama Anti-Social) regentada por un señor punk que tiene toda la pinta de que vivió el 77 a tope (creo que en una visita anterior me dijo que tocaba en una banda) y cuando he ido me suelta datos random sobre los Clash mientras me endosa camisetas a 2x1.

Seguimos paseando por el mercado, nos hicimos alguna foto al con la estatua de Amy Winehouse mientras Axel le tocaba la nariz. También hubo un bonito momento con Axel tirando migas a un pajaro para que se las comiera, al poco llegó un segundo pájaro y ahí paramos que hay una película de Hitchcock que comienza así. 

Tocando las narices

Salimos por la zona donde están los canales con Axel gritando "aba, aba!" no por la formación sueca autora de éxitos como "Mamma Mia", "Waterloo", "Chiquitita" o "Smoke on the Water" sino porque había agua, y quería lanzarse. 

Junto al rebozador de niños

Bajamos la calle visitando diferentes tiendas y puestecitos varios, nuestro siguiente destino era el Regents Park que está bastante cerca de Candem y no habíamos visitado nunca, callejeando llegamos hasta allí. Enseguida Axel vio lo que era y empezó a gritar "A pa, a pa" que en idioma Axel viene a significar "un parque". Para ser sinceros, cualquier elemento callejero en el que haya árboles para Axel es automáticamente un parque, pero en este caso tenia razón, porque nada mas entrar había un parque infantil donde pudimos montarlo en columpios diversos. Había una zona con charcos y barro llena de niños revolcándose (y no por la lluvia, es que es una zona del parque con arena y agua para rebozar niños), Axel quiso lanzarse de cabeza, por suerte lo paramos a tiempo y huímos de allí. Los que casi nos rebozamos somos nosotros, o mas concretamente la madre de la criatura que tuvo algunos problemas con una zona encharcada. 

Se acercaba la hora de comer, las opciones eran volver a la zona del hotel o buscar un sitio por allí. En los alrededores no parecia haber restaurantes pero según google en el interior del parque si que parecia que había algún sitio, o sea que nos la jugamos y fuimos a uno de los puestos. 

El sitio era una casita con mesas de madera en el exterior, recordaba mucho a un puesto en el que comimos en medio de Central Park que resulto ser una sorpresa porque comimos bastante bien a precio asequible. Como en el resto de sitios intentamos que nos calentaran la comida de Axel y como en el resto de sitios tuvimos poco éxito aunque fue el lugar en el que estuvimos más cerca de conseguirlo. Resulta que sí que tenían microondas pero no se fiaban de meter un bote de cristal en el interior, si hubiéramos llevado otro recipiente nos dijeron que sí que lo hubieran calentado. El problema es que no lo llevabamos, y nos ofrecieron la socorrida solución del agua hirviendo en un táper de plástico. Algo se calentó y más o menos Axel comió bien, aunque empezaba a estar especialmente tonto. 

Acabamos de comer y decidimos volver al hotel a descansar, al poco de arrancar Axel ya estaba durmiendo en el carro. Para volver teniamos que regresar a la zona de Candem y coger un bus. Llegamos y encontramos la parada bastante rápido, de hecho el bus llegó a los pocos minutos. Cuando fuimos a subir Maite fue a entrar por la entrada trasera, el señor del bus nos dijo que no, intentamos entrar por alante y nos volvió a decir que no, resulta que como ya había 2 carros en el bus no nos dejaba entrar. Tuvimos que quedarnos en tierra preguntándonos si nos habíamos encontrado con un autobusero imbecil o es que realmente no dejaban entrar más de 2 carros en un bus (lo que habla muy bien de la movilidad londinense), en el siguiente bus descubrimos que ambas respuestas eran correctas. En este caso no había 2 carritos pero si una chica en silla de ruedas, recordemos que, en Inglaterra, al cambio una silla de ruedas equivale a 2 carritos. Este señor fue mas amable y nos dijo que podiamos entrar si plegábamos el carro, cosa que ya habíamos pensado hacer si nos volvíamos a encontrar este problema. De hecho la chica de la silla también fue bastante amable y nos intento hacer un poco de espacio. A todo esto Axel se había despertado justo antes de entrar al bus. 

