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lunes, 13 de febrero de 2012

Capítulo 381. "Dublín día 2: Fail"



Sonando: MOLLY MALONE (The Dubliners)


Hubo que madrugar, una vez más. Como Turma llegó más tarde no le toqué los huevos... de momento. Me duché e intenté desayunar, digo intenté porque la leche venia en unas mini tarrinas de medida lamentable, juntando cuatro no llené ni un cuarto de la taza... . Tras un buen rato de aburrimiento decidí despertar a Turmo a base de patadas en los cojones (a él le gustan), al poco llegó Carol con viandas con lo que acabamos desayunando medio decentemente.

Tenia que pasarnos a recoger la amiga Dorotheeeeee que parece que no era muy dada a despertarse pronto. Mientras espérabamos aproveché para salir a la calle y hacer un reportaje fotográfico de todo el pueblo, esto lo hice parándome en la puerta, haciendo una foto a la izquierda y otra  la derecha..., vamos que el pueblo no era más que una puta calle.

Por fin llega Dorotheeeeee en coche con la señora de la casa donde vive al volante. Llegamos a Enfield, un pueblo el doble de grande que Johnstone Bridge, o sea que en vez de una puta calle tenia dos..., eso si, en dos calles había 3 pubs, bieeeen Irlanda, bien. Habiamos llegado tarde, el autobus se había largado y el próximo tardaba como una hora, primer "fail" del día. Como la estación de tren estaba allí mismo (de hecho, dado el tamaño del pueblo, todo estaba allí mismo) miramos horarios y precios, el tren salia aun más tarde y costaba mucho más caro, tras una larga deliberación decidimos seguir con el plan inicial. Como teniamos rato, decidimos dejar a Dorotheeeeeeeee castigada en la parada del bus cuidando las bolsas y nos fuimos de visita turística por el pueblo. Por la calle había gente con gorros de Papa Noel, cantando villancicos, por si esto no fuera suficiente castigo, se dedicaban a extorsionar a los transeuntes bajo la amenaza de no parar de cantar a no ser que se les diera dinero, por suerte como nosotros venimos de un pais que venera a gentuza como Bisbal, La Oreja de Van Gogh o King Africa estamos acostumbrados a las mierdas musicales y unos villancicos desafinados en inglés nos suenan a gloria en comparación a estos sujetos. En 5 minutos habíamos llegado al final del pueblo donde debía de haber una colonia de barceloneses, ya que vimos un cartel en catalán que decía "Cul de sac" (no entendimos muy bien a que venia) y una pizzeria dedicada a un ex-delantero del Barça (Pizzicheria se llamaba).

Volvimos junto a Dorotheeeee que seguia en la parada sólo acompañada por una señora. Antes de la hora apareció un bus (los horarios de los buses irlandeses son los padres), el señor se paró en la parada, abrió la puerta y nos dijo que tenia tres plazas..., eramos cuatro, después de un pequeño debate Dorotheeeee se ofreció a sacrificarse y nos dispusimos a subir Turmo, Carol y yo, cuando estoy pagando el señor del bus nos dice que sólo tiene dos sitios libres..., en ese momento nos damos cuenta que la señora que estaba en la parada después de nosotros había aprovechado nuestro momento de duda para colarse..., a base de golpes estábamos aprendiendo que los irlandeses son como los españoles de Inglaterra. Paralelamente había llegado otro autobus al que Dorotheé había subido y que había arrancado chirriando rueda, vamos que los tres únicos que íbamos a subir al bus fuimos los tres únicos que nos quedamos en tierra (epic fail).
Allí estábamos, en aquel pueblo bicallejero como náufragos esperando el rescate. Carlos Turmo (que como todo el mundo sabe tiene la vejiga pequeña) fue a mear, primero fue lejos, luego más lejos y después desapareció de nuestra vista..., desgraciadamente volvió. Vino una señora anciana de unos 700 años que tardó varios minutos en bajar del coche que la traia y que nos empezó a hablar de bananas. Por suerte no tardó mucho en aparecer otro bus, se abrió la puerta fuimos a coger las maletas y... what the fuck!, la señora de 700 años con problemas de movilidad ya estaba en el autobus sentada, subimos al bus con la firme decisión de, en caso de no haber billetes, buscar a la señora y apalizarla..., por suerte para la paz anglo-española había sitio de sobra y ocupamos dos asientos cada uno... por joder.

