Mostrando entradas con la etiqueta los viajes de Puro Labordeta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta los viajes de Puro Labordeta. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de agosto de 2023

Capítulo 592. "Londres Día 4: Desde el Cielo"

 

Sonando: UP IN HEAVEN (The Clash)


El Lunes es el día que teníamos que ir más en hora, por eso fue el único día en Londres que pusimos el despertador para no quedarnos dormidos. Cuando el despertador sonó no hace falta decir que hacía rato que estábamos despiertos. Conseguimos dejar preparado a Axel y acabar de hacer las maletas con bastante celeridad y nos fuimos a hacer el checkout del hotel. Dejamos las maletas allí y nos fuimos hacía el Skygarden ya que teníamos hora a las 10 para visitarlo.

Como todas las mañanas fuimos a nuestra cita obligada con el Costa Caffee a coger el desayuno de los 3. Esta vez mi elección fue un expresso. Si cualquier bebida que pidas en Londres en vaso pequeño suele equivaler a una bañera, un expreso es un vaso minúsculo con el líquido equivalente a un escupitajo (y en muchos casos con el mismo sabor). El caso es que este expresso no es que estuviera bueno, pero al llevar la misma cantidad de café que uno de los vasos enormes concentrado en una porción de líquido minúscula por lo menos sabe a algo. La otra ventaja es que es tan poco que por lo menos el sufrimiento es más breve. 

Quien es ese tio bajito que me sigue?
Fuimos a la estación de Bank, a estas alturas Axel ya estaba bastante cansado de tanto carro y había perfeccionado mucho su método de escape por debajo de la barra con lo que dejarlo encima del carro era como dejar caer un pez por un tobogán de agua. Llegamos al Skygarden con tiempo suficiente. Había bastante gente esperando en la puerta ya que todavía no estaba abierto. No tardaron mucho, nos metieron en un ascensor que iba disparado al piso donde estaba el mirador. Era un lugar enorme con un techo abovedado y acristalado, todavía no estaba abierta la terraza y fuimos paseando por el interior visitando los pisos superiores y los curiosos jardines que había. 

Ojo, Axel posando
Finalmente abrieron la terraza, la verdad es que la vista era impresionante, veiamos toda la ciudad. Era completamente acristalado y había una barra donde apoyarse que quedaba por encima de la cabeza de Axel, él se pegaba al cristal creando algunas fotos que la verdad dan bastante vértigo. Como siempre hizo bastantes amigos, en especial una pareja de abuelos norteamericanos de Florida que no paraban de decir lo adorable que era. Hicimos gran cantidad de fotos aunque realmente casi ninguna de la que nos hacimos los 3 salió especialmente bien, dado que Axel no es muy dado a posar con nosotros, siempre o está serio o girándose a ver lo de detrás, el truco es pillarle sin posar. 

Desafiando el peligro

Estuvimos bastante rato por allí. hasta que decidirnos largarnos, todavía teníamos tiempo hasta la hora de salida del vuelo por lo que decidimos visitar el Leathemhall Market que estaba por allí cerca y en el que estuvimos en nuestra última visita a Londres (aquí vendría un enlace al capítulo correspondiente a esa visita, en el caso de que lo hubiera). En el Leathemhall Market pudimos dejarlo un poco mas suelto para que correteara a su gusto. Había otro de esos muñecos narigones con el que estuvo jugueteando, recorrimos las galerias poco concurridas ese día y decidimos tomar el camino de vuelta al hotel. 

Poniendo cara de bueno
Alerta!, tio loco suelto
Antes de entrar a recoger nuestras cosas
en el hotel paramos en una tienda de souvenirs a hacer las compras reglamentarias de cada viaje. Después ya iriamos hacía el aeropuerto donde comeríamos con la esperanza de que allí si que hubiera algún sitio donde calentarle la comida a Axel. 

Recogimos las maletas y repartimos el contenido dejando en la mochila las cosas que tendriamos que tener a mano. Esta vez no haríamos la caminata hacía la parada de Bond Street como hicimos el primer día sino que iriamos a la más cercana de Holborn bajando los trastos como pudiéramos. Teníamos la opción de hacer transbordo en Bond Street y llegar al aeropuerto con la Elizabeth Line pero la linea de Holborn también iba al aeropuerto aunque tardaba mas, así que ya nos quedamos allí. No había mucha gente por lo que pudimos mas o menos comodamente sentados, aunque el trayecto la verdad se hizo un poco largo. 

Fuimos directos al control de seguridad que esta vez pasamos con algo más de tensión y
menos privilegios que en la ida en la que pudimos acceder por un control aparte. Lo pasamos de igual manera sin problemas y avanzamos hacía las puertas buscando una opción de comida. Había un par de sitios y nos quedamos en uno bastante grande en el que también había que hacer pedido por aplicación o algo así. Sorprendentemente también tenian sillitas para Axel y, no tan sorprendentemente, tampoco calentaban la comida. Volvieron a decirnos lo de que si tuvieramos otro recipiente que no fuera el de cristal lo podían calentar, creo que llegamos a plantear comprar algo en una de las tiendas o incluso usar uno de los biberones pero al final decidimos darle de comer directamente sin calentar dado que el bote no había estado en nevera y estaba mas o menos templado. Mientras comíamos empezamos a ver que nuestro vuelo se retrasaba, primero unos minutos, después creo que llegó a ser más de una hora. 

Comimos sin prisa dado que, aun en el caso de que el vuelo fuera en hora, íbamos con tiempo sobrado. Cuando acabamos y nos fuimos a cambiar el pañal a Axel vino un mini-drama dado que su chupete no aparecía, por suerte los señores que habían ocupado nuestro sitio en el restaurante lo habían encontrado y pudimos recuperarlo rápido.

En el trayecto a la zona de embarque vimos que el retraso del despegue se había reducido un poco, y cuando apareció la información de la puerta de embarque, sorprendemente, el vuelo volvia a ir en hora ¿?.

Intentamos la jugada de la ida, y aparentemente salió bien porque pasamos de los primeros pero en el mostrados de embarque no se que problema tenian con los billetes. Primero nos dijeron que nos cambiaban los asientos, luego aparentemente había algún problema con que aparecieran Maite y Axel en un mismo billete, pero claro, él no tenía asiento por lo que no podía tener billete para él solo. El caso es que tardaron muchísimo, además las maletas no cabian por lo que nos las facturaron. Finalmente entramos en el avión únicamente con el carro. Esta vez no tuvimos la suerte de ir solos y una teniamos a una señora extraña a nuestro lado que no parecia muy feliz de tener a una familia con niño compartiendo asientos. 

Axel estuvo bastante más movido que en la ida, aun así, entre las pegatinas y entretenimientos varios se portó bastante bien, quitando el momento en que atacó a la señora extraña tirándole un vaso de plastico. Cometí el error de pedirme un café en el interior del avión ya que me quedé con las ganas de uno después de comer. Intenté el truco del expresso pero no tenian, y pedí otro que consistia en una bañera enorme con una bolsa de café dentro, un último café horrendo en consonancia con el resto, además con el peligro de tener un pequeño gremlin al lado al que tenía que mantener alejado de ese recipiente de liquido infernal. Como no podía ser de otra manera Axel también hizo amistad con gente, en concreto que la familia que estaba sentada detrás nuestro.

Ensanchando la camiseta
El avión aterrizó sin mucha novedad, esta vez no esperamos a que se vaciara dado que había que ir a por las maletas. Llegamos a la cinta que anunciaba el vuelo de Londres y de momento no salía nada. Todo el pasaje estaba allí esperando, Axel, que no tenía ganas de esperar iba corriendo de un lado a otro, fue directo a la cinta de al lado y se puso a perseguir una maleta roja que estaba apareciendo, fui a detenerlo al grito de "esa maleta no es tuya", pero cuando me fijé resultó que si era suya, era nuestra maleta que estaba saliendo por la otra cinta. Resulta que la cinta en la que estaba esperando todo el mundo era la del vuelo a Londres anterior, la del nuestro estaba justo al lado. Avisamos a la familia amiga de Axel y el resto se fue incorporando a la cinta correcta. 

Saliendo del Aeropuerto Axel ya estaba muy protestón, no quería carro, no quería andar..., al final Maite sentó a Axel en la maleta metiendo el asa por dentro de su camiseta y lo transportamos así. Al principio Axel estaba como flipando de ir en una maleta, luego lo normalizó e iba saludando a la gente al pasar. Era el único medio de transporte en el que no había viajado este fin de semana.

El coche seguía donde lo habíamos dejado, dimos un par de vueltas al parking a modo de despedida y salimos hacia el hogar. Misión cumplida, el primer viaje al extranjero con Axel había finalizado con éxito, ya solo quedaba llegar a casa, cenar y meternos en nuestra cama, no sin antes tomarme un café en condiciones. 

Puro_Trap. Cielos.


lunes, 31 de julio de 2023

Capítulo 588. "Londres Dia 2: Jurassic Park".

 Previously on Puro Calling 585: "...ante la confusión, Axel actúa como lo hacen en Jurassic Park ante el Tiranosaurus Rex, se queda muy quieto."


Sonando: PARKLIFE (Blur)


Cuando duermes con Axel no es necesario poner el despertador, el despertador es Axel. Hizo una que hace de vez en cuando que es levantarse protestando de la cuna y exigir que le hagamos un lado, lo que acaba con el niño entre nosotros y yo siempre al borde del colchón haciendo equilibrios para no desplomarme al vacio.

Nos ponemos en marcha, uno de los clásicos de ir a un hotel es la pelea con la ducha. Nunca es fácil, siempre tienen alguna sorpresa más o menos desagradable. En este caso estaba bastante bien, el único problema era que la ducha estaba como encadenada, para ducharse un adulto no había problema, pero cuando tuvimos que remojar al niño era más problemático dado que había que ducharlo como a distancia. El caso es que nos apañamos bastante bien y conseguimos ducharnos todos perfectamente. 