Al llegar a nuestra parada no se exactamente que pasó, se que la chica de la silla también se bajaba allí y pulsó para que saliera la plataforma de la puerta, el caso es que nos bajamos primero y mientras nos íbamos andando vimos que las puertas se cerraban y la pasarela seguia extendida con la chica dentro del bus. Mientras nos alejábamos vimos el autobus parado bastante rato.

Se nos acercó un chico despistado a preguntar como llegar al Brittish y le guié también como supe y pude, o sea, bastante mal. Subimos al hotel y descubrimos que la habitación tampoco estaba hecha pese a que esta vez si que habíamos puesto el cartelito. 

Aquí tengo un poco de amnesia selectiva, creo recordar que Axel volvía a estar dormido cuando llegó y lo cambiamos a la cuna y, al rato, se despertó e intentamos meterlo con nosotros en la cama para seguir con la siesta con poco éxito hasta que decidimos darle la merienda y salir continuar con la tarde.

El objetivo de la tarde era ir a Piccadilly Circus, visitar la jugueteria Hamley, la tienda M&m's, lego,barrio chino, Soho, etc... . 

Aparcando
Empezamos por Piccadilly Circus haciéndono las clásicas fotos con las pantallas de fondo y tiramos hacía Hamley's, la famosa jugueteria. La tienda desde luego es enorme, en la entrada había unas chicas haciendo juegos varios con los niños. Pasamos de ellas y fuimos a la zona de bebés. Evidentemente había multitud de cosas pero, como no, lo que le llamó la atención fueron los coches, se subió en todos y cada uno de ellos. 

Fuimos a cogerle algún libro londinense, encontramos uno que estaba bastante bien y se lo dimos para que estuviera entretenido mientras mirábamos. A los 5 minutos contemplamos el libro y la portada estaba completamente destrozada, posiblemente el libro tenia algún defecto que hacía que, sin ningún motivo aparente, la portada estallara y quedara completamente destrozada..., la otra teoria es que Axel lo había destrozado, pero esta nos parece que tiene poca base. El caso es que en un acto de disimulo sin precedentes, volví a colocarlo mezclado con los otros libros y cogí otro sin ninguna tara aparente. Esta vez no se lo dimos a Axel, no porque no nos fiáramos de él, sino para que no lo hiciera daño si volvia a romperse solo. 

Al salir las chicas que estaban haciendo el tonto con los niños intentaron hacer algo con Axel que las miró casi con el mismo terror que miró al T. Rex

Cruzando sin mirar
Fuimos hacia la tienda M&m's, la tienda Lego estaba enfrente pero tenia tal cola que desistimos. En la M&m's también había pero bastante menos. Nada mas entrar decidimos hacer otro fotobomb disimulado con Axel, y para poce después hacernos nosotros la foto con los M&m's imitando el cruce de Abbey Road. Fuimos dando vueltas por la tienda con la intención de comprar algo aunque no sabiamos muy bien qué. Bajamos en el ascensor al piso de abajo, el guardia de la puerta nos advirtió que estaban a punto de cerrar. Visitamos la planta rápido y cuando volvimos a subir al ascensor el guardía nos prohibió el paso porque "estaban cerrando". Por lo visto la mejor manera de vaciar la tienda cuando estas cerrando es cerrar vias de salida y obligar a todo el mundo a subir por las escaleras.

El siguiente paso era visitar el Jungle Cave, un pub decorado como una jungla muy apto para niños. La intención era merendar algo pero..., fail, estaba en obras, lo guardaremos para una visita futura.

