Mostrando entradas con la etiqueta thin lizzy. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta thin lizzy. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de noviembre de 2017

Capítulo 512. "Recomendaciones Semanales de Spotify. Parte 2"



Sonando: Old Town (Phil Lynott)


Los más avispados habréis visto que en el capítulo de hace unos dias, ponia que era la "Parte 1", lo que quiere decir que hay una "Parte 2". Si la primera parte era para hacer una mini reivindicación de una banda esta es la excusa para hacer una Super reivindicación de otra.

Hace un par de semanas estaba escuchando la lista de recomendaciones semanales y empieza a sonar un tema que no conocía y, cuando escucho la voz del cantante, pienso: "Este tio canta igual que Phil Lynott". Phil Lynott, para el que no lo sepa, era el cantante de Thin Lizzy, sabía que la canción no era de ellos porque llevo semanas escuchando casi única y exclusivamente Thin Lizzy en el trabajo, aparte el tema que sonaba no era nada rockero. Fui a mirar quien cantaba ese tema, y pensé: "Soy idiota", no podía ser un tio que cantaba igual que Phil Lynott sencillamente porque nadie puede cantar igual que Phil Lynott, evidentemente era él, en uno de los discos que grabó en solitario.

Thin Lizzy eran muy grandes, de los mejores grupos de rock de la historia aunque no tengan tanta fama como Queen o AC/DC y el motivo por el que están a la altura de los más grandes, es Phil Lynnot. Sí, Brian Downey era un bateria enorme, Scott Gorham y Brian Robbertson con sus guitarras gemelas hicieron cosas increibles, la banda era enorme, pero sin Phil serian un buen grupo más.

Fans Pesados
Phil Lynnot era un tipo peculiar, para empezar era un irlandés negro, cosa que para la época ya era bastante llamativa, pero es que además el tio media 2 metros y llevaba el pelo a lo afro (dicen que en homenaje a Jimi Hendrix), vamos que no pasaba desapercibido. Eso si, a pesar de sus pintas, era un irlandés de la cabeza a los pies, de los que le gustaba divertirse, bromear, emborracharse y cantar canciones tradicionales hasta altas horas de la madrugada en los pubs.
En lo que también era peculiar y único Phil era a la hora de cantar, tenia una voz calida y pausada que no se estilaba (ni se estila) en el mundo del rock, y además la utilizaba de una forma fenomenal. No solo cantaba las canciones. Las interpretaba. Sin saber inglés sabes perfectamente cuando Phil habla sobre tristeza, esperanza, melancolia o cuando esta siendo un macarra irlandés. Tenia también una habilidad increible para jugar con las frases acelerando o frenando para que cuadraran en una estrofa, eso que suena tan ridículo cuando lo hace cualquiera de nosotros y que suena tan fantásticamente bien cuando lo hacía el (escuchad atentamente "Boys Are Back in Town" si no me creeis, y luego intentad cantarla).
Por si todo esto no fuera suficiente era, además, un escritor excepcional, hay quien lo emparenta con Bob Dylan, Jim Morrison o Bruce Springsteen.

¿Exagerado?, no, creo que no, vale que aquí no es tan conocido como debiera, pero en Gran Bretaña y sobretodo en Irlanda es un personaje venerado, ¿o acaso conoceis muchos cantantes de rock que tengan una estatua de bronce en el centro de su ciudad?, Phil la tiene, en el centro de Dublin, no muy lejos de las estatuas de otros dublineses ilustres como James Joyce u Oscar Wilde.

Bueno, yo si no os ponéis a escuchar ahora mismo a Thin Lizzy no se que coño haceis con vuestra vida.