Bajamos a desayunar, si el día anterior fuimos al Caffe Neró, hoy tocaba el Costa Cafe, arriesgando. Esta vez recalqué que me sirvieran el café (o Capuccino, Caffe Latte o la mierda que pidiera) en vaso pequeño para que no me pasara lo del día anterior. Efectivamente me llegó otra bañera de liquido sucio hirviendo. La sorpresa positiva fue cuando pedimos leche para el niño, evidentemente pedimos que la calentaran un poco y nos la dieron a la temperatura perfecta (o sea que está capacitados para servir una bebida caliente que no produzca quemaduras de tercer grado), además no nos la cobraron porque era para el niño. El resumen es que te cobran por el liquido imbebible y te dan gratis el bueno. 

Desayunamos en el sitio, pero Axel estaba demasiado activo para estar simplemente sentado disfrutando del desayuno por lo que tuvimos que darnos prisa y salir a nuestro primer objetivo del día: el Museo de historia natural.

No lo he dicho, llovia. Era una lluvia no muy fuerte pero si lo suficiente para que molestara, cuando salimos de desayunar fuimos al hotel a buscar los útiles para la lluvia o sea: chubasquero, paraguas y plástico para cubrir el carro. Salimos de esa guisa con Axel convertido en niño burbuja. A pesar de ir completamente cubierto por un plástico no perdió la educación e iba sacando la mano por uno de los agujeros para decir adiós a la gente. 



Llegamos al museo después de otro viaje por dos estaciones poco preparadas para Axel. Había una cola considerable para entrar, esta vez no había pase VIP para carros. Por suerte había dejado de llover e hicimos la cola con toda la tranquilidad que nos permitía un Axel con cada vez mas ganas de juerga. 

Entramos finalmente y nada más llegar Axel ya empezó a flipar con una jirafa gigantesca. Fuimos recorriendo diversas salas del vestíbulo pero nuestro objetivo principal era la zona de los dinosaurios. Como definir la reacción de Axel al ver al Tyranosaurus Rex animado. No se movia, no hacía gestos, lo miraba con los ojos muy abiertos y con una cara de alucine/miedo dificil de describir. Estaba algo asustado eso está claro, pero la fascinación le podía mas. Sabíamos que estaba asustado porque cuando lo dejamos en el suelo enseguida vino a que lo cogiéramos, pero también que estaba fascinado porque cuando nos queriamos ir el hacía gestos para que volviéramos, y para no hacer nada, porque lo único que hacía era contemplarlo. La verdad es que nos quedamos bastante rato, cuando nos íbamos conseguimos que se despidiera con un leve movimiento de mano, no mucho, no fuera que el T.Rex le viera.

¿Quien dijo miedo?

Después de esto el resto de exposición de dinosaurios ya sabía a poco, el siguió encantado con lo que veia, pero nada que se acercara a la reacción del T. Rex. Descubrimos en esta parte lo divertido que era soltar a Axel a que le jodiera las fotos a los pesados que necesitan cientos de instantaneas "ai, perdone que se escapa el niño". 

Visitamos diversas salas, vimos monos, leones, elefantes, peces..., Axel estaba encantado con todo lo que veia. En la zona de los elefantes intentaba colarse entre las vallas para verlos de cerca, igualito que con el Rex vamos. 

La siguiente visita era el Diana Playground o algo así, un parque infantil dedicado a Diana que se encuentra en Hyde Park. Como estábamos bastante cerca fuimos caminando, aquí nos hicimos la ya clásica foto con una cabina (nos faltó la foto con carteles de "diversion") y fuimos recorriendo una calle llena de embajadas en la que íbamos intentando acertar banderas (¿diversión con banderas?). 

London Calling

El cielo se estaba empezando a nublar y asomaban las primeras gotas cuando entrábamos en Hyde Park. Pudimos hacer alguna foto pero la lluvia comenzaba a apretar, abortamos la misión del Playground y decidimos huir de Hyde Park por el camino mas rápido. Ya era casi la hora de comer y decidimos ir a buscar un sitio donde comer. Axel iba de niño burbuja y nosotros con paraguas y chubasquero. Encontramos un sitio que desde fuera parecía un restaurante asiático pero dentro eran como unas galerias llenas con puestos de comidas variadas y en el centro mesas de madera. 

Sorprendentemente, en este sitio extraño había sillita para bebé, lamentablemente, una vez mas, tampoco había donde calentarle la comida. Intentamos que comiera algo de alguno de los puestos con bastante poco éxito. Nosotros comimos y nos dispusimos a volver al hotel dado que seguía lloviendo. Nada mas salir del sitio Axel calló y no volvió a despertar hasta que ya estábamos en el hotel.

Llegamos al hotel y vimos que la habitación no estaba hecha, epic fail, resulta que en ese hotel, al revés de todos los hoteles del universo, hay que poner cartel si quieres que te hagan la habitación, el nuestro estaba dentro. Pasado un rato de estar en la habitación llamaron a la puerta, era una señora de la limpieza que preguntaba si queríamos que nos hicieran la habitación ya o que viniera dentro de un rato. Axel estaba comenzando a resucitar por lo que pensamos que lo mejor sería bajar con él a darle algo de merienda y que la señora hiciera la habitación tranquilamente.

Ya no llovía, por lo que pensamos darle la merienda en los jardines del hotel. No había nadíe, solo una señora extraña que creo recordar que llevaba turbante..., este dato posiblemente es inventado, pero como nadie lo va a comprobar a partir de ahora será la señora del turbante. Salí al jardín y vi que sillas y mesas estaban mojadas por lo que pensamos que mejor le dábamos la merienda dentro, la señora del turbante me sugirió que le pidiéramos a alguien que nos secaran una mesa, pero pasamos de ella. Me pedí un café, esta vez expreso, que es la misma mierda que los otros pero en muy poca cantidad, Turbant Woman vino a hacerle alguna carantoña a Axel.  Después de la merienda subimos a la habitación para intentar dormir algo, pero fue bastante imposible. Yo tenía que coger fuerzas ya que se acercaba el momento crucial del viaje, en el que durante una tarde-noche sepárabamos nuestros caminos, yo tenia una cita con Blur. 

La Tarde de Maite:

¿Donde ir con un niño loco de casi 2 años?, Maite tenia claro que no iba a coger el metro ni el bus. Queria ir a un sitio más o menos cercano. Casi por casualidad, el día antes habíamos descubierto que estábamos relativamente cerca de Covent Garden y decidió ir para allá.

El mundo es mio
De camino pasó por la London School of Economics and Political, no para hacer ningún curso o similar, sino porque estaba de paso y había una bola del mundo donde Axel hizo algunos posados.

En Covent Garden dio una vuelta y, al igual que estaba haciendo yo, vieron un concierto, aunque les salió bastante mas barato. Para el que no lo sepa, Covent Garden son una especie de galerias y en la entrada suele haber artistas callejeros haciendo movidas, en este caso un señor con una guitarra que hizo las delicias de Axel, aunque no pudiera acercarse a tocarla. Aguantaron algunas canciones antes de que Axel decidiera que tenia suficiente música y le echaron un euro. 

Tras eso siguieron el paseo haciendo algunas compras, cogieron la cena y marcharon al hotel. Maite bajó con Axel a la cafetería donde había merendado, sorprendentemente allí estaba todavia nuestra amiga Turbant Woman. Dio de cenar a Axel con algunas dificultades, de hecho Axel hizo amistad con una camarera que hasta intentó darle de cenar un rato (por lo visto había trabajado en una nursery) aunque tampoco le fue demasiado bien. 

Acabaron y se subieron a la habitación donde Axel no tardó demasiado en caer rendido.

La Tarde de Puro:

2 dias antes del viaje habíamos cenado en casa de mis suegros. La madre de Maite preguntó que concierto iba a ver, su padre respondió "a The Clash, no?" (difícil), a lo que Maite apostilló "No, a Oasis" (más dificil aun y eso que estos están vivos todos), pues todo mal, iba camino de ver a Blur.

El viaje en metro no era directo, tenía que hacer un transbordo y luego directo a Wembley. La verdad es que el viaje de ida no me preocupaba mucho, me tenia mas preocupado el de vuelta. El trayecto a Wembley se hizo bastante largo, iba muy poca gente en el metro, y la verdad no identificaba a nadie que fuera al concierto. Claro, esto no es como cuando voy al rockfest, que el metro está lleno de señores melenudos (unos más que otros), vestidos de negro, el público de Blur se camufla mejor entre la gente "normal", o eso, o el concierto no era hoy y me encaminaba hacía un estadio vacio. 

Temores infundados, cuando bajé del metro vi que había bastante gente que bajaba también. El metro estaba elevado por lo que bajé unas escaleras enormes para salir y lo que vi me dejó flipado. Era una avenida peatonal recta, bastante ancha y llena de puestos a los lados y al fondo de la misma la entrada de Wembley, espectacular. Estaba llena de gente en los puestos o en las fanzones donde sonaba música de la banda. Aparte de los puestos de comida estaban los típicos puestos de merchan de la banda a precios muy populares (NO).

Way to Wembley

Llegué al estadio, la verdad es que era bastante fácil el acceso, aun así me equivoque de puerta y una amable señora me redirigió después de estar mas tiempo del necesario contemplando mi entrada porque estaba en castellano. 

Wembley por dentro era impresionante, acostumbrado al Camp Nou que se cae a trozos aquello fue para mi como cuando Axel pasó de ver el autobus de linea de Sabadell a el autobus de 2 pisos de Londres. Pasillos muy anchos, llenos de bares diferentes para pedir y zonas para comer. Todo muy bien señalizado. Cuando salias al exterior el estadio estaba completamente cubierto a excepción del cesped, con lo que cuando se puso a llover ni me enteré, de hecho lo supe al día siguiente que Maite me dijo que se había puesto a llover cuando llegaba al hotel. 