Llegamos a Dublín, y lo primero que hizo nuestra guia fue entrar a una oficina de turismo a preguntar por donde había que ir al hotel. Pillamos el autobus, yo me iba fijando y tenia muy claro que el hotel estaba haciendo esquina y que se veia bastante, aun así, acabamos pensando que nos lo habiamos pasado y nos bajamos... antes de tiempo (otro fail). Vimos un centro comercial y Carol y yo entramos a preguntar, pero ningún puto irlandes de los cojones sabía donde estaba el hotel..., vimos un ordenador de aquellos para conectarse a internet unos minutos por un euro, lo hicimos. A duras penas conseguimos cargar el google maps (velocidad absurda) y ver donde estábamos, intentamos buscar la dirección exacta, pero a día de hoy, dos meses después, estoy seguro que no ha cargado la página todavia..., no fuimos viendo la inutilidad del tema, ahora sabíamos que todavía nos quedaba un trecho por recorrer.
Después de un buen rato caminando llegamos al hotel donde, efectivamente, había una parada de bus justo en la puerta, y la del bus del aeropuerto también. En el hotel nos atendió una recepcionista guapa y simpática que hablaba el mejor inglés de toda Irlanda..., vamos que era española. Nos llevaron a nuestras habitaciones donde teniamos unas maravillosas vistas a un cementerio por un lado y al mar por otro..., y donde veiamos el "Dart", un tren que hay en Dublín y que según nuestra guia experta no existia.

Cogimos el bus hacía el centro, el plan era visitar la carcel de Kilmainham, un lugar que tenia ganas de ver porque seguro que hubo muchos presos y algunos se reformaron. En el bus, una vez más, nos pasamos la parada, decidimos que mejor iriamos a comer y luego iriamos a nuestra visita turística. Nos metimos en un sitio de comida rápida extraño donde a Carol y a mi, después de hacer el pedido, nos dieron una especie de mando a distancia que, en teoria, se encenderia y empezaría a vibrar cuando nuestro pedido estuviera a punto, a Turmo no, a él con tal de no verle el careto más le dieron el pedido al momento. El pedido tardó una eternidad, no se si es que lo traian en uno de esos buses con horarios extraños o es que se lo estaban bajando de esa internet tan rápida, el caso es que valió la pena la espera porque lo que nos vino fue una pizzaca enorme que fuimos incapaces de acabar..., de hecho Carol se guardó unos cuantos trozos para una emergencia (sabia decisión). Acabamos y volvimos a otra oficina de turismo, una diferente, para que no se quedaran con nuestra cara supongo, preguntamos la manera más rápida de ir a la carcel, nos dijeron que la manera más rápida era matando a alguien..., después especificamos que queriamos ir a una carcel en concreto a hacer turismo y muy amablemente nos informaron de que la carcel cerraba a las 17.00..., y faltaban como 15 minutos (MEGAFAIL).