Decidimos pasear un poco por el barrio chino donde Axel estuvo saludando estatuas varias. Se estaba poniendo un poco protestón, no queria ir en el carro y cuando lo poníamos se escapaba rapidamente por debajo de la barra. Decidimos enfilar el camino para el hotel, pero dado que no estábamos muy lejos, decidimos ir andando. 

Panther entre leones

Por el camino pasamos por la zona de Neil's Yard y decidimos meternos por ahí ya que Axel podía ir mas suelto. El iba correteando alegremente por allí y nosotros contemplando la zona, en un momento nos giramos y vemos a nuestro niño andando felizmente con los pantalones y el pañal bajados enseñando sus vergüenzas a Inglaterra. Procedimos rápidamente a cambiarle el pañal y volverle a poner los pantalones.
Después del striptis

Entramos en unas galerias que estaban muy bien, con tiendas y sitios para comer, Axel estuvo bastante entretenido con un plátano gigante, de hecho costó un poco sacarlo de allí. Queríamos tomar algo y Maite decia que teníamos que ir a un pub. Realmente tenía toda la razón, no podíamos ir a Londres y no haber estado en un pub. La intención no solo era tomar algo sino cenar.

Ibamos camino del hotel buscando un pub, sabíamos que cerca del hotel había un par de ellos como última opción, y al final tuvimos que recurrir a ellos. El primero de ellos estaba bastante lleno, se podía cenar pero creo recordar que había que bajarse como una aplicación para pedir y al final daba bastante pereza tener que encontrar un hueco (que realmente no lo había) para sentarnos con el carro al lado y hacer cosas raras para pedir o sea que fuimos al de al lado donde no se podía cenar pero había cerveza. 

Nos púsimos en la terraza, yo me pedí una Guiness y Maite algo del mismo color pero sin alcohol. Pillamos una bolsa de patatas por lo menos para compartir y sentamos a Axel en la mesa con nosotros. La verdad es que estaba bastante mas tranquilo y estuvo sentado picando patatas alegremente. Desgraciadamente el momento de tranquilidad se truncó cuando vimos que Axel empezaba a hacer unos gruñidos poniendo cara de concentración extrema..., o sea, estaba cagando. Acabamos la bebida y nos dirigimos al hotel dejando un bonito perfume a nuestro paso. 
Yo también quiero

Llegaba el final del día, cambiamos y dimos de cenar a Axel como pudimos ya que volvia a estar protestón. Tuvo un rato de pelea con una papelera bastante divertido justo antes de ponerle el pijama. No teniamos cena o sea que nos tocaba ir a algún sitio. Fuimos a un restaurante de burritos con bastante buena calificación que estaba practicamente enfrente del hotel, la primera intención era coger la comida para llevar y cenar en el hotel. Fue llegar al sitio y vimos que Axel estaba profundamente dormido, por lo que decidimos que nos quedaríamos en restaurante cenando tranquilamente mientras él roncaba. 

Cenamos muy bien, seguramente la mejor comida del viaje, al lado de una pareja bastante simpática a los que les pareció muy divertido ver a Axel allí durmiendo. 

El Lunes era nuestro último día y no solo eso, teniamos que madrugar ya que teníamos cita, o sea que cuando volvimos al hotel tuvimos que dejar todo mas o menos ordenado para, al día siguiente, hacer el checkout temprano. Mientras Axel dormia en la cuna, recogimos y caimos rendidos en la cama conscientes de que era nuestra última noche en Londres.

Puro_Trap. Sinner of the Meadow.


sábado, 24 de diciembre de 2011

Capítulo 380. "Dublín día 1: Que no nos engañen, que nos digan la verdad"



Sonando: BAD REPUTATION (Thin Lizzy)