Llegué a mi asiento hacia el final de la actuación del primer telonero que la verdad no recuerdo quien era. De los 3 teloneros solo me interesaban minimamente los segundos, los Sleaford Mods, a diferencia del domingo donde actuaban The Selector y Paul Weller que me hubiera encantado ver. Acabaron los primeros (no recuerdo el nombre y no tengo ganas de buscarlo) y empezaron los Sleaford Mods. Curiosa banda, son 2 tios, un DJ y un cantante, el cantante un señor con pinta de defensa central escocés de los 70, con una voz muy peculiar y una manera de cantar bastante impactante y el DJ un tipo delgaducho con una larga barba que no hacía la pantomima que hacen los DJ's en los conciertos de hacer ver que están muy ocupados tocando botones sino que simplemente hacía bailes absurdos en el centro del escenario. No soy muy de electrónica pero la verdad es que me entretuvieron bastante. 

Casi los podía tocar

Llegaba el turno del tercer telonero que me interesaba aun menos que el primero (había hecho el intento de escucharlos a todos la semana antes) y decidí que era un buen momento para ir a alguno de los bares del recinto a que me estafaran con algo de mala comida a precios inflados. Así fue, además me bebí la primera cerveza del viaje (en total fueron 2). Volví a mi asiento no sin antes derramarle algo de  su cerveza a un señor de 2*2 metros.

El concierto empezó con puntualidad británica (valga la redundancia), arrancharon con "St. Charles Square" de su nuevo disco que auno no había salido al mercado. Fue un gran concierto. Estaban muy motivados y sonaron todas las que uno espera que suenen en un concierto de Blur. Tocaron 2 temas que me encantan y no me esperaba que son "Stereotypes" y "For Tomorrow" casi al final. Los momentos cumbre de la noche fueron el "Parklife" que cantaron con Phil Daniels, el actor que lo canta originalmente en el disco, y "Tender" en el que salió un coro de gospel. Recuerdo que Maite me escribió preguntando como iba y yo le dije "ya estamos acabando, acaban de empezar los bises", para que después tocaran 6 temas en los bises. Un concierto para recordar. 

Acaba el concierto y hora de salir, había que armarse de panciencia porque allí había mucha gente intentando salir a la vez. Cuando estaba todavía en mi fila de asientos escuché una voz femenia aguda que hablaba muy rápido, miré y se parecía mucho a Ana Morgade. Después habló en castellano con sus acompañantes y confirmé que era ella, esto situa a Ana Morgade segunda en mi ranking de famosos que me he encontrado más veces fuera de contexto (es la segunda vez) solo por detrás de Oleguer Presas.

Salí al exterior del estadio y me percaté de que había estatuas dedicadas a campeones de rugby y futbol, no las había visto al entrar, con toda probabilidad es que las pusieron mientras yo estaba en el concierto. 

De los muchos temores que podía tener al volver, uno no iba a ser volver solo, la avenida por la que había venido estaba absolutamente abarrotada de gente que iba al metro. Avanzábamos a paso lento, en un ambiente muy civilizado, no había carreras, empujones o gente intentando colarse. De vez en cuando la multitud se quedaba parada y al poco volviamos a avanzar, todo, como digo, en un ambiente de calma. Estas paradas y arranques los entendí mas alante, había unos señores con unos carteles enormes con las palabras "STOP" y "GO" en cada cara del cartel, con ellas hacían detener o avanzar a la gente. 

Pasó una eternidad hasta que llegamos al cordón policial que estaba situado delante de la parada de metro. El ambiente era de tal buen rollo que hubo hasta un señor que se incorporó al cordón policial ante el cachondeo de los propios policias. 

Cuando se abrió el cordón policial se acabó la calma y empezaron las carreras, yo la verdad sudé de correr, el resultado iba a ser el mismo: llegar a un anden saturado de gente. El metro no tardó mucho por suerte, la estampida de entrada fue tal que hubo un señor que intentaba salir que fue introducido de nuevo. Era como el chupinazo en San Fermin, no tenías ningún control, simplemente estabas quieto y la multitud te llevaba. En el interior estábamos completamente aprisionados. Esta situación se prolongó durante muchas paradas, aunque a medida que nos acercábamos al centro se atenuó ligeramente. 

Finalmente llegamos a la parada en la que tenía que hacer transbordo con un metro aun bastante lleno. Por suerte puede hacer el transbordo sin ningún problema (mas que una pelea que se formó cuando en el anden cuanto tomaba el último metro) y finalmente aterrizar en la estación de Holborn de donde había salido muchas horas antes. En la vuelta, sorprendentemente, vi algún sitio donde coger algo para cenar (eran más de las 12 de la noche), a pesar del hambre que tenia preferí irme directo al hotel y roer cualquier cosa que tuviéramos allí. 

Axel y Maite dormian placidamente, comí algo a oscuras intentando hacer el mínimo ruido y me lancé a la cama a descansar, para el Domingo no teniamos que madrugar pero sabía que había un despertador que iba a activarse quisiera o no.

Puro_Trap. Blurreado.


jueves, 27 de julio de 2023

Capítulo 586. "Londres Dia 1: Hola Egipto".


Sonando: WALK LIKE AN EGIPTIAN (The Bangles)


La  Elizabeth Line es una linea de metro de Londres que va desde el Aeropuerto de Heathrow al centro, se inaguró en el 2022 y se llama así ya que fue la Reina Isabel la que la construyó con sus propias manos sin ayuda de ninguna máquina. Esa es la linea que cogimos desde el aeropuerto, al ser una linea completamente nueva es de las pocas que están adaptadas. Axel fue durmiendo todo el trayecto, no fue hasta Bond Street, al salir a la calle que abrió los ojos levemente. 

En el capítulo anterior comentaba que Axel flipaba viendo los autobuses de linea normales, pues imaginad lo que fue para el ver un autobus londinense de dos pisos. Fue como si a un Cromagnon le enseñaras un I-Phone, cada vez que pasaba uno lo señalaba soltando un sono "ooooooh". Durante los 4 dias que estuvimos vimos decenas de buses, se podría pensar que Axel lo hiría normalizando y el alucine inicial disminuiria, pues no, hasta el último dia, cada bus que veia producia la misma reacción. 

El camino al hotel se hizo un poco largo, como la ciudad no está preparada para gente que porta carros con bebés (lo que aquí se conoce como padres/madres), nos bajamos 2 paradas antes de la estación que quedaba cerca que era la de Holborn. El camino no era muy largo, pero claro, cuando portas una mochila a la espalda y 2 maletas en la mano igual la cosa se hace un poco más pesada. 

Llegamos al hotel, todavía no podíamos ir a la habitación pero si que hicimos el Check-in y dejamos las maletas después de redistribuir todos los trastos que llevábamos encima con el objetivo de llevar los minimos trastos posibles encima. El primer objetivo era ir a la parada de Oxford Circus a coger un autobus, ¿por qué?, pues porque el Bus pasaba por varios sitios emblemáticos, vamos como un Bus Turístico pero sin la parte de estafar al turista. 

Llegamos a la estación de Halford, que no es de las más problemáticas, de hecho la estación está a pie de calle y la bajada inicial es en escalera mecánica, luego para acceder al andén si que hay unas escaleras pero es un tramo bastante corto por lo que llevando uno el niño y el otro el carro lo apañamos bastante bien. Durante todo el viaje hubo tramos de escaleras que los hicimos dividiendo niño y carro y otros con el niño dentro y bajando el carro entre los dos. ¿Cual es el mejor sistema?: ir sin niño, y sin carro. 

¿Donde está el volante?
La parada de Oxford Circus era bastante menos amigable que Halford y tuvimos que cargar el carro por diversos tramos de escaleras. Por suerte el autobus no tardó demasiado y pudimos subir sin problema, algo que no es tan fácil si vas con carrito (ALERTA SPOILER). Dentro del Bus la idea era subir el piso de arriba y disfrutar de las vistas, una teoria fantástica sino fuera porque las escaleras que suben son de, apróximadamente, 2 palmos de ancho por lo que es bastante inviable subir un carro. Subieron Maite y Axel, yo me quedé abajo el tiempo suficiente para recordar que el carro se plegaba, lo hice y, no sin cierta dificultad, subí con ellos. 

Teniamos la parte de arriba para nosotros solos, Axel estaba sentado pegado al cristal, flipando, como no, con estar subido a un vehículo y ver todo lo que estaba contemplando. Pasamos por algunos de los sitios más conocidos de Londres, Trafalgar Square, Piccadilly Circus, Westminster, el Tiger Tiger (y quien no sepa que es el Tiger Tiger es que no ha leido el capítulo 357)... . Cuando pasamos el Big Ben, llegó el momento de bajar, que con un carro plegado, un niño, y el bus en movimiento no fue tarea sencilla. 

Bajamos pasado el Thames, junto al London Eye, y hacía allí nos dirigimos. Evidentemente al pasar por el rio Axel comenzón a exclamar "aba! aba!", que en idioma Axel significa "agua", y dicho varias veces puede querer decir "dejad que me tire de cabeza al agua", por lo que sea no nos pareció buena idea. Pasamos junto al Aqurium, London Eye, una tienda de ositos de peluche personalizados (¡!), y una especie de atracción de Shreck. 

Marineros de agua dulce
Durante el día habíamos ido en coche, avión, tren y autobús, ¿que faltaba?, pues si, navegar, y ese era nuestro siguiente objetivo, subir en un barquito. Al igual que con el bus, no íbamos a montarnos en un barco turístico sino en el de linea, que salía del muelle que estaba junto al London Eye. Nos costó un poco encontrar el sitio de donde salía el barco, basicamente porque solo estaban señalizados los barcos turísticos, Maite se acercó a preguntar en una taquilla de uno de estos barcos y nos chivaron donde subir. 