¿Que hacer ahora?, Carol propuso ir al "Temple Bar", que no sabiamos que era, pero como incluia la palabra "Bar" aceptamos. Por el camino alguna estatua fue tuneada y compramos algunos "suveniles". Llegamos al "Temple Bar" que, efectivamente era un bar, pero que además daba nombre a todo un barrio lleno de pubs. Entramos y el sitio estaba lleno, había unos señores tocando canciones típicas irlandesas y en la tele un partido de rugby. Haciendo turismo podemos ser muy torpes, pero cuando entramos en un bar la cosa cambía, hay nos movemos como nadie,  conseguimos un sitio en una esquina bien encarados a la tele y nos pusimos a ver el rugby como unos hooligans más mientras empezaban a caer pintas. La mayoria de gente iba con decoración navideña, incluso vimos una señora vestida de árbol de Navidad, y no es ironia, era una señora vestida de verde, con bolas navideñas colgando y una diadema con la estrella (estos ingleses...). Hablando con Carol salió el tema de que no sabiamos como era la canción de "Molly Malone" (la estatua de las tetas gordas), Carol fue al grupo y le dijo que había unos analfabetos españoles que no habian escuchado la canción nunca y, el grupo nos dedicó el tema. La noche iba degenerando (en nuestra linea), vimos a unos tipos que hacian una "Copa Trapatoni" irlandesa, esto es, un recorrido por 12 pubs, bebiendo en cada uno de ellos, llevaban hasta unas pegatinas que se iban colocando a medida que bebian en cada pub, enseguida nos propusieron hacer la ruta con ellos (empezaba allí) y nosotros aceptamos casi antes de que acabarán la frase..., por suerte (o por desgracía), todavía íbamos lo suficientemente sobrios para hacer cuentas, y vimos que la cosa era muy divertida si, pero que a 5 pavos por pinta en 12 pubs, la noche subia a 60 Eurazos mínimo..., o sea que acabamos declinando y haciendo la ruta a nuestra manera.
La siguiente parada fue el pub "Quay", donde había también un grupo tocando en directo..., la música que tocaban era mismamente la del "Sr. Lobo" (de los buenos tiempos) en acústico..., una vez más, con el local lleno conseguimos encontrar una mesa y seguir con nuestras pintas. Al poco rato llega nuestra amiga, la entrañable Dorotheeeee para unirse a la fiesta. Como Carlos Turmo tiene la inquietante afición de coleccionar etiquetas de "Estrella Damm" y llevarlas siempre encima, nos dedicamos a etiquetar todos los vasos y botellas de la mesa, era nuestra manera de conquistar el pais. Como no, aquí se nos pegaron otros tios extraños que enseguida nos empezaron a hablar de lo fantástico que es el Barça, un comentario que nos dicen en todos los viajes a los que vamos, cosa que le encanta tanto a Carol (madridista la pobrecica) como a Carlos Turmo (que no le gusta el futbol y por lo tanto es del Espanyol). Como no al poco rato eramos los mejores amigos del mundo, cantamos, bailamos y nos fuimos al siguiente pub del que no recuerdo el nombre.
En el pub sin nombre se nos pegaron otro grupo de irlandeses que querian conocer a unos tipos tan interesantes como Carlos Turmo y yo, ese era su principal motivo para acercarse, lo de querer ligarse a nuestras amigas no era importante. La charla fue derivando al futbol, donde un irlandes pequeñito empezó a decir que Irlanda se calzaria a España en la Eurocopa..., cosa que degeneró en un debate acalorado que culminó conmigo gritando "IRELAND IS NOTHING, IRELAND IS SHIT" (que viene a significar que "Irlanda son simpáticos") mientras Carol me agarraba del brazo y me decía "¡que estamos en Irlanda!", mentira, aquello es Inglaterra, lo sabe todo el mundo. El caso es que aquellos 10 tios pensaron que no serian capaces de reducir a un tipo tan fornido y no nos mataron (o eso o pensaron que si nos mataban perderian puntos para ligarse a nuestras amigas). En este punto, que empezaba a ser una emergencia, Carol sacó los trozos de pizza que guardaba y nos alimentamos un poco. Continuamos con las pintas y acabamos saliendo juntos en dirección al siguiente garito. Nos propusieron un sitio pero Carlos y yo nos negamos, queriamos culminar la noche en el bar de Phil, intentaron convencernos pero nos mantuvimos firmes. Uno de los tipos que venia con nosotros me dijo que hablaba muy bien el inglés, señal de que el pedal empezaba a ser importante ya. Llegamos al bar de Phil (que se llama Bruxelles), había cola para entrar, aun así no nos rendimos y nos pusimos en ella, la cosa iba avanzando rápido, aun así Dorotheeeee y el irlandes que creia que hablaba bien se largaron cuando estábamos a punto de entrar.
El local dentro estaba lleno, había muchas salas y la música que se escuchaba en todas ellas era buena. Nos quedamos en una de ellas y continuamos pidiendo pintas. Apoyados en la barra había dos señores mayores, muy borrachos y vestidos con los colores de los equipos de rugby que habían estado jugando esa tarde, uno de ellos empieza a hacernos gestos ofensivos, al poco rato su acompañante empieza a echarle bronca, el tipo de los gestos ofensivos viene hacía nosotros y nos da la mano, algo que estuvo haciendo el resto de la noche. Era bastante tarde, aproximadamente estábamos en la hora "Greenpeace" y Turmo y yo hicimos lo que habíamos venido a hacer. Entre pintas, bailoteos y saludos a los señores borrachos del rugby se nos hizo la hora de salir, la sala cerraba y nos largaron a la calle, allí aun tuvimos tiempo de hacernos unas cuantas fotos con Phil.