Tres horas, eso es lo que había dormido cuando mi movil empezó a cantar "Preparado para el rock'n'roll", eran las 4:30, una hora que aunque ninguno de vosotros lo hayais comprobado, existe... y duele. He de decir que ya es toda una tradición que mis viajes alcohólicos empiecen con un madrugón indecente, pero esto no quiere decir que me haga mucha ilusión, y menos cuando la perspectiva es encontrarse con Carlos Turmo.
Salí de casa con una mochila y bastante sobreabrigado, preparándome ya para lo que nos esperaba en Dublín que, según previsiones optimistas, era una temperatura de 4 Grados. Llegué a la estación de Clot con tiempo de sobra, el que llegó rozando el larguero fue Turmo, lástima porque durante bastante rato me había hecho la ilusión de que perdería el avión. En el tren Turmo me explicó del primer imprevisto del viaje, resulta que la casa donde íbamos a alojarnos no iba a estar libre ya que el señor de la casa tenia mania a los españoles o algo así y Carol había tenido que reservarnos una habitación.

Llegamos al aeropuerto cuando vamos a subir a la cinta transportadora que lleva desde la estación de tren a la terminal, vemos que esta no existe, aquí fue la primera vez que dijimos aquello de "que no nos engañen que nos digan la verdad" (QNNEQNDLV), frase que se repitió en diversas ocasiones durante este día.
En la terminal, sin mirar pantallas ni informarnos de nada, nos metemos directamente en el primer control que vemos, ¡viviendo al límite!. Pasamos el arco detector de metales y vamos al control de pasaportes, Turmo pasa por el control donde está el poli inteligente y yo paso por donde estaba la poli que estaba buena. En las pantallas no nos ponía cual era nuestra puerta de embarque, ¡puerta sorpresa!. Vimos que en una de las puertas había una concentración de murciélagos, o como las llaman en Ryanair, azafatas..., o sea que dedujimos (deduje, recordemos que me acompañaba Carlos Turmo) que aquella debía de ser nuestra puerta. Mientras estábamos en la cola vimos pasar a un grupo de kinkis vestidos de pilotos, estaba a punto de poner mi vida en manos de unos tipos con los que no me montaría ni en un ascensor, fantástico. A mi lado tenía a la gente que había pagado un billete preferente. Tener una entrada preferente en Ryanair es equiparable a tener un palco vip en el campo del Alcoyano.

Subimos al avión, en esos asientos tan amplios que nos pone Ryanair. Me puse al lado de la ventanilla, se me ocurrió darle un golpecito bromeando que me sirvió para comprobar que la ventana era de plástico, seguridad ante todo amigos. Una vez en el aire, comprobamos que la tierra se ve igual que en el google maps pero nos sorprende comprobar que los nombres no están escritos (QNNEQNDLV), ¿quiere decir eso que hay un tipo que se dedica a escribirlos desde un ordenador?, este descubrimiento fue para mi una decepción similar al día que descubri que los mensajes de "Proxima estació..." del metro de Barcelona estaban grabados cuando yo siempre había estado convencido de que había locutores en cada vagón.
Descubrí que estábamos sobrevolando Irlanda cuando vi aparecer de la nada a un azafato pelirrojo que hasta ese momento no había visto, deduje que o bien no había salido en todo el viaje o bien era el azafato moreno que al sobrevolar tierras irlandesas sufre una transformación..., evidentemente me parece mucho más factible la segunda opción. Cuando por fin llegamos y el avión aterrizó, sono una trompeta triunfadora y los espectadores se arrancaron a aplaudir..., esto que parece otra parida, no lo es, pasó... .
Llegamos una hora tarde, a las 10:40, cuando en el billete ponia las 9:40..., eso si, los irlandeses, muy hábiles ellos, retrasaron todos los relojes una hora para que no nos diéramos cuenta (QNNEQNDLV). En el aeropuerto había restos de nieve y la temperatura era de cero grados, ni frio ni calor, una broma que nunca ha hecho nadie... .