No tardó mucho en aparecer el barquito pero, a diferencia del bus anterior, este estaba considerablemente lleno, tanto que nos tuvimos que sentar por separado aunque al poco rato pudimos juntarnos. A estas alturas Axel ya tenia pocas ganas de transportes y muchas de juerga por lo que aquí si que nos costó un poco mas que se estuviera quieto. 

Protegiendo al soldado
No teniamos muy claro donde bajar, un poco a ojo, cuando vislumbramos el Tower Bridge decidimos que era hora de bajar aunque luego descubrimos que igual podriamos haber seguido una mas. Fuimos en dirección al Tower Bridge, Axel iba andando y a estas horas ya estaba a tope. La ciudad estaba llena de una especie de muñecos gigantes narizones, encontramos uno customizado de soldado británico y allí estuvo Axel saludándole e intentando subirse. Ya llegando al puente nos hicimos algunas fotos, o por lo menos lo intentamos, ya que Axel queria saltar al agua, a Maite no le parecía bien que saltará porque "el rio estaba muy guarro", con los 10 metros de altura que había no tenia problema. 

Venia la hora de comer, tanto para Axel como para nosotros. Nuestra idea era comer en el Borough Market sin darnos cuenta que el Borough Market estaba en la zona donde habíamos bajado del barco, y ya habíamos recorrido un trecho considerable. Desestimamos volver, ya que el sol pegaba fuerte, y nos metimos en una pizzeria que había justo allí y tenia buena pinta.

Nos metimos dentro y nos pusieron en una mesa que estaba justo debajo de una cristalera donde, con el paso del rato, iba a apretar el calor considerablemente. La sorpresa positiva del sitio es que tenian sillita para bebé, la negativa fue cuando intentamos que calentaran su comida. En un principio la chica a la que se lo dije no lo entendía (a pesar de mi inglés académico), por suerte llegó un compañero suyo mucho mas espabilado y que, además, me habló en español, a lo que descubrimos que los 2 cocineros que había tras la barra también hablaban español..., más tarde resultó que la chica a la que pregunté también lo hablaba (todos los camareros eran latinos en el lugar excepto un señor que estaba en una de las barras). El resultado de la conversación con el camarero, y por lo que intervinieron todos al final, es que resulta que no tenian microhondas para calentar el tarro, nos ofrecieron la socorrida solución de meterlo en agua hirviendo unos minutos para ir-viendo si se calentaba. Al final se medio calentó un poco y con muchos sufrimientos conseguimos que Axel se comiera bastante ya que a estas alturas estaba poco colaborativo. No es que no tuviera hambre, es que el sueño empezaba a apretar y, por lo menos en el caso de Axel, el Sueño es el jefe, por encima del hambre. Cuando ya estábamos por irnos, uno de los camareros nos ofreció cambiar de sitio porque allí empezaba a dar el sol bastante, pero vamos, igual un poco tarde, ¿no?.

Para la vuelta teníamos varias opciones, o un metro en el que teniamos que hacer transbordo o un bus que iba directo aunque dando una vuelta absurda. Al final escogimos la opción de la vuelta absurda. Axel empezaba a convertirse en gremlin poco a poco, urgia llegar al hotel y ponerlo a dormir. 

Llegamos al Bus a tiempo, subimos y colocamos a Axel en la zona de carritos, había otro carrito pero nos pudimos acomodar mas o menos bien a pesar de que el sitio era diminuto. De hecho los carritos no son prioritarios sino la silla de ruedas, si hubiera entrado algún señor/señora en silla de ruedas habriamos tenido que sacar los dos carritos. En un principio íbamos un poco apretados, pero cuando la chica del otro carrito se bajó la cosa mejoró bastante, nos pudimos sentar e íbamos comodos, además Axel se había rendido al sueño y ya estaba roncando. De repente en una de las paradas el Bus se para más de la cuenta, vemos que el conductor se baja y al poco tiempo nos dice que nos tenemos que bajar y subir al bus de atrás, este iba considerablemente mas lleno y también tenia un carrito dentro por lo que volvimos a estar un poco apretados. 

Al fin llegamos y fuimos al hotel a ver nuestra habitación por fin, solo para comprobar que la cuna de Axel no estaba lista. Maite bajó a reclamarla y nos dijeron que nos la prepararian, mientras pudimos descansar un rato aunque Axel no tardó en revivir y nosotros con él. Decidió además que era buen momento para cagarse en la Gran Bretaña. A pesar de que Axel es un niño muy guapo y muy simpático, no querriais tener uno de sus pañales rondando por vuestras habitaciones con lo que me tocó la dura tarea de salir a la calle a librarme de las pruebas del delito. Descubrí que otra cosa de la que anda falta Londres es de papeleras y/o contenedores (bueno, esto es algo que ya vi en mi primer viaje con los Xixis aunque no recordaba). Al final tuvo que ser en el parque de Russell Square donde encontré una papelera. De vuelta de mi expedición visité brevemente los jardines del hotel, que estaban muy bien, pero tenian un pequeño problema, tenian fuentes y zonas con agua a las que Axel querría saltar si bajábamos. Al subir a la habitación le dimos de merendar y estuvimos un rato remoloneando como pudimos antes de volver a salir.

Bajamos a merendar nosotros también, enfrente del hotel teniamos un Caffe Nero y un Costa Cafe, algo sencillo ya que es complicado andar 10 metros por la ciudad sin ver uno de esos. Optamos por el Caffe Nero porque tenian una tarta de pistacho que parecía muy apetecible y que, evidentemente, cuando pedimos ya se había agotado. No recuerdo que me pedí pero yo estaba convencido de haberlo pedido en vaso pequeño, lo que recibí fue un megavaso humeante. El café además de excesivo, como siempre en Londres, quemaba como las calderas del infierno, por lo menos cuando se enfrió y lo probé, he de reconocer que estaba asqueroso. 

Después de esta merienda en la que sufrimos para mantener a Axel quieto nos fuimos a Russell Square a que correteara y viera ardillas. Lo de corretear no fue problema, lo de las ardillas costó mas. Eso si, no tuvo problema en hacerse amigo de un vagabundo y de una pareja de abuelos que casi casi lo adoptan. Finalmente conseguimos ver una ardilla también aunque desapareció rápido. 

Ibamos paseando sin rumbo fijo, los planes del día los habíamos liquidado por la mañana y, a estas horas, y con el cansancio acumulado, no teniamos ganas de andar montando en transporte publico. Por suerte estábamos al lado del Brittish Museum al que decidimos acercarnos, no pretendíamos visitarlo (lo teniamos como visita de emergencia si no podiamos ir a algún sitio por lo que fuera), basicamente porque eran más de las 18 y a esa hora estaría cerrado. Curiosamente ese día no sabemos que pásaba, pero lo mantenian abierto hasta las 20.30 por lo que, ya que estábamos allí, decidimos entrar. Una vez mas, teniamos pase VIP por llevar carrito, lo que pasa que como no había nadie en la cola tampoco nos sirvió de nada. 

A punto de asaltar del museo

Entramos al Brittish, nada mas llegar soltamos a Axel y salió disparado una gigantesca estatua de un león al que gritaba "hola" insistentemente. Estaba como loco e incluso queria que le subiéramos al pedestal para tocarlo. Fuimos a la zona de Egipto y Axel siguió emocionadísimo saludando a todas las estatuas, una por una les iba diciendo "hola" a gritos. Intentaba tocarlas todas y se lo teniamos que impedir, realmente era un peligro dejarlo suelto, se le veia excitadísimo. Aprovechamos para reeditar una foto que se hizo Maite hace unos años esta vez con Axel como protagonista..., salió regular.
Rugidos

8 años despues...
Visitamos otras salas diversas, en todas ellas saludaba a todo tipo de figuras random y se maravillaba con los objetos mas diversos que durante siglos los británicos han ido expoliando. Maite fue a la tienda y yo volví con Axel a la zona de Egipto y avanzamos para visitar también a los griegos. 

Se acercaba la hora de cerrar y tocaba volver al hotel a cenar. Callejeamos un poco para hacer tiempo, nos encontramos un pequeño parque (Bloomsbury Square Garden) que, esta vez si, estaba bastante plagado de ardillas. Estuvimos un rato por allí persiguiéndolas y tiramos para el hotel tras coger algo para cenar.

Llegamos al hotel y, oh sorpresa, la cuna seguía sin aparecer. Maite avisó en recepción y al poco nos enviaron a un joven latino muy simpático pero un poco torpe a la hora de montar cunas. Entre los 3 no fuimos capaces, la verdad es que las instrucciones de la cuna (sí, el señor venia con las instrucciones) tampoco eran muy claras. El joven desapareció con la cuna a buscar ayuda, mientras intentábamos dar de cenar a Axel como podíamos. Bastante rato después, el joven volvió a aparecer con otra cuna que, esta vez sí, montó a gran velocidad tras confesar que había probado a montar otras 2 cunas que tenia el hotel. Al poco rato hicimos volver al joven ya que la ropa de cama que nos habían dado para la cuna no era muy adecuada por lo que le pedimos una sabana de las de cama normal que al final adaptamos como sabana bajera de la cuna. 

Con Axel correteando por la habitación conseguimos cenar a duras penas, apagamos las luces, bajamos la voz y lo pusimos a dormir. El cansancio de todo el día pesaba y cayó casi fulminantemente. Nosotrosaguantamos un poco mas pero no mucho, el día había comenzado a las 4 de la mañana y había sido bastante intenso, tocaba coger fuerzas para el día Blur. 

Puro_Trap. Tarde en el Museo.

viernes, 21 de julio de 2023

Capítulo 585. "Londres 0: El Vuelo"




Sonando: LONDON LOVES (Blur)


Desde que Axel vino al mundo, e incluso antes, una de las discusiones recurrentes era donde iría de viaje con nosotros por primera vez. Siempre habíamos dicho que debería ser un destino que ya conociéramos aunque luego se nos planteaba la dificultad de que ninguno de los sitios que conocemos parecía muy preparado para un bebé, en realidad no hay sitio en el mundo que lo esté. 