Puro_Trap. Dando la turra.


sábado, 24 de diciembre de 2011

Capítulo 380. "Dublín día 1: Que no nos engañen, que nos digan la verdad"



Sonando: BAD REPUTATION (Thin Lizzy)


Tres horas, eso es lo que había dormido cuando mi movil empezó a cantar "Preparado para el rock'n'roll", eran las 4:30, una hora que aunque ninguno de vosotros lo hayais comprobado, existe... y duele. He de decir que ya es toda una tradición que mis viajes alcohólicos empiecen con un madrugón indecente, pero esto no quiere decir que me haga mucha ilusión, y menos cuando la perspectiva es encontrarse con Carlos Turmo.
Salí de casa con una mochila y bastante sobreabrigado, preparándome ya para lo que nos esperaba en Dublín que, según previsiones optimistas, era una temperatura de 4 Grados. Llegué a la estación de Clot con tiempo de sobra, el que llegó rozando el larguero fue Turmo, lástima porque durante bastante rato me había hecho la ilusión de que perdería el avión. En el tren Turmo me explicó del primer imprevisto del viaje, resulta que la casa donde íbamos a alojarnos no iba a estar libre ya que el señor de la casa tenia mania a los españoles o algo así y Carol había tenido que reservarnos una habitación.

Llegamos al aeropuerto cuando vamos a subir a la cinta transportadora que lleva desde la estación de tren a la terminal, vemos que esta no existe, aquí fue la primera vez que dijimos aquello de "que no nos engañen que nos digan la verdad" (QNNEQNDLV), frase que se repitió en diversas ocasiones durante este día.
En la terminal, sin mirar pantallas ni informarnos de nada, nos metemos directamente en el primer control que vemos, ¡viviendo al límite!. Pasamos el arco detector de metales y vamos al control de pasaportes, Turmo pasa por el control donde está el poli inteligente y yo paso por donde estaba la poli que estaba buena. En las pantallas no nos ponía cual era nuestra puerta de embarque, ¡puerta sorpresa!. Vimos que en una de las puertas había una concentración de murciélagos, o como las llaman en Ryanair, azafatas..., o sea que dedujimos (deduje, recordemos que me acompañaba Carlos Turmo) que aquella debía de ser nuestra puerta. Mientras estábamos en la cola vimos pasar a un grupo de kinkis vestidos de pilotos, estaba a punto de poner mi vida en manos de unos tipos con los que no me montaría ni en un ascensor, fantástico. A mi lado tenía a la gente que había pagado un billete preferente. Tener una entrada preferente en Ryanair es equiparable a tener un palco vip en el campo del Alcoyano.

Subimos al avión, en esos asientos tan amplios que nos pone Ryanair. Me puse al lado de la ventanilla, se me ocurrió darle un golpecito bromeando que me sirvió para comprobar que la ventana era de plástico, seguridad ante todo amigos. Una vez en el aire, comprobamos que la tierra se ve igual que en el google maps pero nos sorprende comprobar que los nombres no están escritos (QNNEQNDLV), ¿quiere decir eso que hay un tipo que se dedica a escribirlos desde un ordenador?, este descubrimiento fue para mi una decepción similar al día que descubri que los mensajes de "Proxima estació..." del metro de Barcelona estaban grabados cuando yo siempre había estado convencido de que había locutores en cada vagón.
Descubrí que estábamos sobrevolando Irlanda cuando vi aparecer de la nada a un azafato pelirrojo que hasta ese momento no había visto, deduje que o bien no había salido en todo el viaje o bien era el azafato moreno que al sobrevolar tierras irlandesas sufre una transformación..., evidentemente me parece mucho más factible la segunda opción. Cuando por fin llegamos y el avión aterrizó, sono una trompeta triunfadora y los espectadores se arrancaron a aplaudir..., esto que parece otra parida, no lo es, pasó... .
Llegamos una hora tarde, a las 10:40, cuando en el billete ponia las 9:40..., eso si, los irlandeses, muy hábiles ellos, retrasaron todos los relojes una hora para que no nos diéramos cuenta (QNNEQNDLV). En el aeropuerto había restos de nieve y la temperatura era de cero grados, ni frio ni calor, una broma que nunca ha hecho nadie... .