Cuando llegamos al aeropuerto nuestra primera sorpresa es que todos los carteles estaban en dos idiomas, en inglés y en otro idioma extraño que dedujimos (acertadamente) que era "élfico", no podía esperar a estar en un pub y utilizar la única palabra que se decir en élfico: "eldelbar", que significa "camarero". La zona de control de pasaportes era muy curiosa, había un cartel de wifi gratís, al lado de un cartel de "prohibido utilizar moviles" (QNNEQNDLV). Fuimos a buscar el bus, y pillamos el primero que encontramos, Turmo saco un billete para dos y nos vendieron un ticket "familiar", estupendo, llego a Irlanda y estos hijos de puta me dicen que soy familiar de Carlos Turmo... . Entramos en el bus que era de dos pisos, primero íbamos a quedarnos abajo pero decidimos subir al piso de arriba donde descubrimos que estos autobuses tienen una tele arriba que muestra el piso de abajo. Carlos llamó a Carol que nos dijo que nos bajáramos en el centro y la esperáramos en el pirulo..., instrucciones que a primera vista podrian parecer confusas pero que en la realidad fueron tremendamente efectivas. El pirulo se veia desde casi cualquier punto, nos bajamos en la parada que nos pareció y fuimos andando, efectivamente más tarde vimos que justo por enfrente pasaban autobuses iguales a los que habíamos dejado. De camino al pirulo, nos encontramos con James Joyce, no con el señor que ha estas alturas debe de ser un zombi, sino con su estatua, donde me hice una foto curiosa en mi, ya que yo miraba a la cámara y la estatua al Valhalla. Cuando llegamos al pirulo, Carol llamó diciendo que tardaría un poco, por lo que decidimos hacer un desayuno típico irlandes, en un sitio de allí que se llama Mc Donalds. Mi previsión de ropa había sido bastante correcta, pero tuve un pequeño fallo, los pies. Después de desayunar y mientras esperábamos a Carol, fui al lavabo a equiparme con una doble capa calcetinera que cumplió con su función excelentemente.

Llegó Carol, de las primeras cosas que le preguntamos era que era esa extraña segunda lengua, nos explicó que era "gaélico" y que no lo hablaba casi nadie..., una explicación que no molaba tanto como la nuestra y no aceptamos, por lo que la segunda lengua de Irlanda, hasta que alguien nos de una explicación más molona, continua siendo el "élfico". Volvimos a salir a la calle, no sin que antes Carol aprovechara un vale de café gratís que nos habian dado en el McDonalds. Antes de empezar la ruta, nuestra guia, nos hizo pasar por la oficina de turismo para informarse..., ¡vaya guia!.

Pasamos por varias estatuas, una de un señor con los brazos abiertos que parecía estar protestando un fuera de juego, otra de un tipo con los brazos cruzados que parecía estar diciendo "ahora me enfado y no respiro" o una de un tipo con capa que dedujimos que era un superheroe irlandés. Cruzamos por uno de los numerosos puentes que hay en Dublin y que atraviesan el rio "Liffey", que se pronuncia "Lifi" y que me parece un nombre muy poco serio. Descubrimos que en Dublín el funcionamiento de los semaforos es diferente, allí se cruza cuando está en rojo, no tardamos mucho en acostumbrarnos y  adoptar las costumbres de los nativos.
Entramos en el colegio donde estudio la chica de Matrix, el "Trinity College", nada más entrar vimos como a una chica le salian volando todos los apuntes, como buenos caballeros españoles corrimos a ayu... no cuela, ¿verdad?, en realidad nos quedamos parados descojonándonos. Por lo visto en el "Trinity College", hay un libro enorme, "El Libro de Kells", del año 800 manuscrito por monjes, una cosa interesante para ver, pero cuando supimos que cobraban para verlo pensamos que casi mejor me lo bajo para el e-book como si fuera un libro de Lucia Etxebarria.
La siguiente parada era una de las estatuas más míticas de Dublin la de Molly Malone. Pregunté a nuestra experta que había hecho esta chica para tener una estatua su explicación fue "bueno vendia pescado...", le dijé a Carol que no me parecía una gran azaña y añadió "...y también tenia las tetas grandes", ¡ah!, alerta, este si que me parece el mejor motivo del mundo para hacer una estatua, de hecho con la delantera que tenia esa estatua, Brasil no hubiera perdido el mundial. La estatua tenia una canción, "Molly Malone", y por lo visto hay grupos de frikis irlandeses que visitan la estatua y cantan la canción. El Domingo investigué un poco más sobre el tema y leí que la estatua era en honor de la canción, pero no me lo creí, me quedo con la explicación de las tetas gordas.
Bajamos por una calle comercial, repleta de músicos callejeros, algunos sonaban muy bien, otros merecian la muerte. Llegamos a la puerta del pub "Bruxelles", donde está la estatua de bronce del mítico Phil Lynnot, bajista de Thin Lizzy. Nos hicimos unas fotos y comprobamos que Phil, a pesar de ser una estatua tenia un movil de última generación. También tuvimos tiempo de hacer un poco de "callejeros viajeros" y presenciamos un arresto policial, por desgracia no arrestaron a Carlos Turmo. Continuamos avanzando entre gente, músicos, y estatuas humanas con palomas encima, la siguiente parada era un centro comercial supertípico que parece ser que es visita obligada cuando vas a Dublín..., bueno no, es que Carol necesitaba unos guantes y nos metimos en el primer sitio que vimos, un centro comercial que por dentro tenia la misma estética que las tiendas del Oktoberfest, pero sin cerveza ni alemanas.