Bueno aclaremos que este niño ya ha viajado, aunque siempre dentro del territorio españññol, ha ido a Madrid, Jaen, Cadiz, La Escala..., todos estos viajes en tren o coche, pero el primer viaje gordo, el de coger avión e irse al extranjero faltaba. 

Al final el destino no lo decidió ni Maite, ni yo, lo decidieron Blur. 

Hace unos meses Blur hicieron una pequeña zorrada, anunciaron un concierto en Wembley después de cerca de 8 años sin reunirse, sonaba a "vamos a hacer un único concierto de reunión" y me lancé a por una entrada dado que Blur es uno de los pocos grupos que se me resistía (están por ahí también los Foo Fighters para los que he tenido entradas en 2 ocasiones y las 2 han cancelado el concierto). A los pocos días anunciaban un segundo concierto en Wembley, bueno -pensé-, han agotado el primero y hacen un segundo. 1 o 2 dias después anunciaron que tocaban en el primavera en Barcelona y Madrid, y siguieron anunciando conciertos, vamos que al final creo que tocan hasta en las fiestas de Santako. De todas maneras no me arrepentí de comprar la entrada para Wembley a pesar del pastón que iba a suponer, primero por el escenario mítico del concierto y segundo porque nos daba la excusa perfecta para sacar al pequeño Panther del pais, iríamos a Londres.

¿Donde me lleva esta gente?

Londres es el destino foraneo en el que hemos estado más veces por lo tanto el tema de conocimiento era perfecto..., el tema llevar un niño de casi 2 años era lo que planteaba dudas.

Como es costumbre en nuestros viajes, empezamos madrugando. Antes de las 4 de la mañana ya estábamos en pie,  el objetivo era que Axel no se despertará y conseguir que fuera dormido hasta el aeropuerto. Para ello se habia ido a dormir con la ropa del viaje que podía pasar por un pijama con lo que no teníamos que cambiarle. Plan infalible. Nos despertamos,  preparamos todo, y cuando saliamos lo traspasamos de la cuna al carro con una mezcla perfecta de delicadeza y velocidad. El plan funcionó a la perfección y Axel aguanto dormido hasta el Aeropuerto..., siempre que llamemos aerupuerto al rellando de casa. Efectivamente mientras llamábamos al ascensor abrió los ojos y no los volvió a cerrar hasta varias horas después. 

En el trayecto al Aeropuerto, aprovechando que Axel estaba despierto y tranquilo, hicimos un poco de turismo conociendo caminos alternativos y diferentes accesos a parkings random que nada tenian que ver con el nuestro. 

Cuando llegamos directamente fuimos al primer momento crítico del viaje, el control de seguridad. En teoria cuando llevas un bebé puedes entrar diferentes elementos por los que un adulto sería rapidamente apresado y debidamente encarcelado, aun así, yo no las tenía todas conmigo. Cuando estábamos en el control directamente nos desviaron a otro control diferente para niños y personas con movilidad reducida. 

A todo esto Axel estaba completamente despierto y bastante tranquilo, o mejor dicho, flipando en colores, su cerebro todavía no había procesado lo que estaba pasando ni mucho menos donde se encontraba. 

El control fue bastante rápido y es cierto que pudimos pasar todos los elementos sin problema, solo apartaron un biberón para analizarlo (no se que analizaron pero el analisis duró 5 segundos) y ya está, el resto, garrafas enteras de liquidos varios, tarros de todo tipo, tijeras, cuchillos, armas cortas, balas de diferente calibre, etc..., pasaron sin problema con la excusa "es del niño".

A estas alturas hay que explicar que, ante la confusión, Axel actúa como lo hacen en Jurassic Park ante el Tiranosaurus Rex, se queda muy quieto. El caso es que una vez pasado el control de seguridad la confusión se le estaba empezando a pasar, seguía sin saber donde estaba, pero estaba ya muy despierto y con pocas ganas de estar en el carro. Fuimos hacia la terminal que tocaba y nos quedamos cerca de un Pans & Company con las luces apagadas aunque con gente dentro. Queriamos hacer un poco de desayuno previo. Vimos que había una pareja que pedía algo y se lo servian por lo que al rato nos acercamos pero nos dijeron que habrían en 10 minutos ¿?. 

Mientras esperábamos Axel empezó a hacer lo que mejor se le da: ser simpático con desconocidos. Enseguida hizo migas con unas chicas que teniamos al lado desplegando todos sus monerias. Los 10 minutos se estaban alargando y antes de que Axel empezara a ponerse pesado me lo llevé un rato a recorrer las estancias semivacias de la terminal. Evidentemente al apróximarse a los enormes ventanales y ver aquellos artefactos enormes con alas rodeados de camiones con formas extrañas flipó en colores, no olvidemos que actualmente Axel ya alucina al ver pasar un autobus de linea cutre de Sabadell. 

Volví con el para ver si habían pasado ya esos 10 minutos y, efectivamente, me encontré a Maite haciendo cola, desayunamos y acto seguido nos fuimos a la puerta que tocaba que ya había sido anunciada. 

¿Que es este sitio?
Una cosa que se aprende cuando vas con bebé es que el niño es una especie de pase VIP en determinados lugares. Volábamos en Brittish Airlines y estos separaban el acceso de los pasajeros en grupo, había una cola para el grupo 1, otra para los grupos 2-3 y al resto de grupos los irian llamando cuando les tocara. No recuerdo el grupo que teniamos nosotros, igual el 441, el caso es que mientras se formaban las colas nos hicimos un poco los locos y nos acercamos a la azafata a preguntar si teniamos que embarcar de alguna manera especial por ir con carrito, la chica nos dijo que teniamos prioridad e inmediatamente, sin que hubiera comenzado a embarcar nadie, nos revisó las tarjetas de embarque y nos acompañó a la puerta del avión. Muy amablemente además nos estuvo comentando sobre los problemas de movilidad que se tienen con un carro en Londres, algo que ya teniamos asumido y que comprobaríamos en unas horas... . 

Subimos al avión, se acercaba el momento crítico, mantener a Axel 2 horas en un asiento. Teníamos los asientos del centro y pasillo, afortunadamente el de ventanilla no estaba ocupado con lo que rapidamente nos lo apropiamos lo que fue de gran ayuda durante los instantes previos al despegue para que Axel volviera a flipar un rato con todo tipo de vehículos inverosímiles que había en la pista. Para llevar a Axel teniamos que llevar un cinturón, que se ataba al cinturón, un artefacto curioso. 

Contemplando vehículos de fantasia
Por fin el avión comienza a moverse. Habíamos leido que para el despegue era conveniente que el niño llevará unos cascos para protegerse del ruido o como mínimo que fuera succionando algo. La parte de la succión era fácil, le íbamos a dar el biberón y sino llevaba el chupete, el casco era más complicado, ponerlo era facil, pero que se quedara en su sitio era realmente complicado. 

En el momento que el avión comenzó a moverse le enchufamos el biberón, teníamos la lejana esperanza de que se durmiera con el biberón, evidentemente no ocurrió..., de hecho, el avión iba avanzando por la pista pero no despegaba todavía por lo que empezábamos a temernos que le habíamos dado el biberón demasiado pronto. De hecho antes del despegue ya había bebido buena parte del biberón y se había cansado de él. Por fin el avión se decidió a iniciar la maniobra de despegue, Axel iba con el chupete y le fuimos poniendo los cascos que no duraban demasiado, yo le tapaba los oidos con las manos y lo volvia a intentar. 

Acabó la maniobra de despegue, se apagó la luz de los cinturones y a Axel no le había estallado ningún tímpano por lo que la consideramos exitosa, ahora empezaba lo más duro, casi 2 horas intentando mantener a un niño de casi 2 años en un asiento. Por suerte Maite compró unas pegatinas cuya unica función era pegarse y despegarse, lo que mantuvo a Axel bastante entretenido gran parte del tiempo. Una azafata nos miró horrorizada en un principio pensando que ibamos a dejar eso pegado pero le aclaramos que eran de quita y pon. Al ser una compañia de calidad nos obsequiaron con una botella de agua y unas bolsitas de frutos secos, a Axel también le cayó un agua y, en su caso, una bolsita de mini-pretzels que degustó bastante bien (bueno, se comió 2).

Otro de los elementos que llevaba para entretener a Axel era la tablet. Aquí puntualizo que a Axel nunca mira pantallas mas allá de la tele, y solo Pocoyo o concierto de Foo Fighters y Red Hot Chili Peppers (le encantan). Por lo demas nunca ve nada en moviles ni tablets ni se las dejamos manipular. Para el vuelo hicimos la excepción de bajarle un par de cosas en la tablet con la esperanza de que, al ser algo nuevo para él, se entretuviera bastante, la verdad es que le gustó un rato pero tampoco tardó mucho en cansarse y empezar a intentar coger la tablet y mirar detrás a ver de donde salian esos animales que aparecian en pantalla. Entre mini-actividad y actividad intentábamos que se durmiera sin ningún éxito.

La verdad es que el vuelo pasó sorprendentemente rápido y antes de que nos diéramos cuenta nos estaban anunciando que llegábamos e iniciábamos el aterrizaje. Volví a atar a Axel y le puse el chupete y los cascos..., esta vez parece que no se los quitaba, y es que tal como se iniciaba el descenso Axel cerró los ojos, sí, eligió ese preciso instante para quedarse dormido... por fin. 

Despegue VS Aterrizaje

Pensábamos que al aterrizar estaríamos deseando salir del avión, pero con Axel dormido ya no había prisa, dejamos salir casi todo el pasaje y, tranquilamente, recogimos los trastos, montamos el carro y metimos al niño, que seguía durmiendo placidamente. La próxima vez que abriera los ojos ya lo haría en pleno centro de la ciudad.