Cuando llegamos al aeropuerto nuestra primera sorpresa es que todos los carteles estaban en dos idiomas, en inglés y en otro idioma extraño que dedujimos (acertadamente) que era "élfico", no podía esperar a estar en un pub y utilizar la única palabra que se decir en élfico: "eldelbar", que significa "camarero". La zona de control de pasaportes era muy curiosa, había un cartel de wifi gratís, al lado de un cartel de "prohibido utilizar moviles" (QNNEQNDLV). Fuimos a buscar el bus, y pillamos el primero que encontramos, Turmo saco un billete para dos y nos vendieron un ticket "familiar", estupendo, llego a Irlanda y estos hijos de puta me dicen que soy familiar de Carlos Turmo... . Entramos en el bus que era de dos pisos, primero íbamos a quedarnos abajo pero decidimos subir al piso de arriba donde descubrimos que estos autobuses tienen una tele arriba que muestra el piso de abajo. Carlos llamó a Carol que nos dijo que nos bajáramos en el centro y la esperáramos en el pirulo..., instrucciones que a primera vista podrian parecer confusas pero que en la realidad fueron tremendamente efectivas. El pirulo se veia desde casi cualquier punto, nos bajamos en la parada que nos pareció y fuimos andando, efectivamente más tarde vimos que justo por enfrente pasaban autobuses iguales a los que habíamos dejado. De camino al pirulo, nos encontramos con James Joyce, no con el señor que ha estas alturas debe de ser un zombi, sino con su estatua, donde me hice una foto curiosa en mi, ya que yo miraba a la cámara y la estatua al Valhalla. Cuando llegamos al pirulo, Carol llamó diciendo que tardaría un poco, por lo que decidimos hacer un desayuno típico irlandes, en un sitio de allí que se llama Mc Donalds. Mi previsión de ropa había sido bastante correcta, pero tuve un pequeño fallo, los pies. Después de desayunar y mientras esperábamos a Carol, fui al lavabo a equiparme con una doble capa calcetinera que cumplió con su función excelentemente.

Llegó Carol, de las primeras cosas que le preguntamos era que era esa extraña segunda lengua, nos explicó que era "gaélico" y que no lo hablaba casi nadie..., una explicación que no molaba tanto como la nuestra y no aceptamos, por lo que la segunda lengua de Irlanda, hasta que alguien nos de una explicación más molona, continua siendo el "élfico". Volvimos a salir a la calle, no sin que antes Carol aprovechara un vale de café gratís que nos habian dado en el McDonalds. Antes de empezar la ruta, nuestra guia, nos hizo pasar por la oficina de turismo para informarse..., ¡vaya guia!.