Lo siguiente era St. Stephens Park, que como su propio nombre indica es una carniceria. Lo más llamativo del parque era el lago que estaba parcialmente congelado, también vimos que había un señor con palomas encima, este no era una estatua humana o por lo menos era una estatua que se movia. Al salir Carol nos contó la leyenda de por qué las puertas de las casas del barrio son de colores diferentes, se dice que es para que, cuando los señores volvian borrachos, se metieran en la casa correcta... ¡cuantos años de adelanto nos llevan en Irlanda!. El siguiente objetivo era la estatua de Oscar Wilde, pasamos por un cementerio del año 1693 donde no pudimos enterrar a Turmo ya que había rejas. Nuestra guia, la verdad es que muy situada no estaba, acabó preguntando como llegar al "Merrion Park" (que es donde está la estatua). El parque estaba muy cerca, era bastante pequeño pero aun así no encontrábamos la estatua, lo que si encontramos fue un parque infantil donde, como no, hicimos un poco el monguer. Carol, una vez más, acabó preguntando donde estaba la estatua que, muy escondida, tampoco estaba.
La estatua era bastante simpática, representa a Oscar Wilde recostado en una roca con pose chulesca. Oscar Wilde también tenia un movil molón, además de un sombrero y unas gafas de sol con luces, todo un adelantado a su tiempo.

Empezaba a llegar la hora de que Carol regresará al bonito pueblo de "Enfield hasta el fin". Fuimos de camino a la única visita cultural que realmente nos interesaba, la fábrica de Guinness. De camino visitamos la catedral de "Christ Church", por fuera claro, Carol nos explicó que por allí estaba un museo vikingo, una posible visita interesante para otra vez. En la catedral nos separamos y lo primero que hicimos fue ir a comer algo. Nos paramos en una pizzeria donde comimos unas porciones bastante rancias mientras nos preguntábamos que coño era un bote con un liquido transparente, no llegamos a averiguar que era, en el envase sólo había un letrerito con el nombre del dueño, un elfo llamado Vinager.