Tocaba volver, no costó tanto como pensábamos, esta vez encontramos el bus nocturno (era el 7N) bastante rápido, y nos bajamos en la parada correcta aunque estuvimos bastante cerca de pasárnosla de largo..., subimos a la habitación y nos fuimos a la cama con la sensación de que el mayor "fail" era que se nos acababa el tiempo en Irlanda.

Puro_Trap. Dubliner.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Capítulo 380. "Dublín día 1: Que no nos engañen, que nos digan la verdad"



Sonando: BAD REPUTATION (Thin Lizzy)


Tres horas, eso es lo que había dormido cuando mi movil empezó a cantar "Preparado para el rock'n'roll", eran las 4:30, una hora que aunque ninguno de vosotros lo hayais comprobado, existe... y duele. He de decir que ya es toda una tradición que mis viajes alcohólicos empiecen con un madrugón indecente, pero esto no quiere decir que me haga mucha ilusión, y menos cuando la perspectiva es encontrarse con Carlos Turmo.
Salí de casa con una mochila y bastante sobreabrigado, preparándome ya para lo que nos esperaba en Dublín que, según previsiones optimistas, era una temperatura de 4 Grados. Llegué a la estación de Clot con tiempo de sobra, el que llegó rozando el larguero fue Turmo, lástima porque durante bastante rato me había hecho la ilusión de que perdería el avión. En el tren Turmo me explicó del primer imprevisto del viaje, resulta que la casa donde íbamos a alojarnos no iba a estar libre ya que el señor de la casa tenia mania a los españoles o algo así y Carol había tenido que reservarnos una habitación.

Llegamos al aeropuerto cuando vamos a subir a la cinta transportadora que lleva desde la estación de tren a la terminal, vemos que esta no existe, aquí fue la primera vez que dijimos aquello de "que no nos engañen que nos digan la verdad" (QNNEQNDLV), frase que se repitió en diversas ocasiones durante este día.
En la terminal, sin mirar pantallas ni informarnos de nada, nos metemos directamente en el primer control que vemos, ¡viviendo al límite!. Pasamos el arco detector de metales y vamos al control de pasaportes, Turmo pasa por el control donde está el poli inteligente y yo paso por donde estaba la poli que estaba buena. En las pantallas no nos ponía cual era nuestra puerta de embarque, ¡puerta sorpresa!. Vimos que en una de las puertas había una concentración de murciélagos, o como las llaman en Ryanair, azafatas..., o sea que dedujimos (deduje, recordemos que me acompañaba Carlos Turmo) que aquella debía de ser nuestra puerta. Mientras estábamos en la cola vimos pasar a un grupo de kinkis vestidos de pilotos, estaba a punto de poner mi vida en manos de unos tipos con los que no me montaría ni en un ascensor, fantástico. A mi lado tenía a la gente que había pagado un billete preferente. Tener una entrada preferente en Ryanair es equiparable a tener un palco vip en el campo del Alcoyano.

Subimos al avión, en esos asientos tan amplios que nos pone Ryanair. Me puse al lado de la ventanilla, se me ocurrió darle un golpecito bromeando que me sirvió para comprobar que la ventana era de plástico, seguridad ante todo amigos. Una vez en el aire, comprobamos que la tierra se ve igual que en el google maps pero nos sorprende comprobar que los nombres no están escritos (QNNEQNDLV), ¿quiere decir eso que hay un tipo que se dedica a escribirlos desde un ordenador?, este descubrimiento fue para mi una decepción similar al día que descubri que los mensajes de "Proxima estació..." del metro de Barcelona estaban grabados cuando yo siempre había estado convencido de que había locutores en cada vagón.
Descubrí que estábamos sobrevolando Irlanda cuando vi aparecer de la nada a un azafato pelirrojo que hasta ese momento no había visto, deduje que o bien no había salido en todo el viaje o bien era el azafato moreno que al sobrevolar tierras irlandesas sufre una transformación..., evidentemente me parece mucho más factible la segunda opción. Cuando por fin llegamos y el avión aterrizó, sono una trompeta triunfadora y los espectadores se arrancaron a aplaudir..., esto que parece otra parida, no lo es, pasó... .
Llegamos una hora tarde, a las 10:40, cuando en el billete ponia las 9:40..., eso si, los irlandeses, muy hábiles ellos, retrasaron todos los relojes una hora para que no nos diéramos cuenta (QNNEQNDLV). En el aeropuerto había restos de nieve y la temperatura era de cero grados, ni frio ni calor, una broma que nunca ha hecho nadie... .