Pasamos por varias estatuas, una de un señor con los brazos abiertos que parecía estar protestando un fuera de juego, otra de un tipo con los brazos cruzados que parecía estar diciendo "ahora me enfado y no respiro" o una de un tipo con capa que dedujimos que era un superheroe irlandés. Cruzamos por uno de los numerosos puentes que hay en Dublin y que atraviesan el rio "Liffey", que se pronuncia "Lifi" y que me parece un nombre muy poco serio. Descubrimos que en Dublín el funcionamiento de los semaforos es diferente, allí se cruza cuando está en rojo, no tardamos mucho en acostumbrarnos y  adoptar las costumbres de los nativos.
Entramos en el colegio donde estudio la chica de Matrix, el "Trinity College", nada más entrar vimos como a una chica le salian volando todos los apuntes, como buenos caballeros españoles corrimos a ayu... no cuela, ¿verdad?, en realidad nos quedamos parados descojonándonos. Por lo visto en el "Trinity College", hay un libro enorme, "El Libro de Kells", del año 800 manuscrito por monjes, una cosa interesante para ver, pero cuando supimos que cobraban para verlo pensamos que casi mejor me lo bajo para el e-book como si fuera un libro de Lucia Etxebarria.
La siguiente parada era una de las estatuas más míticas de Dublin la de Molly Malone. Pregunté a nuestra experta que había hecho esta chica para tener una estatua su explicación fue "bueno vendia pescado...", le dijé a Carol que no me parecía una gran azaña y añadió "...y también tenia las tetas grandes", ¡ah!, alerta, este si que me parece el mejor motivo del mundo para hacer una estatua, de hecho con la delantera que tenia esa estatua, Brasil no hubiera perdido el mundial. La estatua tenia una canción, "Molly Malone", y por lo visto hay grupos de frikis irlandeses que visitan la estatua y cantan la canción. El Domingo investigué un poco más sobre el tema y leí que la estatua era en honor de la canción, pero no me lo creí, me quedo con la explicación de las tetas gordas.
Bajamos por una calle comercial, repleta de músicos callejeros, algunos sonaban muy bien, otros merecian la muerte. Llegamos a la puerta del pub "Bruxelles", donde está la estatua de bronce del mítico Phil Lynnot, bajista de Thin Lizzy. Nos hicimos unas fotos y comprobamos que Phil, a pesar de ser una estatua tenia un movil de última generación. También tuvimos tiempo de hacer un poco de "callejeros viajeros" y presenciamos un arresto policial, por desgracia no arrestaron a Carlos Turmo. Continuamos avanzando entre gente, músicos, y estatuas humanas con palomas encima, la siguiente parada era un centro comercial supertípico que parece ser que es visita obligada cuando vas a Dublín..., bueno no, es que Carol necesitaba unos guantes y nos metimos en el primer sitio que vimos, un centro comercial que por dentro tenia la misma estética que las tiendas del Oktoberfest, pero sin cerveza ni alemanas.

Lo siguiente era St. Stephens Park, que como su propio nombre indica es una carniceria. Lo más llamativo del parque era el lago que estaba parcialmente congelado, también vimos que había un señor con palomas encima, este no era una estatua humana o por lo menos era una estatua que se movia. Al salir Carol nos contó la leyenda de por qué las puertas de las casas del barrio son de colores diferentes, se dice que es para que, cuando los señores volvian borrachos, se metieran en la casa correcta... ¡cuantos años de adelanto nos llevan en Irlanda!. El siguiente objetivo era la estatua de Oscar Wilde, pasamos por un cementerio del año 1693 donde no pudimos enterrar a Turmo ya que había rejas. Nuestra guia, la verdad es que muy situada no estaba, acabó preguntando como llegar al "Merrion Park" (que es donde está la estatua). El parque estaba muy cerca, era bastante pequeño pero aun así no encontrábamos la estatua, lo que si encontramos fue un parque infantil donde, como no, hicimos un poco el monguer. Carol, una vez más, acabó preguntando donde estaba la estatua que, muy escondida, tampoco estaba.
La estatua era bastante simpática, representa a Oscar Wilde recostado en una roca con pose chulesca. Oscar Wilde también tenia un movil molón, además de un sombrero y unas gafas de sol con luces, todo un adelantado a su tiempo.

Empezaba a llegar la hora de que Carol regresará al bonito pueblo de "Enfield hasta el fin". Fuimos de camino a la única visita cultural que realmente nos interesaba, la fábrica de Guinness. De camino visitamos la catedral de "Christ Church", por fuera claro, Carol nos explicó que por allí estaba un museo vikingo, una posible visita interesante para otra vez. En la catedral nos separamos y lo primero que hicimos fue ir a comer algo. Nos paramos en una pizzeria donde comimos unas porciones bastante rancias mientras nos preguntábamos que coño era un bote con un liquido transparente, no llegamos a averiguar que era, en el envase sólo había un letrerito con el nombre del dueño, un elfo llamado Vinager.