Puro_Trap. Asiento de Axel.


sábado, 13 de diciembre de 2014

Capítulo 493. Amsterdam Día 3: "El Crucero Verde"



Sonando: WAKE ME UP WHEN SEPTEMBER ENDS (Green Day)


Estar en una zona rodeada de campo, bucólica, con pajaritos y animales de granja revoloteando, a priori es muy bonito, pero cuando a las 5 de la madrugada el mujido de las vacas te despierta te entran ganas de hacer una barbacoa con todos los bichos vivientes. También hoy Scott nos había dejado un regalito para el desayuno, en concreto un bizcocho que, una vez más, estaba bueno pero con exceso de pasas.
Hoy tocaba empezar el día yendo al mercado, en concreto al Cuypmarket, así que fuimos a coger el tranvia, tranvia que pasaba, como no, por una de las numerosas Plazas Dam que hay en la ciudad.

Imitación impecable
El Cuypmarket es un mercado permanente situado a lo largo de la Albert Cuypstraat. El día era soleado y, al ser Lunes, no había mucha gente, con lo que pudimos pasear y pararnos en las paradas tranquilamente. Había fruta, pescado, embutidos, flores, ropa, tiendas de cachivaches varios y también puestos para comer algo. A destacar una parada que tenia unas imitaciones de camisetas del Barça practicamente idénticas, con los colores del equipo y el escudo, que como todo el mundo sabe, es una especie de olla alargada con con una corona amarilla con los colores azul y rojo
de fondo.

Tras el paseo por el mercado tocaba la visita cultural del día, la fábrica de la Heineken. Esquivando motos, coches y bicibletas finalmente conseguimos llegar a la fábrica. Teniamos una tonelada de descuentos varios que de alguna manera conseguimos utilizar, a la entrada nos dieron una pulsera con tres chapas: dos para cerveza y una para un regalo sorpresa.
En la primera parte de la fábrica explicaban la historia de la cerveza, estaba todo en inglés pero si te bajabas la aplicación de movil (en la Heinekent había wi-fi) podias escucharlo en castellano..., al no llevar cascos fuimos durante todo el recorrido amenizando a la gente con las explicaciones en castellano que iban saliendo del movil.
Después de la parte de la historia, donde nos explicaban lo fantásticos y geniales que habían sido todos los dueños de la compañia, pasamos a la zona donde explicaban la fabricación. Allí, aparte de ver los silos y artefactos que utilizaban, pudimos tocar y hasta probar algunas de las materias primas. En la siguiente zona pasamos por los establos (poblados por un caballo) y llegamos a la zona interesante, la de beber. Antes pasamos por una curiosa atracción en la que nos explicaban el proceso de fabricación desde el punto de vista de una burbuja creo, no estoy muy seguro, el caso es que estábas en una plataforma que de vez en cuando se movia, te soplaban vientos huracanados o te mojaban.
Llegamos a la zona de la cata, al contrario que en Dublín con Turma está vez esperé a beber a que me lo dijera el catador. Maite también la probó, aunque a ella odia la cerveza, eso si, descubrió gracias a la cata que, si en lugar de beber un sorbito corto, le da un trago más largo parece que le da menos asco, esto es porque la espuma (y la llamo espuma solo para que venga Eric Birrae a decirme que la espuma es lo de afeitarse y que eso blanco de la cerveza se llama crema... ¿y si yo me afeito con cerveza como lo llamarias?, ¿eh listo?) está más amarga. El caso es que me acabé bebiendo su cerveza y la mia, estuvimos un rato sentados en una sala verde rodeada de televisores que emitian anuncios de Heineken y pasamos siguiente parte: el parque de atracciones.
¿Me pone una Voll Damm?
La última zona estaba llena de juegos y maquinas para hacer el idiota. Estuvimos probando un juego consistente en servir una caña virtual, también a una especie de "DJ Hero" (donde la propia máquina nos grabó un video lamentable)..., estuvimos en una zona para hacer montajes fotográficos, una dedicada a la champions (donde se podia jugar al FIFA)..., nombro solo las cosas que usamos pero el sitio está lleno de toda clase de juegos y mierdas interactivas. La visita acaba donde tienen que acabar las visitas, en el bar. Fuimos en busca del regalo sorpresa pero para que te lo dieran había que habia que hacer el crucero (que también es gratuito), o sea que tomamos nota de los horarios y nos fuimos a seguir nuestra ruta.

Fuimos a comer a un restaurante cercano, uno con 3 pisos de alto y escaleras de inclinación imposible al más puro estilo amsterdames. El sitio estaba además lleno de objetos retro y fotos de Johan Cruyff... . El siguiente paso fue ir al Rijksmuseum, solo por fuera claro (ya habiamos hecho la visita cultural del día) y aprovechamos para hacernos la ya clásica foto con el cartel de "Iamsterdam", hacernosla y hacérsela a las 500 personas que vienen a pedirte si les puedes hacer una foto, si estais en forma y vais por Amsterdam podeis sacaros unos eurillos robando cámaras allí. Seguimos paseando, vimos el Museo Van Gogh, a su lado el Stedelijk Museum (creu que es el de arte moderno) hasta llegar al Concertgebouw al final del parque.
Lo siguiente fue la visita al Vondelpark, que es como el Parque de la Ciutadella pero de las malas épocas, todo bastante dejado, unos lavabos terroríficos e incluso algún contenedor quemado.
Seguimos por la Roemer Visscherstraat donde vimos una serie de 7 casas consecutivas que se supone que están construidas según los estilos de siete paises, a saber: Inglaterra, Holanda, Rusia, Italia, España (aunque parecia más bien marroquí), Francia y Alemania. Acabamos la ruta en la Leidseplein donde fuimos a coger un tranvia que nos llevará de vuelta a la Heineken para el crucero.

El crucero se hacia en un barco verde, y era bastante más largo de lo que nos pensábamos. El crucero fue bastante entretenido a pesar de la jauria de italianos que teniamos al lado (y lo malo no es que fueran italianos, es que se comportaban como italianos). El crucero finalizó cerca de la Plaza Rembrandt, lo que nos vino muy bien ya que no la habiamos visitado.

La Plaza Rembrandt es una plaza situada cerca del lugar donde vivia el pintor. Lo más destacado de la plaza es la escultura de Rembrandt y las que hay a ras de suelo representando el cuadro "La ronda de noche", lo mejor de estas estatuas es que es el lugar ideal para hacerse toda clase de fotos idiotas.

Para acabar el día decidimos que ya hacia demasiado rato que no pasábamos por la Plaza Dam y para allá que fuimos, después nos metimos a cenar en el mismo sitio donde comimos el primer día. Cuando fuimos a pagar Maite dijo aquello de "quedese con el cambio" (que eran 5 céntimos) a lo que la camarera dijo que no, que las propinas tenian que ser como mínimo del 5%..., o sea que cogimos nuestros 5 céntimos y nos largamos.

Al llegar al hotel, Scott muy amablemente, nos dejó que nos imprimiéramos las tarjetas de embarque para el día siguiente ya que Transavia solo permite imprimirlas con dos dias de antelación como máximo. Nos despedimos de él ya que nos dijo que el día siguiente no estaria (incluso se disculpó por no llevarnos al aeropuerto en coche), y nos fuimos a descansar con la esperanza de que esa noche las vacas no fueran tan madrugadoras.

Puro_Trap. Pensando en verde.


sábado, 11 de octubre de 2014

Capítulo 474. Amsterdam Día 2: "Ella se llamaba Manolo"

Previously on Puro Calling: "Nos llamó la atención las escaleras, estrechas y muy empinadas, cuando las subias era fácil golpearse las rodillas con el escalón de encima, uno se podria preguntar como coño harian si un día tienen que subir un piano por allí..." (Capítulo 473)



Sonando: GET UP OFFA THAT THING (James Brown)


Despertamos el segundo día entre el piar de los pajaruelos y el mugir lejano de las vacas holandesas (supusimos que eran holandesas porque mugian en holandés). Desayunamos y poco antes de salir apareció Scott que nos ofreció unas pastas que el mismo habia preparado, estaban muy buenas aunque igual las pasas sobraban para mi gusto.
Hoy era el día del Free Tour que, como su propio nombre indica, es un tour gratis, o sea, una de las pocas cosas por las que no se paga en Amsterdam. Nos fuimos al bus con el tiempo un poco justo y, una vez llegamos a la estación, cogimos un tranvia, el destino era la Plaza Damm o sea que nos subimos en uno al azar.

Nuestro guia se llamaba Manuel, un gallego muy majo que empezó hablándonos un poco de la historia de Amsterdam, nos explicó que Amsterdam tiene canales para regular el nivel del rio Amstel y que periódicamente se bombea agua al mar. Fuimos hacia el barrio Rojo donde Manuel nos prohibió terminantemente sacar la cámara de fotos, nos explicó dos características de los holandeses, que les gusta mucho el dinero y que son muy prácticos. Vimos la iglesia vieja llamada Oide Kerk (iglesia vieja) y pasamos bastante rápidamente hacia el barrio chino. La verdad es que si que es un poco incómodo eso de ver chicas en un escaparate pero no da ni la mitad de miedo que salir un día del Camp Nou, pasar por la zona de las universidades y que una ¿señora? de dos metros te diga "hola guapo" con la manguera en la mano.

En el barrio chino vimos el templo budista un poco de pasada y seguimos hacia la zona donde estaba el antiguo edifico de aduanas de Amsterdam y donde se encontraba la sede de algunos gremios de la ciudad (y de los masones). Tras un par de historias sangrientas pasamos por el barrio judio, que se reformó en los años 60 y que actualmente podria pasar por una calle de Hospitalet.