Encontrar la Guinnes no fue excesivamente complicado, basicamente porque no es una fábrica, es practicamente un barrio. La visita iba con audioguia, rogamos que nos la dieran en inglés, pero sólo les quedaban en castellano. El cacharro era como un mando a distancia, pero por más que le bajaba el volumen seguia escuchando a Turmo. La visita comenzaba con el contrato de arrendamiento de los terrenos de la factoria, según parecía al señor alcalde de Dublin de finales del siglo XVIII le pareció un negocio fantástico arrendar los terrenos por un montante de 45 libras al año durante unos 9000 años, un lince el tio. Durante el recorrido nos iban explicando como se hacía la cerveza, la distribución, campañas de publicidad, cada planta un tema..., también había una cata de Guinness, con una explicación pormenorizada de como se debía comprobar el color, sabor, olor y hasta el sonido..., algo que hubiéramos seguido paso a paso si no fuera porque nos bebimos la pinta antes de que llegara la explicación (y practicamente antes de que llegara al vaso). Había como 7 u 8 pisos, la verdad es que el trayecto era interesante pero largo, por suerte sabiamos que al final del camino estaba el Gravity Bar donde teniamos una pinta perfecta esperándonos. El bar era una estancia con forma circular y paredes de cristal que permitia una vista espectacular de Dublín. Pedimos la pinta, vemos que el señor no nos llena el vaso del todo, aun así no dije nada y fui a por él, el camarero me detiene diciéndome "alto ahí hijo de puta" (lo dijo en inglés por lo que igual la traducción no es exacta), al parecer la pinta se debe dejar reposar dos minutos y después se rellena quedando la pinta perfecta. El sitio era cojonudo, la cerveza estaba de puta madre y había wi-fi (sólo para mi, el loser de Turmo no pudo conectar) pero Carol rompió el encanto llamando para apremiarnos, ya que por lo visto sólo teniamos 3 buses que nos llevaran a su pueblo, el primero el 115 que salia a las 17.30 desde el centro de la ciudad y al que, salvo milagro, ibamos justos para llegar, el segundo un 20 que salia a las 18.00 desde la estación de Heuston muy cerca de donde estábamos y por último otro 115 que salia a las 19.00. Hicimos una visita rápida a la tienda de regalos y nos fuimos a la que parecía la mejor opción, el 20 que salia a las 18.00.
Que la estación de Heuston estuviera cerca no quería decir que supiéramos llegar, sabia, por lo menos que tenia que llegar al rio, o sea que fuimos directos hacía allí. Una vez llegamos, como no sabiamos si había que ir a la izquierda o a la derecha, decidimos preguntar a una chica que pasaba por allí, sus indicaciones fueron inquietantemente exactas: "caminad 7 minutos en linea recta hacía allí y llegareis". Como somos así de puñeteros (o de hijos de puta), decidimos controlar el tiempo exacto que tardábamos y, si no tardábamos 7 minutos exactos, buscar a esa chica por todo Dublín y pegarle una paliza (así hacemos las cosas en mi barrio). Recorrimos la distancia, a paso normal, llegamos a un semáforo en el que estuvimos parados como 2 minutos, cruzamos y ya estábamos en Heuston, total: ¡¡¡ 7 MINUTOS !!!.
Después de este momento friky empezamos a buscar la parada del 20, que no aparecía por ningún sitio. Llamamos a Carol que nos aseguraba que estaba allí (QNNEQNDLV), rodeamos completamente la estación sin éxito fijándonos siempre en todos los buses que veiamos, ninguno de ellos era el 20 y ninguno de ellos iba dirección "Galway" (que es lo que nos indicó nuestra guia). Llegó la hora y en vistas del éxito decidimos que mejor no jugárnosla y nos largamos hacía la parada del centro, que estaba a tomar por culo.
Por el camino íbamos mirando todos los autobuses pero ninguno era el 20, eso sí, había miles de 145 que, en ocasiones, pasaban de 2 en 2. De camino vimos el puente de Santiago Calatrava, un señor que diseño una vez un puente y se dedico a construir uno igual en cada ciudad del mundo. Llegamos a las 18.35 a la parada, esta vez si que parecía que el bus era real, por lo menos estaba anunciado en la parada.