Cuando llegamos al aeropuerto nuestra primera sorpresa es que todos los carteles estaban en dos idiomas, en inglés y en otro idioma extraño que dedujimos (acertadamente) que era "élfico", no podía esperar a estar en un pub y utilizar la única palabra que se decir en élfico: "eldelbar", que significa "camarero". La zona de control de pasaportes era muy curiosa, había un cartel de wifi gratís, al lado de un cartel de "prohibido utilizar moviles" (QNNEQNDLV). Fuimos a buscar el bus, y pillamos el primero que encontramos, Turmo saco un billete para dos y nos vendieron un ticket "familiar", estupendo, llego a Irlanda y estos hijos de puta me dicen que soy familiar de Carlos Turmo... . Entramos en el bus que era de dos pisos, primero íbamos a quedarnos abajo pero decidimos subir al piso de arriba donde descubrimos que estos autobuses tienen una tele arriba que muestra el piso de abajo. Carlos llamó a Carol que nos dijo que nos bajáramos en el centro y la esperáramos en el pirulo..., instrucciones que a primera vista podrian parecer confusas pero que en la realidad fueron tremendamente efectivas. El pirulo se veia desde casi cualquier punto, nos bajamos en la parada que nos pareció y fuimos andando, efectivamente más tarde vimos que justo por enfrente pasaban autobuses iguales a los que habíamos dejado. De camino al pirulo, nos encontramos con James Joyce, no con el señor que ha estas alturas debe de ser un zombi, sino con su estatua, donde me hice una foto curiosa en mi, ya que yo miraba a la cámara y la estatua al Valhalla. Cuando llegamos al pirulo, Carol llamó diciendo que tardaría un poco, por lo que decidimos hacer un desayuno típico irlandes, en un sitio de allí que se llama Mc Donalds. Mi previsión de ropa había sido bastante correcta, pero tuve un pequeño fallo, los pies. Después de desayunar y mientras esperábamos a Carol, fui al lavabo a equiparme con una doble capa calcetinera que cumplió con su función excelentemente.

Llegó Carol, de las primeras cosas que le preguntamos era que era esa extraña segunda lengua, nos explicó que era "gaélico" y que no lo hablaba casi nadie..., una explicación que no molaba tanto como la nuestra y no aceptamos, por lo que la segunda lengua de Irlanda, hasta que alguien nos de una explicación más molona, continua siendo el "élfico". Volvimos a salir a la calle, no sin que antes Carol aprovechara un vale de café gratís que nos habian dado en el McDonalds. Antes de empezar la ruta, nuestra guia, nos hizo pasar por la oficina de turismo para informarse..., ¡vaya guia!.