En la siguiente para nos explicó el porqué de las casas tan estrechas, y es que, en Amsterdam, se pagaban impuestos según la anchura del edificio. Esto desemboca en casas muy estrechas, escaleras imposibles y problemas en las mudanzas, es por ello que todas esas casas estrechas tienen un gancho arriba para que se suban los muebles desde fuera y, es por ello también, que las casas se hacian con una leve (algunas leve otras menos leve) inclinación hacia adelante para que así los muebles no fueran rascando la pared. Esto hace que Amsterdam este llena de casas torcidas (también influye la humedad y los cimientos), si amigos, los que hayais estado en Amsterdam no veiais casas torcidas por el efecto de vuestro globo aunque vete a saber, igual las estabais viendo rectas.

Llegamos a la torre que está justo al lado del mercado de las flores y paramos a hacer un break. Seguidamente fuimos hacia el Amsterdam Museum (en el que había una foto enorme de Cruyff) e hicimos una parada obligatoria ya que un grupo de torpes argentinas se habian separado del grupo, allí estuvimos un rato hasta que Manuel, volvió sin las perdidas, no volvieron a aparecer, tampoco las echamos de menos.

Seguimos hacia el barrio de Joordan y volvimos a acabar en el "Homomonument" donde Manuel nos explicó la historia de Anne Frank y de la revuelta contra los nazis en Amsterdam. Maite se había pasado todo el tour intentando responder a las preguntas de Manuel, algunas veces con más éxito que otras, finalmente Manuel se rindió, acabó aceptando que Maite sabia más que él  y le entregó su acreditación del Free Tour. La particularidad del Free Tour es que te cobran al final y tu pagas lo que quieras (como si no quieres dar ni un euro), Maite aprovechando que llevaba la acreditación intentó cobrar ella, pero no coló. En resumen, si vais a alguna ciudad que tenga Free Tour aprovechad, porque realmente vale la pena.

Ya hacia falta una cerveza y nos fuimos a una cerveceria típica llamada Windmill Brouwerij (nombre muy fácil de pronunciar). Justo al lado de la cerveceria está el Molino de Gooyer, la intención inicial era hacer el tour de la cerveceria donde explican como fabrican su birra pero cuando llegamos ya no quedaban plazas. Como consuelo me tomé una cerveza artesana llamada Brouwerit'tij, otro nombre tremendamente fácil de pronunciar, de hecho la manera de pedirla es decir "this" señalando. La cerveza estaba buenísima y sirvió de aperitivo para un bocata que nos comimos en un bar de enfrente (en la cerveceria solo había cacahuetes y poco más para comer).

La siguiente parada era Bejijnhof, un patio interior del que nos había hablado Manuel, que es como una especie de remanso de paz en medio de Amsterdam. Por lo visto es una comunidad de monjas y señoras mayores, donde no se permite que se haga ruido, allí vimos la segúnda casa más antigua de Amsterdam que es de madera. También había una capilla y sí, mucha tranquilidad. Seguidamente fuimos dando un paseo hasta la sinagoga, un edificio sin mucho interés aparente sobretodo porque no se podia entrar.

Estuvimos haciendo tiempo y paseando hasta la hora del crucero, hoy tocaba cenar pizza en un barquito. Anduvimos por Plaza Damm y alrededores, nos hicimos una foto con un toro y luego con una vaca, ¡y sin setas!.
Antes de comenzar el crucero pizza nos dieron unas hojas donde elegiamos la pizza que queriamos y el postre (un poco como el Puerto Plata pero sin tanto alcohol), además te ponen algo para picar (olivas y pan de ajo basicamente) y la bebida está incluida en el menú, además, si es un refresco te lo rellenan gratís algo que no está mal pero que ganaria si se pudiera hacer con la cerveza o si el refresco no fuera Pepsi.
Teniamos unos altavoces en la mesa que amenizaban la velada con música de James Brown, ¿por qué James Brown en un crucero-pizza en Amsterdam?, pues no se el motivo, pero si algún día me quejo de que me pongan música de James Brown en cualquier sitio teneis permiso para matarme. La zona en la que estábamos sentados estaba al descubierto, una señora japonesa sugirió que la taparan pero el resto de pasajeros le hicimos entender amablemente que, o la dejaba abierta o le dábamos una paliza y la lanzábamos al canal con una piedra atada a los pies (no sin antes hacerle tragar el palo para hacer selfies que llevaba).
El barco nos llevó haciendo ruta por los canales de la ciudad mientras que las camareras iban haciendo también de guias turísticas e iban explicando por la megafonia los sitios que íbamos visitando. En un momento del recorrido, el barco para unos 15 minutos y alguien se baja a recoger las pizzas solicitadas. Cenamos mientras el barco recorria los canales, empezaba a oscurecer y a refrescar bastante, cuando la señora japonesa de antes se encontraba al borde de la hipotermia decidimos que ya era el momento de pedir que pusieran la cubierta.
En resumen el crucero estuvo muy bien, es una bonita manera de recorrer la ciudad, cenas razonablemente bien y fue el único momento del día en el que no estuvimos al borde de morir atropellados por una bicicleta. Después de un día bastante ajetreado, y aunque no era muy tarde, decidimos volver al hotel a coger fuerzas.

Puro_Trap. Pizzero de agua dulce.

jueves, 2 de octubre de 2014

Capítulo 473. Amsterdam Día 1: "El Defensor de los Mosquitos"



Sonando: DEATH TRIP (Iggy & The Stooges)


Los que esperen una historia de porros, ingesta de setas, etc..., que vayan saliendo por la puerta ordenadamente y sin atropellarse, porque Maite y yo hemos sido, posiblemente, los únicos que hemos ido a Amsterdam y no hemos entrado en un Coffe Shop... ni falta que hizo.

El viaje empezó temprano, como todos nuestros viajes, el avión (era Transavia) estaba muy bien para ser una low-cost, eso si, llegó con 40 minutos de retraso... . Al llegar a la estación de tren del aeropuerto de Amsterdam descubrimos algo que nos persiguió durante todo el viaje: los holandeses cobran por todo. Fuimos a sacar los billetes en la máquina, que teóricamente nos costaban 4 euros, pero resulta que añadian un euro por no se qué mierda y aparte, si solo comprabas ida, también se encarecian, curiosamente en taquilla eran algo más baratos pero sin llegar a los 4 euros prometidos... .

Al bajar del tren y salir de la estación nos dimos cuenta del otro gran peligro de Amsterdam: las bicicletas, artefactos de dos ruedas que son los amos absolutos de la ciudad, da igual que estés cruzando un paso de cebra o un semaforo en verde, las bicicletas tienen que pasar primero y si no lo hacen te increparan..., puedes estár sentado tranquilamente en la taza del lavabo, si un tio con una bici quiera entrar más te vale que te apartes. Nos subimos al ferry gratuito que atravesaba la bahia ya que al otro lado nos esperaba Scott,  nuestro anfitrión, dueño del hotel que, muy amablemente, pasó a buscarnos. Nos dijo que venia en un Nissan pequeño, y no mentia, era jodidamente diminuto, nos incrustamos como podimos y nos llevó al hotel.
El hotel estaba en un barrio muy bonito, era una especie de pueblo con casas unifamiliares, jardines abundantes, pequeños canales. Nuestra habitación tenia una terraza con vistas a un extenso campo verde poblado de vacas, todo muy bucólico, hasta que las vacas empiezan a mugir de madrugada... .

Las opciones para ir al centro eran dos, caminar 10 minutos a coger un autobus que nos llevaba al centro, o caminar 20 minutos hasta el ferry que nos cruzaba. La opción del ferry parecia la más rápida y, aparte, nos permitia pasear un poco..., craso error. Los 20 minutos fueron casi 30, el camino consistia casi totalmente en ir por enmedio de una carretera y el ferry era una locura multitudinaria, esa fue la primera y última vez que seguimos esa ruta. En el camino vimos unas curiosas viviendas construidas en contenedores de esos del puerto, a lo mejor son muy baratas y la ubicación está bien, pero llamadme tiquismiquis si no quiero vivir en un cubo de metal.. . Conseguimos colarnos entre el infierno de gente y bicicletas y entramos en el ferry.

Al llegar a tierra firme (bueno, todo lo firme que puede ser Amsterdam) lo primero que vimos fue una especie de máquina-orquesta, muy simpática los 5 primeros minutos, a partir de ahí puede ser considerada perfectamente un instrumento de tortura. Comimos con la máquina infernal de fondo y empezamos nuestra ruta del día.

Visitamos la Basilica de San Nicolas (solo el exterior), y continuamos hacia la biblioteca pública de Amsterdam (¡¡¡algo público!!!), ¿que hago yo en una biblioteca?, bueno, es la mayor de Holanda y tiene unas bonitas vistas desde la ciudad desde el último piso, además aproveché para explorar la inmensa discografia que tienen almacenada en los ordenadores y escuchar el "Raw Power" de Iggy Pop (y dejarlo sonando para culturizar un poco al siguiente que usara el artefacto). En la terraza descubrimos una maligna función del movil llamado "detector de sonrisas" que consiste en enfocarte la cara y que el movil te haga la foto cuando sonries.

En la puerta de la biblioteca, sobre el rio, habia un inmenso restaurante chino llamado "The Palace", continuamos hacia la zona del museo de la ciencia (que imita la forma de un barco) e intentamos hacer girar un molino de cubos de agua sin mucho éxito. Continuamos cruzando la bahia, allí habia un barco con apariencia de carabela (aquí aclaro para los despistados, carabela es lo de Colón, calavera es lo de los muertos, y Cavalera es el cantante de Sepultura) que después supimos que se trataba de una reproducción. Unos cuantos detectores de sonrisa más y continuamos hacia la Plaza Damm, aunque esta vez pasamos de caminar y fuimos en tranvia.

Si un día vais a Amsterdam amigos, no hace falta que busqueis la Plaza Damm en los mapas porque vayais donde vayais siempre acabareis pasando por allí, hasta el punto que sospecho que en realidad en Amsterdam hay como 6 o 7 Plazas Damm exactamente iguales.
En la Plaza Damm estaba el Palacio Real (llamado así porque vivia el rey) y la iglesia Nueva (llamada así porque es la iglesia nueva), en dias posteriores descubrimos la iglesia vieja, la iglesia del norte, la iglesia del sur..., pero no os voy a decir porque las llamaron así, investigad.