El bus llegó, tarde, algo que parece que es muy normal en Irlanda, después de subirnos a él nos dimos cuenta de otro pequeño problema, diminuto, minúsculo..., no teniamos ni puta idea de donde bajarnos. Llamando a Carol, intentó explicarnos más o menos que parada era..., Turmo intentaba conectar con el GPS sin mucho éxito y yo me pegaba a la ventana intentando ver los carteles de la carretera en la oscuridad.  Por aquellas casualidades de la vida, esta vez los consejos de nuestra guia funcionaron y llegamos al bonito pueblo de Enfield donde nos esperaba Carol, con el señor que nos odiaba y su hijo para llevarnos al, también bonito, pueblo de Johnstone Bridge.

Carol nos había reservado habitación en el único hotel del Johnstone Bridge, que también era el único pub, el camarero se llamaba Moe, por lo que enseguida el pub pasó a ser el bar de Moe y nos hicimos ilusiones de que, al igual que en el capítulo en que Barney deja de beber (frikismo Simpson), hubiera una barra como la de los bomberos que nos bajara directamente de nuestra habitación a la barra. Con las maletas a cuestas comenzamos nuestro periplo a la habitación, un sherpa vestido de camarero nos guiaba, no se si andamos horas, dias o semanas, lo único que se es que si tenia que volver borracho a la habitación no la encontraria ni en 100 años, no se puede negar que el hotel, pequeño no era. Llegamos a la habitación pero nuestro gozo en un pozo, no tenía una barra para deslizarse hasta el pub-
Por fin conseguimos dejar todas las cosas en la habitación e ir a lo que nos interesaba, el bar de Moe. En el hotel había una boda, una boda un poco extraña porque la gente ya había cenado y no vimos a nadie con una corbata atada en la cabeza, ni bailando la conga, ni pidiendo "Paquito el Chocolatero" al DJ, lo que si que viemos era un señor que se bebía los gintonics de 2 en 2 (e iba mandando a su señora a la barra a que le fuera a buscar más) y a Elvis, un curioso personaje, peinado al estilo del rey del rock y al que no se le entendía una mierda cuando hablaba. Empezaron a caer la pintas, las Guiness las servian tal y como nos habian enseñado en la fabrica, cosa que me sorprendió, pero así era, y no sólo eso, a cada uno de los establecimientos donde fuimos las servian igual, esperando a que la espuma subiera y rellenando después. Tras una interesante conversación con Carol en la que ella defendía que los irlandeses no eran ingleses (pobrecita) nuestro estómago decidió que era hora de comer algo. Debiamos elegir entre cenar algo en el pub o ir a la casa donde vivia Carol y donde no nos querian ni ver... evidentemente elegimos la segunda opción.
El camino a la casa no era muy largo, y menos cuando lo haces patinando sobre hielo como lo hicimos Carlos y yo. Antes de entrar fuimos a la puerta de al lado a saludar a su amiga alemana Dorotheeeeeeeee, con la que íbamos a quedar al día siguiente. Carol metió en el horno una pizza a la que añadió unas 6 toneladas de queso  mientras Turmo se conectaba al facebook y yo jugaba con el perro "Canelo". Este fue el único momento del viaje en el que bebimos algo que no fuera una guiness, ya que el señor tenia unas botellas de calsberg en la nevera que decidimos gorrear. La pizza ( o por lo menos los trozos de pizza diminutos que había entre el queso) estaba buena, y la devoramos con ansia. Carol insistió mucho en que teniamos que probar una especie de deconstrucción de pudding que había cocinado la señora de la casa..., intentamos dársela al perro pero Carol no nos dejó..., cuando lo probamos descubrimos que el pudding tenia un alto contenido alcohólico, por lo que lo comimos sin rechistar.
Era el momento de volver al bar de Moe, cuando llegamos allí la zona estaba desierta, pedimos algunas Guiness más y el sueño me empezó a vencer. No podía más con mi alma y Carol me guió a la habitación (era incapaz de recordar el camino), ellos se quedaron un rato más, se acabaron colando en la boda y haciéndose fotos con la novia y alguna pollada más, pero bueno, eso que lo cuenten ellos en su blog...

Puro_Trap. Esperando el 20.