Pasamos por varias estatuas, una de un señor con los brazos abiertos que parecía estar protestando un fuera de juego, otra de un tipo con los brazos cruzados que parecía estar diciendo "ahora me enfado y no respiro" o una de un tipo con capa que dedujimos que era un superheroe irlandés. Cruzamos por uno de los numerosos puentes que hay en Dublin y que atraviesan el rio "Liffey", que se pronuncia "Lifi" y que me parece un nombre muy poco serio. Descubrimos que en Dublín el funcionamiento de los semaforos es diferente, allí se cruza cuando está en rojo, no tardamos mucho en acostumbrarnos y  adoptar las costumbres de los nativos.
Entramos en el colegio donde estudio la chica de Matrix, el "Trinity College", nada más entrar vimos como a una chica le salian volando todos los apuntes, como buenos caballeros españoles corrimos a ayu... no cuela, ¿verdad?, en realidad nos quedamos parados descojonándonos. Por lo visto en el "Trinity College", hay un libro enorme, "El Libro de Kells", del año 800 manuscrito por monjes, una cosa interesante para ver, pero cuando supimos que cobraban para verlo pensamos que casi mejor me lo bajo para el e-book como si fuera un libro de Lucia Etxebarria.
La siguiente parada era una de las estatuas más míticas de Dublin la de Molly Malone. Pregunté a nuestra experta que había hecho esta chica para tener una estatua su explicación fue "bueno vendia pescado...", le dijé a Carol que no me parecía una gran azaña y añadió "...y también tenia las tetas grandes", ¡ah!, alerta, este si que me parece el mejor motivo del mundo para hacer una estatua, de hecho con la delantera que tenia esa estatua, Brasil no hubiera perdido el mundial. La estatua tenia una canción, "Molly Malone", y por lo visto hay grupos de frikis irlandeses que visitan la estatua y cantan la canción. El Domingo investigué un poco más sobre el tema y leí que la estatua era en honor de la canción, pero no me lo creí, me quedo con la explicación de las tetas gordas.
Bajamos por una calle comercial, repleta de músicos callejeros, algunos sonaban muy bien, otros merecian la muerte. Llegamos a la puerta del pub "Bruxelles", donde está la estatua de bronce del mítico Phil Lynnot, bajista de Thin Lizzy. Nos hicimos unas fotos y comprobamos que Phil, a pesar de ser una estatua tenia un movil de última generación. También tuvimos tiempo de hacer un poco de "callejeros viajeros" y presenciamos un arresto policial, por desgracia no arrestaron a Carlos Turmo. Continuamos avanzando entre gente, músicos, y estatuas humanas con palomas encima, la siguiente parada era un centro comercial supertípico que parece ser que es visita obligada cuando vas a Dublín..., bueno no, es que Carol necesitaba unos guantes y nos metimos en el primer sitio que vimos, un centro comercial que por dentro tenia la misma estética que las tiendas del Oktoberfest, pero sin cerveza ni alemanas.

Lo siguiente era St. Stephens Park, que como su propio nombre indica es una carniceria. Lo más llamativo del parque era el lago que estaba parcialmente congelado, también vimos que había un señor con palomas encima, este no era una estatua humana o por lo menos era una estatua que se movia. Al salir Carol nos contó la leyenda de por qué las puertas de las casas del barrio son de colores diferentes, se dice que es para que, cuando los señores volvian borrachos, se metieran en la casa correcta... ¡cuantos años de adelanto nos llevan en Irlanda!. El siguiente objetivo era la estatua de Oscar Wilde, pasamos por un cementerio del año 1693 donde no pudimos enterrar a Turmo ya que había rejas. Nuestra guia, la verdad es que muy situada no estaba, acabó preguntando como llegar al "Merrion Park" (que es donde está la estatua). El parque estaba muy cerca, era bastante pequeño pero aun así no encontrábamos la estatua, lo que si encontramos fue un parque infantil donde, como no, hicimos un poco el monguer. Carol, una vez más, acabó preguntando donde estaba la estatua que, muy escondida, tampoco estaba.
La estatua era bastante simpática, representa a Oscar Wilde recostado en una roca con pose chulesca. Oscar Wilde también tenia un movil molón, además de un sombrero y unas gafas de sol con luces, todo un adelantado a su tiempo.

Empezaba a llegar la hora de que Carol regresará al bonito pueblo de "Enfield hasta el fin". Fuimos de camino a la única visita cultural que realmente nos interesaba, la fábrica de Guinness. De camino visitamos la catedral de "Christ Church", por fuera claro, Carol nos explicó que por allí estaba un museo vikingo, una posible visita interesante para otra vez. En la catedral nos separamos y lo primero que hicimos fue ir a comer algo. Nos paramos en una pizzeria donde comimos unas porciones bastante rancias mientras nos preguntábamos que coño era un bote con un liquido transparente, no llegamos a averiguar que era, en el envase sólo había un letrerito con el nombre del dueño, un elfo llamado Vinager.