Seguimos hacía la casa de Anne Frank, cruzamos el puente más ancho de Amsterdam e hicimos una breve visita a una tienda de quesos (estaban cerrando). Llegamos a la Casa-Museo de Anne Frank, teniamos hora de visita y llegabamos un poco justos, 3 horas antes.
Dimos una vuelta por los alrededores, allí estaba la "Westerkerk" o Iglesia del Oeste, llamada así porque fue construida por el famoso arquitecto Paco Oeste (Franz Wester en holandes). Al lado de la iglesia había una estatua de Anne Frank y detras estaba el "Homomonument" dedicado al colectivo gay (tan querido por la iglesia) y justo al lado del "Homomonument" (que son tres plataformas triangulares enormes) el edificio "MacGyver", una casa donde todos los maceteros llevaban el logo de la serie, ¿por qué?, ni puta idea.

Continuamos con un paseo por el Barrio de Jordaan que seguramente es el barrio más bonito de la ciudad, lleno de bares, con tiendas curiosas, galerias de arte... . Entramos en un super donde compramos una botella de agua, al salir vimos que nos habian cobrado 25 céntimos de más..., entramos a protestar y resulta que te cobran el envase, en teoria luego lo devuelves y te reembolsan tus céntimos. Así que ya sabeis amigos, si vais a comprar agua en Amsterdam llevaros una garrafa de casa y que os la llenen y os ahorrais los centimos de más (y si alguien se toma en serio esto y lo hace por favor que lo grabe en video..

Regresamos a la zona del museo, intentamos entrar 45 minutos antes pero parece ser que no podia ser (nos dejaron pasar un momento al lavabo, eso si). Habiamos pillado hora porque por lo visto en el museo se hacian largas colas que podian durar hasta 2 horas y, efectivamente, en esos momento había una larguísima cola de 4 personas que en 1 minuto paso a ser de 0 personas. Estuvimos sentados un rato junto al canal y allí descubrimos que había un "Crucero Pizza" lo que nos dió una idea para el Domingo.

Entramos a la casa donde se escondió y escribió su famoso diario Anne Frank durante 3 años. En la casa cuentan la historia de la familia, de los otros habitantes de la casa y de la gente que les ayudó. La casa en realidad era una empresa que tenia una entrada secreta detrás de un archivador, todo esto estaba reproducido y todavia se conservaban algunas partes originales. Nos llamó la atención las escaleras, estrechas y muy empinadas, cuando las subias era fácil golpearse las rodillas con el escalón de encima, uno se podria preguntar como coño harian si un día tienen que subir un piano por allí..., pues esta pregunta tiene respuesta, pero si os la digo os haría spoiler del siguiente capítulo. La visita, en la que no se permiten fotos, concluia con el diario original y páginas sueltas que fue utilizando.

Después de la visita tocaba volver al hotel, pasamos por la estación en busca de algo de cena, yo solo me tomé un café y Maite cogió un sandwich..., la verdad es que todo lo que había en la estación tenia una pinta horrible, sobre todo una especie de máquinas de vending que vendian hamburguesas y cosas por el estilo.
Fuimos a la parada del bus, en un momento dado vi un mosquito en el cristal, sin dudarlo un momento chafé a ese asesino en potencia, de repente uno de los que estaban esperando vino a mi y me preguntó si me parecia divertido matar a un ser vivo, si amigos, en Holanda hay defensores de los mosquitos, Maite estuvo más rápida que yo en la respuesta y le dijo que "si es un ser vivo que pica sí". Al rato el señor volvio a dirigirse a nosotros y empezó a hablarnos de futbol, lo que da una idea de su cordura.

El trayecto en fue rápido, el bus pasaba por debajo del canal y nos dejaba al otro lado. Una vez bajamos empezamos nuestra pequeña odisea para volver al hotel (pequeña porque solo duraba 10 minutos), que incluia primero pasar por un callejón, que daba a un pequeño puente, seguido de un campo que salia a una carretera sin arcén, para acabar llegando al barrio donde estaba el hotel.
Ya en la habitación, matamos un mosquito enorme que dediqué al amigo del bus y caimos rendidos.

Puro_Trap. Matando por diversión.

martes, 17 de diciembre de 2013

Capítulo 400. "Donosti Día 3: La Concha de..."



Sonando: EL ROMPEOLAS (Loquillo y los Trogloditas)


Diria que el segundo día descansamos aun mejor que el primero, tocaba encarar nuestro último día o mejor dicho nuestra última mañana donostiarra. Los dos dias anteriores habíamos fotografiado La Concha (hablamos de la playa, no de una señora) desde el Aquarium, desde el Ayuntamiento, desde el paseo, desde el Peine del Viento, desde el Monte Igueldo o desde el palacio de Mirarmar, vamos que teniamos una perspectiva de la playa desde todos los ángulos posibles, solo nos quedaba una perspectiva, la foto de la playa desde la propia playa, vamos lo que viene siendo pisar la arena.
Mientras Maite se preparaba yo salí en busca de otro cajero, esta vez fui a uno cercano a la parroquia de San Ignacio, si consultais el capítulo anterior y leeis mi opinión sobre las catedrales lo podeis aplicar perfectamente a este templo.
De camino al cajero escuché por primera vez a gente hablando en euskera, por lo que sospeché que no eran de Donosti ya que allí el euskera se utiliza para saludar (Kaixo), despedirse (Agur) o decir gracias (Eskerrikasko)..., hay algún loco que de vez en cuando también lo utiliza para el Buenos dias (Egunon) y supongo que alguno también el buenas noches (creo que Egunoff).

Salimos más o menos a la misma hora del día anterior (con la calma), dejamos las maletas en el hotel y fuimos a desayunar. El día estaba oscuro pero no llovia, el viento había remitido bastante, hacía un día agradable dentro de la desagrabilidad. Tras una breve parada en el monumento a Don Quijote y Sancho bajamos a la playa. En la playa descubrimos que había una especie de pasaje cubierto abajo que nos hubiera venido bastante bien dos dias antes cuando el cielo cayó sobre nuestras cabezas. Vimos por allí un señor que estaba haciendo una escultura en la arena  que no sabemos que era, pero tenia un escudo de la Real Sociedad en el centro.
Pisamos la concha por fin, después de ver la playa desde todos los angulos de Donosti, ahora veiamos Donosti desde la playa. En la arena había unos símbolos extraños que no supimos descifrar, también algunas personas paseando perretes y si, también algunos frikis bañándose. Muchos de ellos salian del balneario, curioso espectáculo ver a unas señoras mayores que salian a corriendo a toda velocidad, se bañaban y volvian a toda velocidad de nuevo. Yo no podia ser menos que esa gente que se metia en el agua!, en un acto de valentia fui hacía la orilla y toqué el agua con mis dedos, después salí corriendo. Así esquivando perros y señores/as que corrian entrando o saliendo del agua estuvimos un rato paseando, y volvimos a subir al paseo. Allí vimos el bicing de Donosti, pero solo habia una bici y sin pédales.

La siguiente parada era un retorno al mercado en busca de nuestro amigo el "Cabracho". En el camino hubo un momento de crisis en que mi movil murió, pero tranquilos, volvió a resucitar. De camino al mercado vimos alguna protesta callejera, el cartel estaba en euskera y todas las protestantes eran señoras (menos un infiltrado). Una vez comprado el cabracho fuimos a la zona del Kursaal a estar un rato sentados de relax mirando a la nada, haciendo tiempo para el último momento "pintxos" del viaje.

Nuestra última comida donostiarra fue en el, ya mítico, Bar Santana, el sitio donde fuimos a comer el primer dia en el que no comimos pintxos a pesar de la buena pinta que tenian los pintxos. Esta vez sí, tocaron pintxos, nos volvimos a poner como el Francisco (el Kiko), la buena pinta que tenian hacian justicia al sabor. Cuando pagamos el camarero mago creo que volvió a hacernos un truco cuando le pedimos tarjetas pero no lo acabé de entender. Al salir Maite fue al cajero, mientras ella sacaba dinero yo me quedé allí al lado mirando a la calle. En ese momento vi pasar una figura que me parecia conocida, salí a la calle y, efectivamente, lo conocia, ¡era Loquillo!, no iba con los trogloditas, solo con una señora que parecia bastante evolucionada. Fuimos persiguiendo a Loquillo por las calles de Donosti, bueno, en realidad no, pero si que durante un rato ibamos en la misma dirección que él.

Se acababa lo bueno, con lágrimas en los ojos (bueno no tanto) recogimos las maletas del hotel y nos fuimos a la estación. Después de algún momento de confusión sobre por donde entrar, subimos al tren.

El viaje de vuelta tuvo poca historia, Maite y yo jugamos unas partidas de cartas al "Mafia" que ella ganó con unas trampas flagrantes. Después, dado el éxito de la ida, Renfe decidió volver a ponernos la película "Un amor entre dos mundos", para después repetirnos el interesantísimo reportaje de audio inaudible y subtítulos ilegibles de la ida sobre el camino de Santiago..., debieron pensar que no habiamos pillado todos los matices del reportaje porque lo siguieron repitiendo una y otra vez sin pausa hasta que aterrizamos en Sants.

A la vuelta Maite y yo nos despedimos en la estación de "Fabra i Puig", le aseguré que ella llegaria antes ya que no tenia ni que bajarse del tren y yo tenia que ir hasta la estación de metro, recorrer 5 paradas y caminar hasta casa. Cuando llegué a Santa Coloma su tren había avanzado apenas la mitad del camino, en los 10 minutos que tardé desde el metro a casa, su tren entró en el hiperespacio y antes de entrar a mi piso ella ya había llegado y estaba en la cama en pijama... . Finalmente, igual que al inicio de este relato triple, yo tenia razón.

Puro_Trap. Concheando.