Encontrar la Guinnes no fue excesivamente complicado, basicamente porque no es una fábrica, es practicamente un barrio. La visita iba con audioguia, rogamos que nos la dieran en inglés, pero sólo les quedaban en castellano. El cacharro era como un mando a distancia, pero por más que le bajaba el volumen seguia escuchando a Turmo. La visita comenzaba con el contrato de arrendamiento de los terrenos de la factoria, según parecía al señor alcalde de Dublin de finales del siglo XVIII le pareció un negocio fantástico arrendar los terrenos por un montante de 45 libras al año durante unos 9000 años, un lince el tio. Durante el recorrido nos iban explicando como se hacía la cerveza, la distribución, campañas de publicidad, cada planta un tema..., también había una cata de Guinness, con una explicación pormenorizada de como se debía comprobar el color, sabor, olor y hasta el sonido..., algo que hubiéramos seguido paso a paso si no fuera porque nos bebimos la pinta antes de que llegara la explicación (y practicamente antes de que llegara al vaso). Había como 7 u 8 pisos, la verdad es que el trayecto era interesante pero largo, por suerte sabiamos que al final del camino estaba el Gravity Bar donde teniamos una pinta perfecta esperándonos. El bar era una estancia con forma circular y paredes de cristal que permitia una vista espectacular de Dublín. Pedimos la pinta, vemos que el señor no nos llena el vaso del todo, aun así no dije nada y fui a por él, el camarero me detiene diciéndome "alto ahí hijo de puta" (lo dijo en inglés por lo que igual la traducción no es exacta), al parecer la pinta se debe dejar reposar dos minutos y después se rellena quedando la pinta perfecta. El sitio era cojonudo, la cerveza estaba de puta madre y había wi-fi (sólo para mi, el loser de Turmo no pudo conectar) pero Carol rompió el encanto llamando para apremiarnos, ya que por lo visto sólo teniamos 3 buses que nos llevaran a su pueblo, el primero el 115 que salia a las 17.30 desde el centro de la ciudad y al que, salvo milagro, ibamos justos para llegar, el segundo un 20 que salia a las 18.00 desde la estación de Heuston muy cerca de donde estábamos y por último otro 115 que salia a las 19.00. Hicimos una visita rápida a la tienda de regalos y nos fuimos a la que parecía la mejor opción, el 20 que salia a las 18.00.
Que la estación de Heuston estuviera cerca no quería decir que supiéramos llegar, sabia, por lo menos que tenia que llegar al rio, o sea que fuimos directos hacía allí. Una vez llegamos, como no sabiamos si había que ir a la izquierda o a la derecha, decidimos preguntar a una chica que pasaba por allí, sus indicaciones fueron inquietantemente exactas: "caminad 7 minutos en linea recta hacía allí y llegareis". Como somos así de puñeteros (o de hijos de puta), decidimos controlar el tiempo exacto que tardábamos y, si no tardábamos 7 minutos exactos, buscar a esa chica por todo Dublín y pegarle una paliza (así hacemos las cosas en mi barrio). Recorrimos la distancia, a paso normal, llegamos a un semáforo en el que estuvimos parados como 2 minutos, cruzamos y ya estábamos en Heuston, total: ¡¡¡ 7 MINUTOS !!!.
Después de este momento friky empezamos a buscar la parada del 20, que no aparecía por ningún sitio. Llamamos a Carol que nos aseguraba que estaba allí (QNNEQNDLV), rodeamos completamente la estación sin éxito fijándonos siempre en todos los buses que veiamos, ninguno de ellos era el 20 y ninguno de ellos iba dirección "Galway" (que es lo que nos indicó nuestra guia). Llegó la hora y en vistas del éxito decidimos que mejor no jugárnosla y nos largamos hacía la parada del centro, que estaba a tomar por culo.
Por el camino íbamos mirando todos los autobuses pero ninguno era el 20, eso sí, había miles de 145 que, en ocasiones, pasaban de 2 en 2. De camino vimos el puente de Santiago Calatrava, un señor que diseño una vez un puente y se dedico a construir uno igual en cada ciudad del mundo. Llegamos a las 18.35 a la parada, esta vez si que parecía que el bus era real, por lo menos estaba anunciado en la parada.