Encontrar la Guinnes no fue excesivamente complicado, basicamente porque no es una fábrica, es practicamente un barrio. La visita iba con audioguia, rogamos que nos la dieran en inglés, pero sólo les quedaban en castellano. El cacharro era como un mando a distancia, pero por más que le bajaba el volumen seguia escuchando a Turmo. La visita comenzaba con el contrato de arrendamiento de los terrenos de la factoria, según parecía al señor alcalde de Dublin de finales del siglo XVIII le pareció un negocio fantástico arrendar los terrenos por un montante de 45 libras al año durante unos 9000 años, un lince el tio. Durante el recorrido nos iban explicando como se hacía la cerveza, la distribución, campañas de publicidad, cada planta un tema..., también había una cata de Guinness, con una explicación pormenorizada de como se debía comprobar el color, sabor, olor y hasta el sonido..., algo que hubiéramos seguido paso a paso si no fuera porque nos bebimos la pinta antes de que llegara la explicación (y practicamente antes de que llegara al vaso). Había como 7 u 8 pisos, la verdad es que el trayecto era interesante pero largo, por suerte sabiamos que al final del camino estaba el Gravity Bar donde teniamos una pinta perfecta esperándonos. El bar era una estancia con forma circular y paredes de cristal que permitia una vista espectacular de Dublín. Pedimos la pinta, vemos que el señor no nos llena el vaso del todo, aun así no dije nada y fui a por él, el camarero me detiene diciéndome "alto ahí hijo de puta" (lo dijo en inglés por lo que igual la traducción no es exacta), al parecer la pinta se debe dejar reposar dos minutos y después se rellena quedando la pinta perfecta. El sitio era cojonudo, la cerveza estaba de puta madre y había wi-fi (sólo para mi, el loser de Turmo no pudo conectar) pero Carol rompió el encanto llamando para apremiarnos, ya que por lo visto sólo teniamos 3 buses que nos llevaran a su pueblo, el primero el 115 que salia a las 17.30 desde el centro de la ciudad y al que, salvo milagro, ibamos justos para llegar, el segundo un 20 que salia a las 18.00 desde la estación de Heuston muy cerca de donde estábamos y por último otro 115 que salia a las 19.00. Hicimos una visita rápida a la tienda de regalos y nos fuimos a la que parecía la mejor opción, el 20 que salia a las 18.00.
Que la estación de Heuston estuviera cerca no quería decir que supiéramos llegar, sabia, por lo menos que tenia que llegar al rio, o sea que fuimos directos hacía allí. Una vez llegamos, como no sabiamos si había que ir a la izquierda o a la derecha, decidimos preguntar a una chica que pasaba por allí, sus indicaciones fueron inquietantemente exactas: "caminad 7 minutos en linea recta hacía allí y llegareis". Como somos así de puñeteros (o de hijos de puta), decidimos controlar el tiempo exacto que tardábamos y, si no tardábamos 7 minutos exactos, buscar a esa chica por todo Dublín y pegarle una paliza (así hacemos las cosas en mi barrio). Recorrimos la distancia, a paso normal, llegamos a un semáforo en el que estuvimos parados como 2 minutos, cruzamos y ya estábamos en Heuston, total: ¡¡¡ 7 MINUTOS !!!.
Después de este momento friky empezamos a buscar la parada del 20, que no aparecía por ningún sitio. Llamamos a Carol que nos aseguraba que estaba allí (QNNEQNDLV), rodeamos completamente la estación sin éxito fijándonos siempre en todos los buses que veiamos, ninguno de ellos era el 20 y ninguno de ellos iba dirección "Galway" (que es lo que nos indicó nuestra guia). Llegó la hora y en vistas del éxito decidimos que mejor no jugárnosla y nos largamos hacía la parada del centro, que estaba a tomar por culo.
Por el camino íbamos mirando todos los autobuses pero ninguno era el 20, eso sí, había miles de 145 que, en ocasiones, pasaban de 2 en 2. De camino vimos el puente de Santiago Calatrava, un señor que diseño una vez un puente y se dedico a construir uno igual en cada ciudad del mundo. Llegamos a las 18.35 a la parada, esta vez si que parecía que el bus era real, por lo menos estaba anunciado en la parada.