El bus llegó, tarde, algo que parece que es muy normal en Irlanda, después de subirnos a él nos dimos cuenta de otro pequeño problema, diminuto, minúsculo..., no teniamos ni puta idea de donde bajarnos. Llamando a Carol, intentó explicarnos más o menos que parada era..., Turmo intentaba conectar con el GPS sin mucho éxito y yo me pegaba a la ventana intentando ver los carteles de la carretera en la oscuridad.  Por aquellas casualidades de la vida, esta vez los consejos de nuestra guia funcionaron y llegamos al bonito pueblo de Enfield donde nos esperaba Carol, con el señor que nos odiaba y su hijo para llevarnos al, también bonito, pueblo de Johnstone Bridge.

Carol nos había reservado habitación en el único hotel del Johnstone Bridge, que también era el único pub, el camarero se llamaba Moe, por lo que enseguida el pub pasó a ser el bar de Moe y nos hicimos ilusiones de que, al igual que en el capítulo en que Barney deja de beber (frikismo Simpson), hubiera una barra como la de los bomberos que nos bajara directamente de nuestra habitación a la barra. Con las maletas a cuestas comenzamos nuestro periplo a la habitación, un sherpa vestido de camarero nos guiaba, no se si andamos horas, dias o semanas, lo único que se es que si tenia que volver borracho a la habitación no la encontraria ni en 100 años, no se puede negar que el hotel, pequeño no era. Llegamos a la habitación pero nuestro gozo en un pozo, no tenía una barra para deslizarse hasta el pub-
Por fin conseguimos dejar todas las cosas en la habitación e ir a lo que nos interesaba, el bar de Moe. En el hotel había una boda, una boda un poco extraña porque la gente ya había cenado y no vimos a nadie con una corbata atada en la cabeza, ni bailando la conga, ni pidiendo "Paquito el Chocolatero" al DJ, lo que si que viemos era un señor que se bebía los gintonics de 2 en 2 (e iba mandando a su señora a la barra a que le fuera a buscar más) y a Elvis, un curioso personaje, peinado al estilo del rey del rock y al que no se le entendía una mierda cuando hablaba. Empezaron a caer la pintas, las Guiness las servian tal y como nos habian enseñado en la fabrica, cosa que me sorprendió, pero así era, y no sólo eso, a cada uno de los establecimientos donde fuimos las servian igual, esperando a que la espuma subiera y rellenando después. Tras una interesante conversación con Carol en la que ella defendía que los irlandeses no eran ingleses (pobrecita) nuestro estómago decidió que era hora de comer algo. Debiamos elegir entre cenar algo en el pub o ir a la casa donde vivia Carol y donde no nos querian ni ver... evidentemente elegimos la segunda opción.
El camino a la casa no era muy largo, y menos cuando lo haces patinando sobre hielo como lo hicimos Carlos y yo. Antes de entrar fuimos a la puerta de al lado a saludar a su amiga alemana Dorotheeeeeeeee, con la que íbamos a quedar al día siguiente. Carol metió en el horno una pizza a la que añadió unas 6 toneladas de queso  mientras Turmo se conectaba al facebook y yo jugaba con el perro "Canelo". Este fue el único momento del viaje en el que bebimos algo que no fuera una guiness, ya que el señor tenia unas botellas de calsberg en la nevera que decidimos gorrear. La pizza ( o por lo menos los trozos de pizza diminutos que había entre el queso) estaba buena, y la devoramos con ansia. Carol insistió mucho en que teniamos que probar una especie de deconstrucción de pudding que había cocinado la señora de la casa..., intentamos dársela al perro pero Carol no nos dejó..., cuando lo probamos descubrimos que el pudding tenia un alto contenido alcohólico, por lo que lo comimos sin rechistar.
Era el momento de volver al bar de Moe, cuando llegamos allí la zona estaba desierta, pedimos algunas Guiness más y el sueño me empezó a vencer. No podía más con mi alma y Carol me guió a la habitación (era incapaz de recordar el camino), ellos se quedaron un rato más, se acabaron colando en la boda y haciéndose fotos con la novia y alguna pollada más, pero bueno, eso que lo cuenten ellos en su blog...

Puro_Trap. Esperando el 20.