El bus llegó, tarde, algo que parece que es muy normal en Irlanda, después de subirnos a él nos dimos cuenta de otro pequeño problema, diminuto, minúsculo..., no teniamos ni puta idea de donde bajarnos. Llamando a Carol, intentó explicarnos más o menos que parada era..., Turmo intentaba conectar con el GPS sin mucho éxito y yo me pegaba a la ventana intentando ver los carteles de la carretera en la oscuridad.  Por aquellas casualidades de la vida, esta vez los consejos de nuestra guia funcionaron y llegamos al bonito pueblo de Enfield donde nos esperaba Carol, con el señor que nos odiaba y su hijo para llevarnos al, también bonito, pueblo de Johnstone Bridge.

Carol nos había reservado habitación en el único hotel del Johnstone Bridge, que también era el único pub, el camarero se llamaba Moe, por lo que enseguida el pub pasó a ser el bar de Moe y nos hicimos ilusiones de que, al igual que en el capítulo en que Barney deja de beber (frikismo Simpson), hubiera una barra como la de los bomberos que nos bajara directamente de nuestra habitación a la barra. Con las maletas a cuestas comenzamos nuestro periplo a la habitación, un sherpa vestido de camarero nos guiaba, no se si andamos horas, dias o semanas, lo único que se es que si tenia que volver borracho a la habitación no la encontraria ni en 100 años, no se puede negar que el hotel, pequeño no era. Llegamos a la habitación pero nuestro gozo en un pozo, no tenía una barra para deslizarse hasta el pub-
Por fin conseguimos dejar todas las cosas en la habitación e ir a lo que nos interesaba, el bar de Moe. En el hotel había una boda, una boda un poco extraña porque la gente ya había cenado y no vimos a nadie con una corbata atada en la cabeza, ni bailando la conga, ni pidiendo "Paquito el Chocolatero" al DJ, lo que si que viemos era un señor que se bebía los gintonics de 2 en 2 (e iba mandando a su señora a la barra a que le fuera a buscar más) y a Elvis, un curioso personaje, peinado al estilo del rey del rock y al que no se le entendía una mierda cuando hablaba. Empezaron a caer la pintas, las Guiness las servian tal y como nos habian enseñado en la fabrica, cosa que me sorprendió, pero así era, y no sólo eso, a cada uno de los establecimientos donde fuimos las servian igual, esperando a que la espuma subiera y rellenando después. Tras una interesante conversación con Carol en la que ella defendía que los irlandeses no eran ingleses (pobrecita) nuestro estómago decidió que era hora de comer algo. Debiamos elegir entre cenar algo en el pub o ir a la casa donde vivia Carol y donde no nos querian ni ver... evidentemente elegimos la segunda opción.
El camino a la casa no era muy largo, y menos cuando lo haces patinando sobre hielo como lo hicimos Carlos y yo. Antes de entrar fuimos a la puerta de al lado a saludar a su amiga alemana Dorotheeeeeeeee, con la que íbamos a quedar al día siguiente. Carol metió en el horno una pizza a la que añadió unas 6 toneladas de queso  mientras Turmo se conectaba al facebook y yo jugaba con el perro "Canelo". Este fue el único momento del viaje en el que bebimos algo que no fuera una guiness, ya que el señor tenia unas botellas de calsberg en la nevera que decidimos gorrear. La pizza ( o por lo menos los trozos de pizza diminutos que había entre el queso) estaba buena, y la devoramos con ansia. Carol insistió mucho en que teniamos que probar una especie de deconstrucción de pudding que había cocinado la señora de la casa..., intentamos dársela al perro pero Carol no nos dejó..., cuando lo probamos descubrimos que el pudding tenia un alto contenido alcohólico, por lo que lo comimos sin rechistar.
Era el momento de volver al bar de Moe, cuando llegamos allí la zona estaba desierta, pedimos algunas Guiness más y el sueño me empezó a vencer. No podía más con mi alma y Carol me guió a la habitación (era incapaz de recordar el camino), ellos se quedaron un rato más, se acabaron colando en la boda y haciéndose fotos con la novia y alguna pollada más, pero bueno, eso que lo cuenten ellos en su blog...

Puro_Trap. Esperando el 20.